La captura de CO2 está en crecimiento: más rápido que la solar para cumplir el Acuerdo de París

Las tecnologías de eliminación de carbono deben crecer a un ritmo aún más rápido que el de la energía solar para cerrar la brecha entre los compromisos actuales y la exigencia del Acuerdo de París. El estudio advierte de que los próximos cinco años son críticos para escalar estas

Las tecnologías de eliminación de dióxido de carbono (CDR, por sus siglas en inglés) deberán expandirse a un ritmo más rápido que el de la energía solar si la humanidad quiere mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C. Así lo concluye un informe publicado por The Guardian, que advierte de que la brecha entre los compromisos gubernamentales y lo que exige el Acuerdo de París es tan amplia que solo un despliegue sin precedentes de estas técnicas puede cerrarla.

El estudio pone cifras a una realidad que los escenarios del IPCC ya dibujaban: para que el mundo tenga alguna posibilidad de cumplir el objetivo más ambicioso del clima, será necesario retirar de la atmósfera miles de millones de toneladas de CO2 cada año. Las promesas de reducción de emisiones —los NDC, por sus siglas en inglés— apenas alcanzan para limitar el calentamiento a unos 2,7 °C. Lo que falta, en términos prácticos, es una capacidad de eliminación de carbono que hoy apenas existe a escala comercial.

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Los autores del informe señalan que la próxima media década es crítica. Si las tecnologías de captura directa de aire (DAC), la bioenergía con captura y almacenamiento (BECCS) o los sistemas de meteorización mejorada no arrancan ya con fuerza, el coste de sufragar el exceso de emisiones se disparará hasta hacer inviable la meta de 1,5 °C. «Estamos hablando de expandir la eliminación de carbono más rápido de lo que el mundo desplegó los paneles solares», resume uno de los investigadores.

La brecha que las promesas climáticas no cierran

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) estima que alcanzar el objetivo de 1,5 °C exigirá retirar de la atmósfera hasta 10.000 millones de toneladas de CO2 al año a partir de 2050, una magnitud que supera con creces la capacidad actual de todas las plantas piloto del mundo.

Las promesas nacionales —los NDC— no incorporan ese volumen de eliminación de carbono. Incluso los países con metas de neutralidad climática para 2050 confían en un mix de reforestación y tecnologías aún no maduras para cubrir una fracción sustancial del déficit. El estudio de The Guardian subraya que, de no acelerarse de inmediato, el mundo se enfrentará a un sobrecoste climático de dimensiones desconocidas.

Más rápido que la revolución solar: el nuevo listón

La energía solar fotovoltaica ha sido, hasta ahora, la tecnología limpia de despliegue más exponencial de la historia. En poco más de una década, su capacidad instalada mundial se multiplicó por veinte, impulsada por subsidios, economías de escala y una apuesta decidida de China, Europa y Estados Unidos. Sin embargo, el estudio revela que incluso esa tasa de crecimiento, que parecía inalcanzable en su día, se queda corta para la tarea que ahora afronta la captura de CO2 directa y otras soluciones de emisiones negativas.

La razón es simple: las emisiones acumuladas ya han llenado la atmósfera hasta el punto de que reducir simplemente las nuevas emisiones no basta. Hay que retirar carbono del aire a una velocidad que no tiene parangón industrial. Para igualar el ritmo de expansión de la solar, la capacidad anual de extracción de CO2 debería multiplicarse por 70 en los próximos cinco años, una cifra que los autores califican de «enormemente ambiciosa pero alcanzable» si se movilizan los fondos adecuados.

La eliminación de carbono no sustituye a la reducción de emisiones, sino que complementa un esfuerzo de descarbonización que ya va tarde.

El inversor ESG ante una oportunidad de escala sin precedentes

Para las empresas que han abrazado objetivos Net Zero y para los fondos que aplican criterios ESG, el mensaje es nítido: la eliminación de carbono está dejando de ser un nicho experimental para convertirse en una industria de dimensiones gigantescas. Los analistas prevén que el mercado global de CDR podría superar los 100.000 millones de dólares anuales en la próxima década, una oportunidad que ya atrae a gigantes tecnológicos y energéticos.

Sin embargo, el inversor responsable debe leer la letra pequeña. La mayoría de las soluciones de captura directa de aire están aún en fase de demostración, con costes que oscilan entre los 300 y los 600 dólares por tonelada de CO2 retirada. Para que el modelo sea económicamente viable y escalable, se necesitarán mecanismos de fijación de precios del carbono robustos, estándares de contabilidad de emisiones negativas y una regulación que evite el greenwashing—por ejemplo, que las empresas no computen créditos de CDR como sustituto de reducciones reales de emisiones en sus cadenas de suministro.

DAC

Los inversores empiezan a posicionarse. Fondos de transición climática y vehículos de capital riesgo están destinando capital a proyectos de DAC y a nuevas plantas de captura que prometen reducir los costes a la mitad en una década. El respaldo regulatorio, como el que ya ofrece la Taxonomía Verde europea al incluir ciertas actividades de captura de carbono como elegibles, será determinante para desbloquear la inversión institucional.

El sprint tecnológico que mide la credibilidad de los compromisos Net Zero

El precedente de la energía solar da esperanza, pero también avisa. La fotovoltaica despegó gracias a una combinación de subsidios, mandatos regulatorios y una demanda creciente; las tecnologías de eliminación de carbono no disfrutan hoy de ese ecosistema. El estudio llega en un momento en que cientos de empresas han prometido la neutralidad de carbono a 2050 apoyándose, en parte, en futuras absorciones de CO2 que todavía no existen.

Aquí está la letra pequeña. Muchos de esos planes asumen una disponibilidad masiva de CDR a costes asumibles en las próximas dos décadas, sin detallar inversiones concretas hoy. Si en los próximos cinco años no se sientan las bases industriales y financieras, esos compromisos quedarán en papel mojado y la ventana de los 1,5 °C se cerrará definitivamente. La credibilidad de las estrategias Net Zero se medirá, a partir de ahora, por la cantidad de toneladas de CO2 que las compañías están dispuestas a contratar en proyectos reales de eliminación, no solo por sus objetivos a largo plazo.

La transición ya es física, no solo de relato. La captura de carbono no es una bala de plata, pero sin ella no hay trayectoria que cumpla con el Acuerdo de París. El reto es titánico, pero la oportunidad económica y climática es igualmente colosal. La próxima gran industria limpia está esperando a que alguien invierta en ella.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: Escalar el CDR a tasas superiores a las de la solar permitiría retirar hasta 10.000 millones de toneladas de CO2 al año, cerrando la brecha entre los compromisos actuales y la senda de 1,5 °C.
  • Modelo que cambia: La industria de la eliminación de carbono pasa de ser un experimento a convertirse en un sector económico de cientos de miles de millones, redefiniendo la manera en que las empresas contabilizan sus emisiones y su responsabilidad climática.
  • Para las próximas generaciones: Acelerar la captura de CO2 en esta década reduce la factura climática que heredarán los jóvenes, evitando escenarios de adaptación extrema y preservando ecosistemas y recursos hídricos críticos.

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