Bombona de butano: este martes sube un 5% hasta los 17,83 euros

La revisión bimestral del precio regulado aplica un incremento del 4,9% por el fin del IVA reducido y el encarecimiento de los fletes. El consumo de butano sigue en descenso estructural, con 57 millones de envases vendidos en 2025, un 12% menos que en 2021.

El precio máximo de venta al público de la bombona de butano de 12,5 kilos subirá este martes 21 de julio un 4,9%, situándose en 17,83 euros, según la resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE). El encarecimiento responde al fin de la reducción temporal del IVA del 21% al 10% y al fuerte repunte de los costes de transporte, que eclipsan el abaratamiento del 33% de la materia prima.

La actualización del precio de los gases licuados del petróleo (GLP) envasados no está liberalizada. Se revisa bimestralmente, el tercer martes de cada mes, mediante una fórmula que pondera la cotización internacional del propano y el butano, los fletes, el tipo de cambio euro-dólar y las cargas fiscales. El precio máximo resultante está limitado a una variación del 5%, de modo que los excesos o defectos se acumulan para futuras revisiones.

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En esta revisión, los costes de la materia prima cayeron un 33,35%, pero los fletes se dispararon un 51,88%, mientras el euro se depreció un 0,32% frente al dólar. A ello se añade la desaparición del IVA reducido del 10% —que vuelve al 21%— y la modificación de la rebaja temporal del impuesto sobre hidrocarburos, que pasa a ser de 3,75 euros por tonelada.

Si no operara el límite del 5%, el precio máximo habría ascendido a 18 euros, según el propio BOE. La diferencia de 0,17 euros por bombona genera un déficit que deberá recuperarse en sucesivas actualizaciones, manteniendo la presión alcista sobre el consumidor en los próximos meses.

El consumo de butano en España, no obstante, sigue una senda de declive estructural. En 2025 se vendieron 57 millones de envases de distintas capacidades, un 12% menos que en 2021. La expansión del gas natural canalizado y la electrificación de los hogares restan protagonismo a este combustible, pese a que aún está presente en ocho millones de viviendas, sobre todo en zonas rurales.

La combinación del fin del IVA reducido y el repunte de los fletes dispara el precio un 4,9%, mientras el coste de la materia prima sigue cayendo.

Con la nueva tarifa, un hogar que consuma cuatro bombonas al año pagará unos 0,70 euros más por envase, un sobrecoste anual de casi tres euros que, acumulado al déficit, anticipa nuevas tensiones tarifarias en otoño.

El tope del 5% impide que la bombona llegue a los 18 euros, pero el déficit acumulado presionará al alza las próximas revisiones.

Las claves de la revisión bimestral y por qué el precio no llegó a 18 euros

La fórmula de revisión, fijada por la Dirección General de Política Energética y Minas, incorpora una cesta de costes que, en esta ocasión, arroja una paradoja: el butano y el propano se abarataron más de un tercio en los mercados internacionales, pero los fletes —muy influidos por la congestión portuaria y el encarecimiento del combustible marítimo— se encarecieron más de la mitad. Además, la vuelta del IVA al 21% añade de golpe 1,63 euros por bombona, según estimaciones del sector.

El límite del 5% actúa como amortiguador social, pero traslada el problema al siguiente ciclo. El déficit reconocido en el BOE —equivalente a 0,17 euros por envase— se suma al que ya pudiera arrastrarse de periodos anteriores. Si los costes siguen altos, el precio podría rozar los 18,30 euros en la revisión de septiembre, siempre que el tope lo permita.

Un mercado en declive con una paradoja regulatoria

Mientras el precio sube, el consumo se contrae. España consumió 57 millones de envases de GLP en 2025, un 12% menos que en 2021. La red de gas natural alcanza ya al 80% de la población, y las bombonas se concentran en municipios pequeños y segundas residencias. La paradoja es que el mecanismo de revisión, diseñado para proteger a los colectivos más vulnerables, acaba encareciendo un producto que cada vez usan menos hogares pero que sigue siendo la única alternativa para muchos.

El fin del IVA reducido no responde a una mejora de la coyuntura energética, sino a la retirada de las medidas anticrisis aprobadas tras la invasión rusa de Ucrania. El Gobierno ha optado por no prorrogar la rebaja más allá del 30 de junio de 2026, lo que abre un debate: ¿debe mantenerse un tratamiento fiscal favorable para un combustible fósil en plena transición ecológica? Los analistas consultados señalan que la subida del butano contrasta con la estabilidad del precio de la luz en lo que va de verano, y podría acelerar la migración hacia el autoconsumo fotovoltaico en viviendas unifamiliares.

No obstante, el butano mantiene una ventaja competitiva para calefacción puntual o agua caliente en zonas donde la electrificación total no es viable a corto plazo. La subida de este martes, aunque modesta en términos absolutos, refleja la tensión entre la regulación social, la fiscalidad medioambiental y la realidad de un mercado de GLP que se encoge pero no desaparece. La próxima revisión, en septiembre, será la prueba de fuego: si los fletes no se moderan, el déficit acumulado obligará a un nuevo alza, posiblemente cercana al máximo del 5%.


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