Japón activa un presupuesto extraordinario de 20.000 millones de dólares por la tensión en Oriente Medio y refuerza los subsidios energéticos

Tokio moviliza 3,1 billones de yenes para paliar el encarecimiento de la energía y refuerza las ayudas a hogares y empresas ante la escalada en la región. La medida anticipa nuevas presiones inflacionistas en Asia y refuerza la vigilancia del BCE sobre los precios.

Japón ha intensificado su respuesta fiscal esta mañana a la escalada de tensión en Oriente Medio. El Gobierno nipón ha activado los trámites para un presupuesto extraordinario de 3,1 billones de yenes, el equivalente a casi 20.000 millones de dólares (unos 18.000 millones de euros), con el fin de blindar a hogares y empresas del encarecimiento imparable de la energía.

He analizado el borrador que maneja el Ministerio de Finanzas y la decisión traslada un mensaje nítido: las economías asiáticas empiezan a mover ficha fiscal antes de que la crisis de Irán se convierta en un shock de oferta de mayor calado.

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Las cifras del presupuesto extraordinario

El proyecto de ley, avanzado en exclusiva por la televisión pública NHK, se financiará íntegramente con emisiones de deuda. Sin embargo, Tokio minimiza el coste para las arcas públicas:

  • 2,5 billones de yenes (16.100 millones de euros) se destinarán a un fondo de contingencia para amortiguar los efectos de unos precios energéticos que ya castigan a la economía nipona.
  • Más de 510.000 millones de yenes (3.285 millones de euros) reforzarán el fondo de reserva de ayudas a las facturas de electricidad y gas, que volverá a situarse en el billón de yenes.
  • 100.000 millones de yenes (644 millones de euros) irán como subvenciones a los municipios para aliviar la carga de los usuarios de gas licuado de petróleo.

Aunque la cuantía global puede parecer modesta frente al PIB japonés —superior a los 4,3 billones de dólares—, su composición revela un temor creciente a que el repunte de los hidrocarburos fuerce a las familias a recortar el consumo interno en plena campaña electoral municipal.

Un déficit que no asusta a Tokio

El apartado más llamativo del plan, en mi opinión, es su encaje presupuestario. El Gobierno recurrirá en exclusiva a bonds de cobertura de déficit, sin contrapartida de ingresos fiscales inmediatos. Sin embargo, los funcionarios esperan un impacto mínimo sobre la salud financiera del país.

La razón esgrimida por las autoridades es que el endeudamiento neto del ejercicio fiscal cerrado en marzo sería 3 billones de yenes inferior a lo presupuestado inicialmente, gracias a una recaudación tributaria más boyante de lo previsto y a recortes de gasto en otras partidas. Ese colchón estadístico permite presentar el nuevo programa como neutro desde el punto de vista de la deuda pública —que roza el 260% del PIB—, lo que ha frenado de momento las alarmas en el mercado de bonos nipón.

«El Ejecutivo prevé destinar 2,5 billones de yenes como colchón de contingencia para absorber el impacto de la crisis energética en la economía.» — Fuentes del Gobierno japonés, en declaraciones a NHK.

Esta maniobra no es nueva en el manual de política económica japonesa, pero llega en un contexto de incertidumbre geopolítica excepcional. Lo que me pregunto es si los 20.000 millones de dólares serán suficientes si el conflicto en Oriente Medio se enquista y la cotización del crudo rebasa la barrera de los 120 dólares por barril, un escenario que ya contemplan varios bancos de inversión.

🌍 El impacto en España y Europa

La respuesta fiscal de Tokio tiene una lectura directa para las familias y empresas españolas. Un agravamiento del conflicto iraní tensionaría al alza los precios del petróleo y el gas natural licuado, materias primas de las que Europa sigue siendo importadora neta. Una subida de costes energéticos se traduciría en un repunte de la inflación subyacente en la eurozona y, por tanto, en un Banco Central Europeo mucho más cauteloso a la hora de seguir recortando los tipos de interés.

Para los consumidores españoles, el aviso es práctico. Si el BCE retrasa las próximas bajadas del precio del dinero, el Euríbor a doce meses —referencia de la mayoría de las hipotecas variables— podría mantenerse en el entorno del 3,5-4% durante más meses de los que descuenta el mercado. Cada mes adicional de tipos altos encarece la cuota hipotecaria media en España entre 90 y 150 euros, según la revisión semestral. De ahí que la decisión japonesa, aunque lejana, sea un termómetro de la presión inflacionista que acabará llegando —o no— a Fráncfort.


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