Lamborghini eléctrico cancelado: el mercado premia la combustión frente al Ferrari Luce

La cancelación del Lamborghini eléctrico refuerza la apuesta por los híbridos enchufables. La caída bursátil de Ferrari tras el Luce confirma que los coleccionistas priorizan la combustión como activo de inversión.

El mercado de los superdeportivos acaba de enviar un mensaje inequívoco a los fabricantes de alta gama. Ferrari vio cómo sus acciones caían un 8% tras la presentación del Luce, su primer vehículo eléctrico, en medio de un aluvión de críticas que cuestionan si el modelo merece llevar el Cavallino Rampante. Apenas unos días después, Lamborghini confirmó que cancelar su proyecto de superdeportivo 100% eléctrico fue la decisión correcta. Y el mercado, tanto el de los coleccionistas como el bursátil, parece darle la razón.

La crisis del Ferrari Luce: diseño, precio y un rechazo que va más allá de los foros

El Luce aterrizó con un precio de 640.000 dólares y una firma de diseño de peso: Jonny Ive, exdirector de diseño de Apple. Sin embargo, la reacción inicial fue todo menos entusiasta. Críticos y entusiastas coincidieron en que el diseño no refleja lo que los compradores esperan de un Ferrari. La controversia escaló hasta el punto de que Luca di Montezemolo, expresidente de la marca, llegó a afirmar que el vehículo no debería llevar el emblema del Cavallino.

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El terremoto no se limitó a las redes sociales. La cotización de Ferrari registró un descenso del 8% en los días posteriores a la presentación, una señal de que los inversores también están recalibrando las expectativas sobre la electrificación en el segmento del lujo extremo. Para una compañía que ha hecho de su identidad de marca un activo bursátil, el tropiezo ha sido notable.

Lamborghini se reafirma en el híbrido enchufable: el Lanzador eléctrico se queda en el cajón

Mientras Ferrari gestiona el rechazo al Luce, Lamborghini ha encontrado en ese desencuentro la confirmación de su propia estrategia. Stephan Winkelmann, CEO de la firma de Sant’Agata Bolognese, declaró esta semana que abandonar el proyecto de un superdeportivo totalmente eléctrico fue la decisión correcta. Sin criticar directamente a su competidor histórico, su mensaje fue claro: el cliente de Lamborghini no demanda un eléctrico puro, al menos no en los plazos que la industria proyectaba.

El plan inicial, bautizado como Direzione Cor Tauri en 2021, contemplaba un modelo 100% eléctrico antes del fin de la década. La marca ha cumplido con la hibridación completa de su gama, pero el Lanzador eléctrico ha sido cancelado, aunque podría resurgir en versión híbrida enchufable. La razón esgrimida: la curva de aceptación entre sus compradores no se está acelerando como se anticipó.

El coste de oportunidad de mantener un proyecto así —con inversiones de desarrollo de plataforma de nueve cifras— era demasiado elevado. Lamborghini ha preferido preservar las sensaciones que sus clientes asocian al rugido de un V12 antes que aventurarse en un mercado que, hoy por hoy, el propio sector del lujo está penalizando.

Cuando un Ferrari de 640.000 dólares provoca una caída bursátil del 8%, el mercado no está cuestionando la tecnología: está rechazando un activo que no encaja con la identidad emocional que lo revaloriza.

La combustión como activo de inversión: por qué el mercado de colección revaloriza lo analógico

He seguido de cerca la evolución de los superdeportivos como clase de activo durante la última década. La transición eléctrica, que la industria llevaba años presentando como inevitable, está encontrando una resistencia inesperada en el segmento más alto del mercado. No es una cuestión de prestaciones puras —un eléctrico acelera más rápido— sino de percepción de valor. El coleccionista de alto patrimonio compra emociones, sonido y escasez, atributos que un motor de combustión de edición limitada encapsula con mucha más eficacia que un propulsor eléctrico silencioso, por muy exclusivo que sea.

Las series especiales de Lamborghini con motor térmico —pienso en los Aventador SVJ o los Huracán STO con producciones muy acotadas— han registrado revalorizaciones de doble dígito en el mercado secundario en los últimos cinco años. La decisión de cancelar el eléctrico y centrarse en híbridos enchufables que mantengan el carácter sonoro de la marca podría, de hecho, reforzar la tracción de estos modelos como activos de inversión. El mercado está señalando que los motores de combustión van a ser el objeto de deseo de los próximos años, precisamente porque se perciben como la última generación de una era dorada.

Eso sí, el inversor debe leer el ciclo con prudencia. La revalorización agresiva de las unidades de bajísima producción tiene un horizonte temporal acotado: entre cinco y siete años, antes de que la regulación europea y la posible estandarización de la carga ultrarrápida puedan erosionar el atractivo de lo analógico. El riesgo es doble: pérdida de liquidez en el segmento si los compradores más jóvenes migran definitivamente a la electrificación, y una posible sobreproducción de ediciones especiales térmicas que diluya la escasez. Estaremos atentos a las próximas subastas de Gooding & Company y RM Sotheby’s para medir si los precios de martillo reflejan esta prima por la combustión de una manera sostenible.

💎 Veredicto Wealth

Los Lamborghini de combustión de edición limitada se perfilan como una apuesta de revalorización agresiva para inversores con un horizonte de cinco a siete años, antes de que la electrificación plena se imponga por regulación. El riesgo principal es la posible pérdida de liquidez en el segmento si los fabricantes aceleran su oferta eléctrica y los compradores jóvenes migran sus preferencias.


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