La guerra de Irán ha dado pie a la liberación de reservas de petróleo a nivel internacional, que han actuado como una suerte de colchón temporal para el mercado, el problema al que se enfrenta el sector energético es que ese colchón tiene una fecha de caducidad y esta es julio. El «July cliff» consiste en la caída brusca de las liberaciones de las reservas estratégicas de petróleo (SPR por sus siglas en inglés) a partir de julio; un fenómeno que teniendo en cuenta el comportamiento de Repsol durante estos meses, podría ser un factor que podría beneficiar a la empresa.
El «July cliff»: un fenómeno inevitable por el desgaste del mercado
En este sentido, el último informe de Morgan Stanley, apunta a que durante abril, mayo y junio las liberaciones globales de reservas estratégicas habrán estado aportando al rededor de 2,5 millones de barriles diarios al mercado. Una cifra que podría caer drásticamente llegando a niveles de apenas 0,7 millones de barriles en julio y agosto. Es decir, la firma estima que esto es una reducción cercana al 70% del petróleo adicional que actualmente está ayudando al mercado.

Por otro lado, a pesar de que los países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunciaron la liberación de 400 millones de barriles en marzo, datos de Morgan Stanley estiman que solo se han liberado unos 150 millones hasta finales de mayo. El problema según apunta el informe es que gran parte de estas reservas que quedan no podrían no liberarse del todo ya que la mayoría de los países de la agencia concluirían sus programas en julio:
- España terminará sus entregas a mediados de este mes
- Hungría concluye su segunda liberación de reservas a finales de junio
- Corea del Sur ya ha completado su programa
- Y Japón finalizará la segunda fase de su programa a lo largo de este mes
De tal forma que, durante el resto del año solo se mantendría activo el cuarto tramo del programa de liberación de petróleo de Estados Unidos, dando pie a la caída dramática de estas reservas de las que advertía el informe.
De hecho, Morgan Stanley apunta a que el mercado del petróleo pasaría de vivir una cierta estabilidad, fruto de esta intervención, a una época de nueva tensión en el mercado. Una situación que podría suavizarse en caso de que Estados Unidos haga un esfuerzo adicional, liberando un quinto tramo de liberaciones; una segunda liberación coordinada por la AIE, o que países europeos como Alemania, Francia o Italia acaben ejecutando sus planes de liberación de reservas de petróleo, que ya habían anunciado en marzo.
Dentro de estos elementos, pese a que Estados Unidos podría suponer una salvación temporal de los mercados, para el banco de inversión es una probabilidad baja: Estados Unidos no puede mantener indefinidamente el ritmo actual de extracción de reservas estratégicas (1,4 millones de barriles diarios) no por voluntad política, sino por factores puramente técnicos. Según explica la firma de inversión, el sistema estadounidense SPR funciona mediante cavernas salinas donde el petróleo se extrae utilizando inyección de agua.

Por lo que, a medida que los inventarios caen, las tasas de bombeo empiezan a degradarse, reduciendo la capacidad de extracción; de tal forma que, el mercado no solo se enfrenta a un agotamiento progresivo de las reservas, sino también a una pérdida de eficiencia operativa del propio sistema encargado de liberarlas.
En definitiva, a ojos del banco, ninguno de estos escenarios podría estar garantizado, por lo que si no se dan el impacto al mercado energético podría ser aún peor, forzando mayores tensiones de oferta, un aumento del precio del crudo y de los márgenes de refino, situación que podría beneficiar a empresas petroleras como Repsol, que han demostrado estar muy bien posicionadas en escenarios de volatilidad internacional.
El papel de las petroleras integradas: Repsol como posible beneficiada
En este sentido hay que recordar que el comportamiento de la petrolera española durante estos meses de incertidumbre fruto de la guerra de Irán, donde desde este diario recordamos que en los últimos resultados de la compañía, Repsol obtuvo un beneficio neto de 929 millones de euros en el primer trimestre del año, un 18% más que en el año anterior.
La trampa del crudo: ¿por qué Repsol sigue atrapada operativamente en Venezuela?
Un aumento en el rendimiento de la empresa debido al aumento del precio del Brent, el fortalecimiento del negocio del trading, y sobre todo al aumento de los márgenes de refino por las tensiones en el estrecho de Ormuz. De hecho, durante la crisis el barril de diésel se ha llegado a situar en los 50 dólares dentro del margen europeo, frente a los 20 dólares a los que se encontraba a principios de año.

Por lo que, teniendo en cuenta la capacidad de resistencia de Repsol a las crisis energéticas, el “July cliff” podría actuar como un catalizador para la compañía. Esto se debe a que, de cumplirse el escenario que anticipa Morgan Stanley de una caída dramática de las reservas estratégicas de petróleo, el mercado perdería parte del crudo adicional que ha servido para estabilizar los precios durante los últimos meses. Es decir, un entorno de más presión sobre los precios del petróleo, más volatilidad y un entorno más favorable para los márgenes de refino.
En definitiva, todo un nuevo ecosistema de volatilidad donde Repsol estaría bien posicionada gracias a su exposición al upstream, su capacidad de refino (el corazón de los beneficios de la empresa) y una posición industrial relevante dentro de Europa, que le permite sacar partido a la situación de escasez de diésel o jet-fuel al aumentarse los márgenes.




