En un año donde las fusiones corporativas han brillado por su ausencia, la OPA de CVC sobre Recordati irrumpe como el gran movimiento del semestre. La farmacéutica italiana Recordati está a un paso de cambiar de manos. O, al menos, de salir del parqué. El consorcio liderado por CVC Capital Partners ha lanzado una oferta de adquisición (OPA) sobre el 100% del capital que todavía no controla, valorando a la compañía en 10.900 millones de euros. Una de las mayores operaciones de private equity en Europa en lo que va de 2026.
La oferta, según ha adelantado el Financial Times, busca reforzar la apuesta de CVC por un segmento muy concreto: los fármacos huérfanos para enfermedades raras. Recordati, con más de un siglo de historia, ha construido un porfolio que genera márgenes elevados gracias a la exclusividad de mercado que otorgan las agencias reguladoras. Es un caso curioso: fundada en 1926 en Italia, ha sabido pivotar desde los genéricos hacia los fármacos huérfanos, una transición que los inversores de capital privado valoran porque combina nicho defensivo y crecimiento orgánico.
CVC ya es el accionista de control de la compañía italiana, pero quiere el 100% para sacarla de la Bolsa de Milán y gestionarla sin las obligaciones de cotizada. El movimiento recuerda a otras operaciones recientes del sector, como la compra de la alemana Stada por parte de Bain y Cinven en 2017 por 4.400 millones de euros. Aquella operación ha generado una rentabilidad interna del 25% anual para sus dueños. CVC busca replicar ese éxito a escala mayor.
La prima ofrecida y la reacción del mercado
No se han desvelado todos los detalles de la oferta, pero fuentes cercanas indican que el precio por acción representa una prima de alrededor del 20% sobre el promedio de cotización de los últimos tres meses. El 20% se sitúa en línea con otras OPAs farmacéuticas recientes, como la de Alexion por AstraZeneca (17%) o la de Vifor por CSL (15%). La acción de Recordati en la Bolsa de Milán se ha disparado un 18% en las primeras horas de negociación tras el anuncio, hasta situarse en los 48 euros, muy cerca del precio ofertado. El consorcio financiará la operación con una combinación de deuda y capital, según personas próximas a la negociación. Ningún banco de inversión ha confirmado aún si las condiciones son atractivas para el mercado de bonos.
Esa reacción es típica: el mercado descuenta casi toda la prima el primer día. Solo si surgen incertidumbres sobre la aprobación regulatoria o la financiación, el valor puede alejarse del precio de la OPA. Y en este caso, la operación no requiere autorización antimonopolio porque Recordati opera en un nicho muy fragmentado.
Por qué los inversores se fijan en las enfermedades raras
Las enfermedades raras afectan a pocas personas, pero los fármacos que las tratan pueden costar cientos de miles de euros al año por paciente. La exclusividad de comercialización que conceden la EMA en Europa y la FDA en Estados Unidos —normalmente de 7 a 12 años— protege esos ingresos incluso cuando las patentes expiran. No es casualidad que gigantes como Pfizer, Novartis o Sanofi hayan pagado múltiplos elevados por compañías especializadas.
Recordati ya tenía un pie en ese negocio con medicamentos para la hipertensión pulmonar y otras patologías poco comunes. Además, la compañía tiene en fase III un nuevo tratamiento para una enfermedad renal ultrarrara que podría añadir 500 millones en ventas anuales si recibe la aprobación en 2028. CVC, que primero invirtió en la compañía en 2018, apuesta ahora por acelerar su desarrollo con una gestión más ágil lejos del escrutinio trimestral. Pocas veces un fondo logra entrar en un segmento tan protegido con un activo de este tamaño.
Las luces y sombras del delisting farmacéutico
Tras la operación, Recordati dejará de publicar informes trimestrales detallados y sus cuentas solo serán accesibles a inversores institucionales y acreedores. La transparencia se reduce drásticamente. Eso puede ser una ventaja para el private equity, que no quiere mover el precio de sus activos con cada tropiezo, pero un riesgo para el sistema: si un gran laboratorio no rinde cuentas al mercado, ¿quién vigila los precios de los medicamentos sensibles?
Más aún: la presión política sobre el coste de los tratamientos va en aumento. La Comisión Europea prepara una revisión del reglamento de medicamentos huérfanos que podría acortar los periodos de exclusividad. CVC está, pues, apostando a que esa regulación no cambiará lo suficiente como para erosionar la rentabilidad de Recordati. Una jugada arriesgada. Los reguladores empiezan a mirar con lupa los precios. En Estados Unidos, la administración ha aprobado una ley que permite negociar precios de medicamentos clave. En Europa, la revisión del reglamento huérfano es inminente. Si las exclusividades se recortan, el modelo de negocio de Recordati podría tambalearse. Sin embargo, el historial de reformas profundas en la UE es lento y fragmentado, lo que da un margen de seguridad a CVC.
Sin embargo, el private equity tiene un largo historial de exprimir los márgenes de las farmas sin grandes sobresaltos regulatorios. 10.900 millones de euros es un precio muy serio. Nadie paga eso sin tener muy claros los flujos de caja futuros.
El movimiento de CVC, sin embargo, no está exento de de riesgos. Los accionistas minoritarios de Recordati pueden esperar un ‘sí’ casi seguro. Con la prima sobre la mesa y el respaldo del accionista mayoritario, la OPA tiene todas las papeletas para triunfar. El verdadero test llegará después, cuando CVC tenga que demostrar que su apuesta por las enfermedades raras es tan rentable como promete.




