Control se hunde sin remedio, ¿podrá sobrevivir a la nueva crisis del preservativo?

La industria del preservativo no escapa a la crisis que sobrevuela la economía mundial. Sin ir más lejos, Reckitt Benckiser Healthcare, la firma que comercializa la marca Durex, cae cerca de un 25% en bolsa desde comienzos de año. Por su parte, Karex Berhad, el mayor productor de preservativos del mundo y fabricante de más de 5.000 millones de unidades al año, se desploma más de un 35%. Sin embargo, la situación es todavía más delicada para un viejo conocido español: Control. De hecho, la crisis de Control podría poner en riesgo su viabilidad, especialmente en España.

La evolución de Control en España ha sido desastrosa durante los últimos años. Desde hace casi dos décadas, la compañía ha ido perdiendo facturación de manera continuada. Así, si en 2008 sus ingresos rondaban los 100 millones de euros, en 2019 esa cifra ya se había reducido prácticamente a la mitad. En 2021 registró una ligera recuperación respecto a 2020, el año marcado por la pandemia, pero fue únicamente un espejismo. En los ejercicios posteriores, las ventas volvieron a desplomarse hasta cerrar 2024 —las últimas cuentas disponibles en el Registro Mercantil— con apenas 28 millones de euros de ingresos. En otras palabras, Control ha perdido más de dos tercios de su facturación en poco más de una década.

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El hundimiento de las ventas terminó teniendo un fuerte impacto sobre la estructura financiera de Control. Especialmente, porque la compañía quedó atrapada en una dinámica de pérdidas crónicas. En concreto, desde 2012 la firma ha registrado pérdidas operativas todos los años salvo en dos ejercicios: 2017, cuando apenas logró un beneficio de 156.000 euros, y 2023. No obstante, el resultado positivo de 2023 resulta engañoso, ya que las ganancias de 23,6 millones de euros se debieron exclusivamente a la venta de la fábrica Tecnilatex al fondo Lifestyles Healthcare. De hecho, si se excluye esta operación extraordinaria, las pérdidas reales habrían ascendido a 3,3 millones de euros, lo que eleva el impacto económico total a cerca de 26 millones.

Control reduce precios de forma desesperada

La complicada situación de Control no solo responde al desplome de la facturación. También influye que, pese a reducir precios de forma agresiva, la compañía sigue perdiendo terreno frente a sus competidores. Esta estrategia de rebajas se aceleró tras el traspaso de su fábrica Tecnilatex, una operación con la que buscaba reducir costes y ganar cuota de mercado. No en vano, Asia continúa siendo el gran epicentro de la producción mundial de preservativos. De hecho, Karex estableció hace años su sede en Malasia, un país que durante décadas lideró la producción mundial de caucho.

Aun así, los resultados no parecen haber sido satisfactorios para Control. La realidad es que los ingresos de la compañía se desplomaron otro 15% en 2024, dos puntos porcentuales más que el descenso registrado el año anterior. Además, el margen bruto también empeoró, al caer hasta el 39%, frente al 42% de 2023.

Sin embargo, la prueba más evidente de las dificultades comerciales de Control está en el aumento de los descuentos aplicados a la distribución. Mientras que en 2023 la empresa destinó 2,77 millones de euros en descuentos sobre unas ventas superiores a 33 millones, en 2024 tuvo que elevar esa cifra hasta 3,6 millones de euros pese a registrar un volumen de negocio mucho menor, de apenas 28,6 millones.

Por último, otro indicador que arrojan las cuentas de Control sobre su complicada viabilidad en España se encuentra en los activos por impuestos diferidos. Entre 2022 y 2023, la compañía redujo esta partida desde 449.560 euros hasta cero. La memoria anual justifica textualmente esta decisión señalando que los administradores procedieron al deterioro total del activo “puesto que no estiman ganancias fiscales futuras para ser compensadas en el corto plazo”.

Control, más allá de una crisis propia

A los problemas específicos de Control se suman además las dificultades que atraviesa el conjunto del sector. En primer lugar, porque los fabricantes de preservativos se enfrentan a un fuerte incremento de costes. Karex Berhad, el mayor productor mundial, advirtió hace apenas unas semanas que planeaba subir los precios entre un 20% y un 30% si continúan las interrupciones en la cadena de suministro provocadas por el conflicto entre Irán y Estados Unidos.

Y lo cierto es que las tensiones geopolíticas siguen presionando al sector. El conflicto en Oriente Medio ha provocado un fuerte encarecimiento del caucho sintético y del nitrilo utilizados en la fabricación de preservativos, así como de materiales de embalaje y lubricantes como el aceite de silicona. Además, la situación todavía podría agravarse más, ya que el consejero delegado de Karex no descartó nuevas subidas de precios si persisten los problemas logísticos y el aumento de costes energéticos.

En este contexto, el futuro de Control se presenta especialmente incierto. La compañía no solo debe enfrentarse a una caída prolongada de las ventas y a una pérdida constante de rentabilidad, sino también a un mercado cada vez más competitivo y condicionado por el aumento global de los costes. Todo ello dibuja un escenario complejo para una marca histórica en España que, tras años de deterioro financiero, afronta probablemente uno de los momentos más delicados de toda su trayectoria.


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