La Comisión Europea ha abierto la puerta a suavizar el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (EU ETS), la herramienta que ha permitido recortar a la mitad las emisiones industriales del continente desde 2005. Un documento de trabajo lo califica como la política climática «más impactante del mundo», pero la propuesta de reforma conocida este mes amenaza con diluir su ambición.
El mecanismo que redujo las emisiones industriales a la mitad
El EU ETS funciona como un mercado de límites máximos y comercio de derechos de emisión para unas 10.000 instalaciones —refinerías, centrales eléctricas, acerías— que representan el 40% de las emisiones de la UE. Cada año, la cantidad de derechos disponibles mengua, obligando a las empresas a adquirir suficientes permisos de emisión o enfrentarse a fuertes multas.
Desde su puesta en marcha, el sistema ha logrado lo que pocas políticas han conseguido: una reducción del 50% de las emisiones industriales. La senda actual proyectaba alcanzar la neutralidad climática en los sectores cubiertos para 2039, con un ritmo de recorte anual del 4,4%.
«Es el sistema de comercio de carbono más ambicioso del mundo, por un margen considerable», reconoce Milan Elkerbout, del think tank Resources for the Future. Sin embargo, la nueva propuesta de la Comisión Europea rompe esa inercia y abre un debate sobre si la UE está dispuesta a mantener el liderazgo climático cuando la industria aprieta.
La letra pequeña: menor ritmo anual y permisos gratuitos que suman CO₂
El borrador plantea ralentizar la senda de descarbonización a partir de 2031. En lugar de bajar las emisiones un 4,4% anual hasta 2039, se pasaría a un recorte del 3,7% entre 2031 y 2035, y solo del 1,7% a partir de entonces. La diferencia no es cosmética: según las estimaciones de los críticos, la industria podría emitir cerca de 2.000 millones de toneladas adicionales de CO₂ hasta 2040 respecto al plan original.
Además, la Comisión mantiene la asignación gratuita de derechos para determinadas empresas, argumentando que evita la deslocalización industrial. La realidad es que muchas compañías reciben más permisos de los que necesitan y los venden, obteniendo miles de millones de euros sin reducir emisiones. Gigantes como ArcelorMittal y BASF han presionado intensamente para conservar esos derechos gratuitos.
📊 Impacto ecológico en cifras
- CO₂ adicional permitido: Hasta 2.000 millones de toneladas extra acumuladas entre 2030 y 2040, según los cálculos de las organizaciones críticas.
- Ritmo de reducción anual: Pasa del 4,4% previsto a un 3,7% (2031-2035) y 1,7% (después de 2035).
- Inversión afectada: El precio del carbono, hoy en torno a 70-80 euros por tonelada, perdería la señal de escasez que impulsa las inversiones en tecnologías limpias.
- Equivalencia tangible: Los 2.000 millones de toneladas extra equivalen a las emisiones anuales de toda la UE durante más de medio año, tomando como referencia los niveles actuales.

La Comisión justifica la medida como un «alivio a la industria» que seguiría siendo compatible con el objetivo de reducir las emisiones totales de la UE un 90% para 2040. Pero el problema, advierte Sven Harmeling, de Climate Action Network Europe, no es dónde se llegue en 2040, sino cuánto carbono se acumule en la atmósfera por el camino. «Hay formas distintas de alcanzar 2040 con más o menos emisiones, y una senda más lenta puede liberar mucha más contaminación», explica.
Una ralentización de apenas un punto porcentual en el ritmo anual de recorte se traduce en miles de millones de toneladas de CO₂ extra que la atmósfera no puede permitirse.
El efecto dominó internacional y el riesgo de que otros mercados sigan el mismo camino
El EU ETS no opera en el vacío. Su arquitectura ha inspirado sistemas similares en California, Quebec, Corea del Sur o el estado de Washington. La pregunta es si una marcha atrás en Bruselas «daría munición a los lobbies industriales de todo el mundo para pedir las mismas concesiones», en palabras de Wijnand Stoefs, de Carbon Market Watch.
California ya ha ampliado este año los permisos gratuitos para las refinerías de petróleo, y la industria del gas y el petróleo presiona en varias jurisdicciones para abaratar el precio del carbono. Si el estándar de referencia se relaja, el efecto contagio puede ser inmediato.
No obstante, Elkerbout matiza que los mercados de carbono regionales son lo suficientemente distintos como para no copiar automáticamente los cambios del EU ETS. Y en algunos casos, alinear las reglas con el modelo europeo podría incluso aumentar la ambición. La clave está en el detalle regulatorio final, que se negociará durante los próximos meses en el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo, con la previsión de tener reglas definitivas a principios del próximo año.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Mantener el ritmo original de reducción habría evitado hasta 2.000 millones de toneladas de CO₂ adicionales hasta 2040, una cantidad equivalente a más de medio año de emisiones comunitarias actuales.
- Modelo que cambia: La relajación del EU ETS traslada la carga del recorte a sectores como la agricultura o la construcción, que históricamente han resultado más difíciles de descarbonizar.
- Para las próximas generaciones: Cada tonelada de CO₂ que se deja de recortar hoy eleva la factura climática para las próximas décadas y reduce el margen para mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C, el umbral de seguridad marcado por la ciencia.




