OHLA se sentará en agosto con los titulares de los 327 millones de euros en bonos vivos para renegociar una deuda que arrastra desde la reestructuración de emergencia de febrero de 2025. El objetivo es claro: eliminar las restricciones operativas y el veto al dividendo que, según la compañía, frenan su capacidad de desplegar la cartera de construcción y apostar por el negocio concesional.
La herencia de la reestructuración de emergencia
Aquella operación, firmada en plena tensión accionarial, inyectó estabilidad pero a un precio alto. Los bonos, con un saldo de 327 millones de euros, incluyen cláusulas que limitan la autonomía operativa de la constructora. Además, pagan un cupón del 4,65% hasta enero de 2027, se encarecen al 6,15% hasta enero de 2028 y escalan al 8,95% hasta su vencimiento a finales de 2029. El coste financiero, creciente, resta margen a la compañía.
Ahora, con la ventana de negociación que se abre en agosto, OHLA quiere pasar página.
Las fuentes financieras consultadas señalan que la refinanciación explorará la vía del crédito sindicado, más flexible y barato que los bonos actuales. El objetivo inmediato es liberar a la empresa del corsé operativo que condiciona, por ejemplo, la firma de grandes contratos o la gestión de su caja.
Las palancas: cartera, beneficios y desinversiones
La situación de partida ha mejorado sensiblemente. OHLA volvió a beneficios en 2025, con 1,7 millones de euros, y el primer trimestre de 2026 cerró con 7,8 millones de resultado neto. El margen de ebitda supera el 6% en construcción y la cartera de obra contratada rebasa los 10.000 millones de euros, con una ratio de contratación sobre ingresos de 1,3 veces.
El consejero delegado, Tomás Ruiz, ha logrado además sofocar los conflictos internos. El pulso entre los hermanos Amodio y el inversor José Elías quedó zanjado, lo que ha permitido a la compañía centrarse en la operativa y en la Bolsa: la acción acumula una revalorización del 32,4% en lo que va de 2026.

Antes de tantear el mercado financiero, OHLA prepara tres desinversiones para reforzar su caja. La más avanzada es Ingesan (Servicios), para la que se esperan ofertas vinculantes a final de año. La división facturó 573 millones en 2025 y dobló su resultado de explotación. La venta, que llegó a negociarse con Serveo en 2023, aspira a superar los 100 millones de euros.
La refinanciación no es solo una cuestión de coste financiero: OHLA necesita recuperar la autonomía operativa para desplegar su cartera de 10.000 millones sin ataduras.
El segundo activo es la galería comercial Canalejas, en Madrid, tras la segregación del hotel Four Seasons al grupo Mohari. OHLA retiene el espacio comercial y el aparcamiento, y ultima un acuerdo con Aire Ancient Baths para instalar un wellness center en la planta -1. Con el spa, la galería ganará atractivo para futuros compradores. Por último, la filial de prefabricados de hormigón Pacadar también se pone en el escaparate, aunque encaja mejor con el negocio constructor.
Qué gana OHLA con la refinanciación y qué riesgos persisten
El presidente, Luis Amodio, ha reiterado en México que el dividendo podría restaurarse a corto plazo, quizás ya con cargo al ejercicio 2027, siempre que antes se cierre la refinanciación. La empresa no reparte dividendo desde mayo de 2018, y ese regreso sería un potente catalizador para el valor. Sin embargo, el consejo deberá decidir si prioriza esa retribución o la inversión en el negocio concesional, que es la gran apuesta estratégica.
La reestructuración de deuda mediante crédito sindicado reduciría el coste financiero y simplificaría la gobernanza, eliminando los covenants restrictivos. Pero la operación depende de la disposición de los bonistas actuales y de la banca a refinanciar en un contexto de tipos todavía elevados. Además, las desinversiones todavía no están cerradas, por lo que la generación de caja adicional no es inmediata.
En el sector constructor español, precedentes como la reestructuración de OHL (ahora OHLA) en 2015 o la de Abengoa muestran que el éxito de una refinanciación depende tanto de las condiciones de mercado como de la credibilidad del plan industrial. La ventaja hoy es que OHLA llega con una cartera saneada, sin litigios y con el accionariado estabilizado. La refinanciación podría ser el último paso para que el mercado deje de mirar al pasado y descuente el crecimiento futuro.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El arranque de las negociaciones en agosto y, sobre todo, si se concreta el paso a crédito sindicado antes de fin de año.
- Reacción del valor: La acción ya ha subido un 32% en 2026, pero la eliminación del veto al dividendo y la mejora del coste financiero podrían dar otro impulso, si el mercado percibe que la empresa recupera plena libertad operativa.
- Precedente sectorial: La reestructuración de OHLA en 2015 acabó con éxito tras una refinanciación profunda; si se repite la fórmula, la cotización podría aspirar a niveles previos a la crisis de deuda de 2024.




