BlackRock y CVC han duplicado su inversión en Naturgy en menos de una década y acumulan unas plusvalías conjuntas de 6.500 millones de euros. La operación que ha destapado la magnitud de las ganancias es la salida de CVC, que ha vendido su participación del 13,8% por 3.821 millones de euros con un descuento del 4,6% sobre el valor de mercado.
La transacción se cerró la semana pasada mediante una colocación acelerada entre inversores institucionales, según ha podido saber este periódico. El precio final, ligeramente por debajo de la cotización, refleja un apetito contenido en un sector energético sacudido por la volatilidad de los precios del gas. Con este movimiento, el fondo británico pone fin a casi diez años como socio de referencia de la antigua Gas Natural Fenosa.
El retorno de la década: 6.500 millones en juego
La aventura de BlackRock y CVC en Naturgy comenzó en 2016, cuando ambos fondos tomaron una participación conjunta cercana al 20% por unos 1.900 millones de euros. Desde entonces, la compañía ha repartido más de 4.000 millones en dividendos y ha visto cómo el valor de su acción se revalorizaba más del 60% hasta alcanzar los 26 euros que marcaban la semana pasada antes de la operación.
Los 6.500 millones de plusvalías se reparten entre los dos socios de forma desigual. CVC ha materializado la mayor parte con la venta de su 13,8% por 3.821 millones, una desinversión que ha generado unas plusvalías netas para el fondo de unos 2.200 millones, según cálculos preliminares. BlackRock mantiene intacta su posición, con un paquete accionarial que ronda el 7%, y unas plusvalías latentes estimadas en 2.700 millones de euros.
La salida de CVC no es un repliegue: es la constatación de que la apuesta de hace diez años ha funcionado incluso mejor de lo previsto.
La desinversión de CVC ha sido coordinada por los bancos de inversión que han trabajado en la colocación y ha contado con el visto bueno del consejo de administración de Naturgy. La operación refuerza la posición de Criteria Caixa, que con un 24,8% del capital se consolida como accionista de control de facto, por delante de IFM (15,1%) y BlackRock.
Criteria Caixa toma las riendas y mira de reojo a IFM
La salida de CVC devuelve a Criteria Caixa el protagonismo que había perdido en los últimos años. El holding de La Caixa, que lleva décadas en el accionariado de la energética, ha aprovechado la ventana para reforzar su influencia sin necesidad de lanzar una OPA. «No hay intención de cambiar la gestión, pero sí de marcar la hoja de ruta industrial», explican fuentes cercanas a Criteria.
El Gobierno, a través de la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, había mostrado su interés en que el núcleo accionarial español se mantuviera sólido. La presencia de IFM, un fondo australiano con agenda propia, sigue siendo la principal sombra. Criteria, con un perfil más paciente, y BlackRock, que hasta ahora ha sido un socio estable, forman un eje que diluye las aspiraciones del fondo extranjero.
El nuevo tablero energético: ¿qué busca BlackRock ahora?
La pregunta que sobrevuela Naturgy no es si CVC ha hecho un buen negocio ―las cifras hablan solas―, sino por qué BlackRock ha decidido quedarse. El mayor gestor de activos del mundo tiene en cartera más de 9 billones de dólares y una estrategia inversora que cada vez se inclina más hacia proyectos con un fuerte componente ESG. Naturgy, con su plan de transición energética y su exposición a renovables reguladas, encaja en ese perfil.
Pero hay más. La guerra comercial entre Estados Unidos y China y la presión regulatoria sobre las tecnológicas están empujando a los grandes fondos a buscar valor en empresas con flujos de caja predecibles. Naturgy, con sus redes de distribución de gas y electricidad en España y América Latina, ofrece exactamente eso: una rentabilidad por dividendo superior al 5% y un negocio regulado que amortigua los ciclos económicos.
El mantenimiento de la posición de BlackRock envía un mensaje de confianza, pero también introduce un elemento de presión para el consejo. El fondo estadounidense ya ha intervenido en otros valores españoles para impulsar cambios estratégicos y no sería descartable que, en un futuro, pida acelerar la venta de activos no estratégicos en Latinoamérica para centrar el negocio en Europa.
La operación de CVC deja un tablero más limpio, pero no exento de tensiones. Criteria controla, BlackRock observa e IFM espera. Los próximos movimientos en la energética dependerán de si el núcleo duro español es capaz de alinear sus intereses con los del mayor gestor del mundo, o si la convivencia se enfría cuando llegue la primera decisión estratégica de calado.





