El Mundial de Trump eleva los resultados de Airbnb en medio de su crisis europea

El Mundial es un salvavidas para Airbnb frente a los problemas en Europa

Airbnb se ha vuelto una de las caras de los problemas de la vivienda en España. La empresa dedicada al alquiler de corta duración de Viviendas de Uso Turístico (VUT) ha enfrentado críticas y sanciones tanto por el efecto que tiene en el precio de la vivienda en las grandes ciudades del país como por la presencia de pisos sin permisos de uso turístico en su plataforma.

Lo cierto es que, mientras el problema se expande en Europa, con las sanciones en España sumándose a las protestas recientes en ciudades con gran potencial turístico como París o Milán, la empresa ha vuelto a recuperar su espacio en Estados Unidos. La empresa ha vuelto a revisar sus previsiones al alza gracias al crecimiento de las reservas de los próximos meses en el país norteamericano, impulsado sobre todo por el Mundial de Fútbol, que se iniciará el próximo 11 de junio.

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No es un dato menor; después de todo, no hace tanto los hoteles del país señalaban que los datos de ocupación no habían tenido el empuje que esperaban para los meses mundialistas. Según ha citado Bloomberg, la directiva de la empresa ha señalado el Mundial de la FIFA como «el evento más importante de la historia de la empresa» y ha hecho todo lo posible tanto para movilizar a nuevos usuarios que pongan sus pisos en alquiler en las ciudades donde está permitida su presencia como en zonas cercanas, ofreciendo los alquileres de Nueva Jersey a quienes quieran ver los partidos en Nueva York.

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Es un balón de oxígeno para la empresa, que ve cómo se sigue encogiendo su rango de acción. Algunas ciudades clave en los propios Estados Unidos la han expulsado —como en el caso ya mencionado de la Gran Manzana—, a las que han seguido casos como los de Lisboa, París, Berlín o Ámsterdam. Otras, como Madrid, no la expulsan, pero han tomado medidas que la obligan a cambiar su modelo histórico, pues ya no permitirá ofrecer apartamentos en edificios residenciales y obligará a ofrecer solo pisos de alquiler turístico en edificios dedicados a esto.

AIRBNB, MÁS ALLÁ DEL MUNDIAL

Si bien ha sido un bálsamo momentáneo, y mientras Trump gobierne el país no es probable que la empresa encuentre un ambiente hostil más allá de Nueva York, son cada vez más los territorios que ven con recelo su modelo. Solo en Madrid, zonas como Lavapiés se han llenado de pintadas callejeras contra la presencia de pisos turísticos, y los actos de vandalismo contra los lugares para guardar las llaves o incluso contra las puertas de los edificios donde hay VUT se han multiplicado; este no es solo un fenómeno español.

Se suma, por supuesto, el aviso del efecto negativo que esta opción tiene en la hotelería. Son muchos los alojamientos que pueden ofrecer el alquiler por un precio mucho menor que el de una habitación de hotel, sin contar con que estas últimas suben mucho más los precios en fechas de alta demanda como, por ejemplo, un Mundial de Fútbol. Pero también es una realidad que este tipo de eventos no ocurre todos los días y que habrá que ver no solo cómo reaccionan los datos de Airbnb en la próxima temporada alta —las Navidades—, sino también cómo se verá el próximo verano si Europa sigue apretando sus tuercas.

Teléfono de usuario de Airbnb. Fuente: Banco de imagenes
Teléfono de usuario de Airbnb. Fuente: Banco de imagenes

Y es que, más allá del Mundial, los viajes internacionales a Estados Unidos han sufrido bajo el Gobierno de Trump. Hasta los datos de los parques de Disney se han reducido por la preocupación de los usuarios ante la posibilidad de tener un problema con la policía migratoria, que se ha radicalizado desde la llegada del republicano a la Casa Blanca.

LA TURISMOFOBIA MARCA LA IMAGEN DE AIRBNB

De momento, Airbnb sigue ignorando estos problemas reputacionales. La empresa sigue insistiendo tanto en la legalidad de sus operaciones como en que generan beneficios para las ciudades y las familias que optan por ofrecer sus pisos dentro de la aplicación, e ignora, por supuesto, los datos evidentes en su propia web, donde hay usuarios que ofrecen más de diez pisos a la vez, o lo que han hecho público plataformas como «Inside Airbnb», que señala que hay usuarios con hasta 1.000 viviendas ofrecidas en algunas ciudades.

No hay duda de que, en un momento en el que la vivienda en las grandes ciudades es uno de los problemas clave de Occidente, de momento siguen consiguiendo buenos resultados y balones de oxígeno que la salvan de las críticas; pero, con la opinión pública en contra en la mayoría de las ciudades donde está presente, es fácil pensar que en el futuro pueda afrontar problemas reales.


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