La edad de Florentino Pérez irrumpe en la batalla con Enrique Riquelme

El entorno de Florentino Pérez está desplegando una innecesaria guerra sucia contra Enrique Riquelme que, en realidad, dulcifica a un candidato con buenas ideas, más educado que su rival y dotado de un proyecto regenerador, pero también con algunas sombras empresariales. Ahí está, por ejemplo, la subasta con la que se hizo con Abengoa.

El presidente de ACS no tiene reparos por presentarse como víctima de los poderes políticos, siendo él el personaje más intrigante en esta materia del último medio siglo en España. Véanse sus presiones para quitar El Rondo en TVE, para pedir las cabezas de Alfredo Relaño, Paco González o Manolo Lama; sus maniobras para cambiar comentaristas en Movistar Plus+; o sus señalamientos a periodistas críticos desde aquel infame 90 Minuti que presentaba su amigo Miki Nadal, que sigue ejerciendo de speaker merengue pese a haber sido condenado por vejar a su exmujer.

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Pérez es el que se queja de Vocento por su apoyo a Óscar Campillo, menos dócil que José Félix Díaz o Josep Pedrerol, a quienes ha ayudado en el ámbito laboral, así como a otros periodistas como Pedro J. Ramírez o Jorge Calabrés. Su obsesión por influir en los medios, antaño junto a su amigo Antonio García Ferreras, ha facilitado que algunos aliados mediáticos se alejen de él.

Florentino Pérez habla mucho de la defensa del socio, pese a las dificultades que impone para evitar que haya votaciones y a que quiere privatizar el club para compensar las ruinosas obras del Bernabéu, apuntilladas hasta la fecha por la imposibilidad de celebrar conciertos.

También habla de las sombras empresariales de Riquelme, cuando son sus propios negocios se han visto salpicados por algunas polémicas ligadas al pujolismo, el PP, el PSOE y un sector del carmenismo.

También acusa a Riquelme de ser un hombre de Ramón Calderón, cuando fue Pérez quien, tras prometer levantar las alfombras de Calderón, lo evitó en 2009 para enfado de su entonces aliado José Antonio Abellán, que se vengaría mostrando la verdadera cara del ‘Ser superior’ con los famosos audios y en un libro que no se pudo vender en los grandes almacenes más célebres de España.

Florentino acusa sin pruebas a Riquelme de querer hacer negocios al calor del Real Madrid, que fue exactamente lo mismo por lo que el presidente de ACS llevó a los tribunales a Gay de Liébana tras acusarle de ello, siendo este finalmente absuelto. La ex mano derecha del presidente blanco, Fernando Fernández Tapias ‘Fefé’, reconocía en los citados audios que el club abría «muchas puertas» a nivel empresarial.

Es el desgastado Pérez quien ahora se molesta con el caso Negreira cuando una vez destapado el escádalo, hace apenas hace dos años, decía que al Real Madrid le convenía un Barça «fuerte» e incluso movía sus hilos en el Gobierno socialista (con vía más directa con ACS que con Cox) para que los culés inscribieran en LaLiga a Dani Olmo y así salvar el cuello de Joan Laporta, encharcado por las obras del Camp Nou y algunas comentadas operaciones de compraventa de futbolistas.

Mientras tanto, Laporta, con su mezcla de pasión por el fútbol —algo que no tiene Pérez— y su picardía tóxica, ya construyó un Barça ganador y ahora va camino de volver a liderar una senda victoriosa con una mezcla de estrellas, cantera y operaciones económicas con mal olor, frente a un Madrid que involucionará desde Mourinho y con una plantilla liderada por un señor que debería estar fuera de LaLiga, Valverde, y el consentido Vinícius.

Florentino Pérez
Florentino Pérez. Foto: ACS.

Pérez le deja hacer lo que quiere cuando uno de sus mejores aciertos fue precisamente pararle los pies a Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos y compañía, mientras el Barça mimaba con el sueldo a Messi casi hasta la quiebra.

Pérez señala a los árbitros desde Real Madrid TV, utiliza la web oficial y las redes en su favor en plena campaña electoral, se lleva a tortas con todas las instituciones y con la mayoría de los clubes, y se ha bunkerizado tras sus innegables éxitos deportivos con una camarilla en la que destaca el polémico financiero franco-marroquí Anas Laghrari.

La edad de Florentino Pérez

Con 79 años recién cumplidos, Florentino Pérez parece especialmente molesto por los comentarios sobre su edad que han proliferado en los últimos meses. El propio presidente del Real Madrid denunció en una rueda de prensa los rumores que apuntaban a supuestos problemas de salud, mientras que en redes sociales algunos de sus críticos han utilizado su edad para cuestionar su reciente gestión deportiva y su continuidad al frente del club. Ese factor ha terminado colándose en el debate sobre la sucesión y el futuro de la entidad.

Menos se habla sobre su escasa apuesta por el fútbol femenino, por su poca elegancia a la hora de sacar por la puerta de atrás a leyendas como Del Bosque, Raúl o Casillas, o por la promoción de personajes de la escasa talla de Álvaro Arbeloa.

Pérez es el de la Operación Roca, el que llamaba «muy corto» a Casillas, el del Estado indemnizando por más de 1.350 millones de euros a un consorcio liderado por ACS por la Operación Castor, el amigo de José María Aznar, Óscar Puente o Miquel Roca; el que contaba intimidades sobre las relaciones personales de sus futbolistas; y el que según Vertele llamó a Julio Ariza para que Intereconomía TV fichase a Pedrerol tras sus fracasos en TVE y Punto Radio, antes de lo de los becarios.

Florentino es el hombre más poderoso del Estado, con permiso del presidente del Gobierno y del jefe de Estado, pero tampoco se le pueden regatear los aciertos. Los éxitos de ACS y del Real Madrid son evidentes. Pero conviene separar al hombre de la obra cuando también es el hombre quien se somete a un proceso democrático que con tanto ahínco ha dificultado, ya que 99.850 de los casi 100.000 socios que tiene el club no se pueden presentar a las elecciones.

Algún día contará Riquelme por qué uno de los principales bancos de España le había prometido avalarlo y finalmente no lo hizo. Y algún día se verá que el arrollador triunfo que logrará Florentino Pérez el 7 de julio, especialmente en el voto por correo, que antaño le incomodaba, puede ser el principio del fin de su ciclo por la gran cantidad de pelos que se está dejando su imagen en la gatera.


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