La pieza que faltaba en el rompecabezas tecnológico de Solana se llama Constellation. El equipo de Anza, los mismos que mantienen el cliente validador Agave, acaba de desvelar la propuesta más ambiciosa para implementar Múltiples Proponentes Concurrentes (MCP) en una cadena de bloques en producción a gran escala. La idea es tan directa como compleja: romper el monopolio que tiene único líder sobre la construcción de cada bloque y, con él, eliminar de raíz la principal fuente del valor extraíble por el líder, el conocido como Maximal Extractable Value (MEV). Constellation no es una mejora menor, sino un rediseño estructural que aspira a convertir la red en la «infraestructura de los mercados de capitales de internet», y lo hace apoyándose en Alpenglow, la gran actualización de Solana prevista para el tercer trimestre de 2026.
Para entender por qué este movimiento importa hay que mirar cómo funciona hoy Solana. En cada intervalo, un solo validador asume el rol de líder y decide qué transacciones se incluyen en el bloque y en qué orden. Durante esa ventana, los demás nodos de la red permanecen como observadores pasivos. Ese poder de decidir no es neutral: un líder puede ver las transacciones antes de que se vuelvan públicas y, si actúa de forma deshonesta, excluir algunas, reordenarlas a su favor o incluso insertar las suyas propias para extraer valor. La ausencia de una mempool pública en Solana, que sí existe en Ethereum, agudiza esta asimetría informativa y deja al usuario a merced del buen comportamiento de un solo nodo.
Cómo desmonta Constellation el monopolio del líder
Frente al modelo de líder único, Constellation introduce dos roles nuevos: proponentes y atestiguadores. En lugar de un solo validador que acapara toda la construcción del bloque, unos 16 proponentes concurrentes reciben las transacciones en paralelo y las empaquetan en fragmentos llamados pslices, protegidos con códigos de borrado que facilitan su recuperación incluso si alguna parte se pierde. Estos pslices se envían a 256 atestiguadores que, tras verificarlos, emiten un registro criptográfico que obliga al líder a incluir las transacciones atestiguadas. Todo este proceso sucede cada 50 milisegundos, un ritmo que mantiene la sensación de velocidad que define a Solana.
El resultado práctico es lo que el documento técnico llama resistencia selectiva a la censura: si una transacción ha sido vista y atestiguada por un número suficiente de nodos, el líder no puede excluirla sin construir un bloque inválido que la red rechazará. O todas las transacciones competitivas en comisiones entran en el bloque, o ninguna lo hace. Eso rompe de cuajo con las tácticas de censura que hasta ahora eran viables gracias al monopolio del líder. Un drenador que intente ocultar transacciones para manipular el precio de un activo se toparía con un muro criptográfico, no con la voluntad de un solo validador.
Sin embargo, los propios autores del análisis son transparentes con lo que no resuelve la primera versión de Constellation. Los ataques basados en la visibilidad del contenido y en la manipulación del orden temporal siguen abiertos. Al recibir las transacciones todos los proponentes a la vez, la superficie de ataque que depende de la latencia puede incluso ampliarse, porque un actor sofisticado podría jugar con el tiempo que tarda su transacción en llegar a unos proponentes y no a otros. Además, el diseño es deliberadamente incompatible con modelos de Proposer-Builder Separation (PBS) como los que emplea Ethereum; una vez que el registro de atestiguamiento limita lo que el líder puede hacer, no queda espacio para que un constructor especializado venda sus servicios. Solana apuesta aquí por una filosofía distinta: en lugar de gestionar el MEV y repartir sus beneficios, quiere hacerlo imposible.
Constellation no gestiona el MEV: lo desactiva en su modalidad más dañina y devuelve al protocolo las comisiones que hoy circulan por canales opacos.
Lo que gana y lo que pone en juego Solana con esta propuesta
Desde un punto de vista económico, la propuesta reordena dos flujos clave. La comisión de inclusión, que se corresponde con la base fee actual, garantiza que la transacción entre en el bloque; la comisión de ordenación, heredera de la priority fee, determina en qué posición. Pero el cambio más profundo es que la actividad que hoy se escapa del protocolo —las subastas privadas de Jito, los acuerdos off-chain entre validadores y buscadores de MEV— se vería forzada a regresar a la lógica interna de la red, transparente y auditada por el código.
Esa transparencia tiene un precio: la coordinación extra añade latencia. Una transacción válida tendrá una garantía de inclusión acotada por el protocolo, algo que el modelo actual no ofrece, pero el tiempo total desde que se envía hasta que se confirma será mayor. Los benchmarks con tráfico real aún no existen, y el propio equipo de Anza señala que el dato más importante que podrán ofrecer cuando la red esté más cerca de la activación es la comparativa de latencia: un slot de 200 milisegundos con el protocolo actual frente a uno con Constellation. Hasta entonces, la comunidad debatirá sobre concesiones que no puede medir.
Un horizonte de mercados justos para Solana, con deberes pendientes
Constellation aterriza en un ecosistema que arrastra cicatrices conocidas. Las paradas de red de septiembre de 2021 y febrero de 2022, el colapso de FTX en noviembre de 2022, o la concentración del staking en pocos validadores grandes, forman parte del relato de Solana y explican por qué la comunidad acoge con interés una reforma estructural en lugar de un parche más. La red ha demostrado que puede procesar más transacciones que otras cadenas, pero también que la arquitectura heredada del líder único había abierto una puerta al arbitraje desleal. MCP, si cuaja, cerraría esa puerta.
No obstante, la apuesta no está exenta de riesgos. La selección de proponentes y atestiguadores ponderada por cantidad de SOL delegado (lo que el sector llama stake-weighted) implica que la distribución actual de poder entre validadores se trasladará al nuevo esquema, y no se sabe aún si eso creará nuevos cuellos de botella. Tampoco está resuelto el encaje de Jito, cuyo block engine gestiona hoy buena parte del MEV en Solana, y que bajo un escenario de MCP-completo perdería su razón de ser. La coexistencia o migración hacia un modelo donde el protocolo asume lo que antes hacían capas intermedias es una pregunta que la eventual SIMD de Constellation tendrá que responder.
La fecha clave es el tercer trimestre de 2026, cuando Alpenglow está previsto que llegue a la mainnet. Constellation se apoya en esa base y, si el calendario se cumple, podríamos ver un primer despliegue de Múltiples Proponentes Concurrentes en la red real antes de que acabe el año. Falta mucho código, muchas simulaciones y un consenso comunitario que no se dará por descontado. Pero por primera vez hay un nombre propio, una arquitectura concreta y una hoja de ruta pública para resolver uno de los problemas más enquistados de Solana. Los próximos meses dirán si Constellation es la pieza que faltaba o si, como en otras ocasiones, la prisa por correr más obliga a pisar el freno.




