Telefónica ha encadenado tres semanas al alza en bolsa y acumula una revalorización del 16,5% en lo que va de 2026. La operadora que preside Marc Murtra ha dejado atrás los meses de incertidumbre gracias a unos resultados trimestrales que han devuelto la confianza de los inversores y a una mejora palpable de las perspectivas del mercado.
Resultados del primer trimestre: el motor del rebote
Las cifras presentadas el pasado abril han sido el catalizador definitivo. Telefónica reportó unos ingresos de 10.480 millones de euros entre enero y marzo, un 1,2% más que en el mismo periodo del año anterior, con un crecimiento orgánico del 2,8% si se excluye el efecto divisa. El OIBDA (resultado operativo antes de amortizaciones) alcanzó los 3.210 millones, impulsado por el negocio en España, Brasil y Alemania.
La compañía ha conseguido mejorar su rentabilidad a pesar de la presión inflacionista sobre los costes energéticos y de personal. El margen OIBDA se situó en el 30,6%, nueve décimas por encima del dato del primer trimestre de 2025. Además, la generación de caja libre permitió seguir reduciendo la deuda financiera neta, que bajó hasta los 25.700 millones de euros, la cifra más baja desde 2017.
Estas métricas, que superaron las expectativas del consenso, desencadenaron una oleada de revisiones al alza por parte de las principales casas de análisis. El valor acumula desde entonces una subida que contrasta con el comportamiento plano del IBEX 35 en el mismo periodo.
La deuda y el dividendo: pilares del relato alcista
La gestión del pasivo ha sido clave. La refinanciación de vencimientos a largo plazo, la venta de activos no estratégicos y la disciplina inversora han permitido a la operadora rebajar su apalancamiento por debajo de las 2,6 veces OIBDA. Este desapalancamiento despeja el camino para mantener un dividendo sostenible sin comprometer las inversiones en fibra y 5G.
En la última conference call con analistas, el consejero delegado adelantó que la prioridad para 2026 es combinar una remuneración estable al accionista con la reinversión en los mercados de mayor crecimiento. La retribución prevista de 0,30 euros por acción, que a los precios actuales supone una rentabilidad superior al 5%, ha actuado como un suelo para la cotización.
Los inversores están comprando la historia de que Telefónica ha superado la peor parte del ciclo de transformación y que ahora se centra en la eficiencia operativa, la monetización de redes y la simplificación geográfica. La reciente salida del negocio en Centroamérica y la focalización en cuatro mercados —España, Brasil, Alemania y Reino Unido— aportan un relato más digerible.
La operadora ha dado un vuelco a su relato en apenas tres meses, y los inversores están comprando esa historia con fuerza.
Análisis: ¿se consolida la recuperación o es un espejismo?
Hay razones para el optimismo, pero también riesgos que conviene no pasar por alto. La competencia en el mercado residencial español sigue siendo feroz, con las tarifas convergentes al alza, y el regulador mantiene abiertas varias carpetas que pueden presionar los ingresos mayoristas. En Brasil, el entorno macroeconómico y fiscal plantea incertidumbres que podrían trasladarse al consumo de servicios de telecomunicaciones.
No obstante, el giro estratégico iniciado por Marc Murtra desde su llegada a la presidencia en 2025 empieza a dar resultados tangibles. La simplificación de la estructura corporativa, la reducción de los gastos centrales y la apuesta por la automatización de procesos han mejorado la agilidad del grupo. La cotización, que había tocado mínimos de nueve años, está recogiendo esa nueva fase.
Creo que el mercado está valorando más la calidad de la gestión del balance que el crecimiento orgánico del negocio. Es una señal de madurez del valor, pero también un recordatorio de que no estamos ante un crecimiento desbocado, sino ante una recuperación basada en la disciplina financiera. La clave estará en los próximos trimestres: si la compañía logra mantener el ritmo de generación de caja y reducir aún más el endeudamiento, el rally podría tener recorrido. Si los costes operativos repuntan o la competencia erosiona los márgenes en los mercados principales, la historia perderá fuelle.
En cualquier caso, Telefónica ha dejado de ser el patito feo del IBEX 35 en 2026. Y ese cambio de percepción ya vale más que cualquier estimación de consenso.





