Alfredo Jalife-Rahme (78), analista geopolítico: “Quien domine la inteligencia artificial controlará el mundo”

El analista geopolítico Alfredo Jalife-Rahme advierte que la inteligencia artificial es la nueva carrera armamentista. Más allá del dominio comercial estadounidense, China lidera el ámbito militar, reconfigurando el poder global fuera del viejo eje izquierda-derecha.

La frase de este título no la dijo un tecnócrata de Silicon Valley ni un ejecutivo de Wall Street. La pronunció Vladimir Putin ante un grupo de niños de primaria en las afueras de Moscú, hace casi una década. Alfredo Jalife-Rahme, analista geopolítico, la recuerda con precisión y asegurá que la inteligencia artificial no es solo una herramienta económica, es el nuevo campo de batalla entre potencias.

A pesar de su edad, Jalife-Rahme sigue dando clases de posgrado, escribiendo libros y concediendo entrevistas en las que mezcla neuroanatomía, historia y datos de inteligencia con una cadencia que oscila entre el análisis académico y la conversación de café. Su mirada sobre el mundo actual parte de una premisa que repite sin concesiones: «El mundo hoy ya no está dividido entre izquierda y derecha, es una falsa dicotomía».

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Inteligencia artificial: La carrera que nadie llama carrera armamentista

Inteligencia artificial: La carrera que nadie llama carrera armamentista
Fuente: agencias

Para Jalife-Rahme, la inteligencia artificial es la nueva dicotomía que reemplaza al viejo eje ideológico. En su libro más reciente sostiene que el verdadero conflicto del siglo XXI enfrenta a globalistas en retirada contra soberanistas con visión universal, pero en el terreno tecnológico esa disputa se concreta en dos actores: Estados Unidos y China. Rusia, aclara, no debe descartarse, aunque su apuesta parecería ser más militar que comercial, y por eso resulta más opaca.

Según contó el analista, es sumamente cuidadoso con las fuentes. Enseña a sus alumnos de posgrado a desconfiar de los rankings que circulan en internet, empezando por los de Stanford. «Dime qué algoritmo consultaste y te diré el resultado de entrada, antes de que te lo dé», advierte.

Su punto no es desacreditar a la universidad californiana sino señalar que los índices que miden el desarrollo de inteligencia artificial suelen medir el modelo comercial, donde Estados Unidos domina de forma contundente. «Estados Unidos se come toda la inteligencia artificial si miramos el modelo comercial», reconoce, pero inmediatamente traza la distinción que considera crucial.

Cuando el análisis se traslada al ámbito militar, el mapa cambia por completo. Jalife-Rahme cita el caso de Nicolas Chaillan, ex funcionario de origen francés que dirigió la ciberseguridad del Pentágono y renunció al cargo precisamente porque consideraba que la respuesta institucional estadounidense era demasiado laxa frente al avance chino. Antes de irse, Chaillan escribió algo que el analista repite a sus alumnos: «Si te vas al modelo militar, China lleva un adelanto de veinte años en inteligencia artificial». Lo escribió hace cinco años. El rezago, si acaso, se habría profundizado.

Desinformación, propaganda y la ilusión del telediario

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Jalife-Rahme formó médicos antes que analistas. Dio clases de neuroanatomía y neurofisiología, y esa experiencia atraviesa su forma de leer el presente. Insiste en que el ciudadano tiene hoy más herramientas que nunca para contrastar versiones, pero que el entorno mediático conspira contra ese ejercicio. «¿Ver el telediario para aprender geopolítica? Para nada, te pierdes porque es pura publicidad y propaganda», dice.

El diagnóstico es más amplio. «Vivimos en un mundo de desinformación y de mentiras», manifiesta. La salida que propone no es el escepticismo paralizante, sino la dialéctica: leer al adversario, contrastar con datos duros, ejercitar los dos hemisferios cerebrales en lugar de quedarse con uno. El maniqueísmo, dice, siempre termina en guerra civil o en guerra mundial, porque obliga a aniquilar al malo para que el bueno pueda existir.

En ese marco, la carrera por la inteligencia artificial adquiere una dimensión que trasciende los balances corporativos. Putin lo entendió cuando visitó aquella escuela. China lo entendió cuando decidió construir su propio ecosistema tecnológico en la frontera con Rusia. Y Europa, según Jalife-Rahme, no lo entendió a tiempo: «Europa perdió una tercera guerra mundial porque se equivocaron a nivel geopolítico.

La afirmación es deliberadamente provocadora, pero el analista la sostiene con argumentos de fondo sobre dependencia energética, vasallaje tecnológico y falta de autonomía estratégica. Quien construya la infraestructura de inteligencia artificial que procese los datos del planeta no necesitará ejércitos convencionales para ejercer poder.


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