El contexto actual de incertidumbre internacional ha dado pie a que entre los españoles haya una situación de prudencia. No por nada la última encuesta de SotySolar estima que hasta un 64% de los españoles se preocupa por el elevado precio de la luz, sumado a que el miedo a otro apagón, después de haberse cumplido el aniversario del cero energético, también cobra importancia entre 1 de cada 10 ciudadanos.
Inquietud por el precio de la luz
La preocupación energética se ha convertido en una de las principales inquietudes sociales en España. Según los datos del estudio, el 93% de los encuestados reconoce sentir una preocupación alta por la situación energética del país y, dentro de ese porcentaje, siete de cada diez aseguran estar “muy preocupados” por la evolución del contexto actual. A la inflación generalizada, señalada por el 14,5% de los participantes, se suma además el temor por el precio de los combustibles, una inquietud compartida por el 9,4% de los encuestados.
El informe pone de relieve cómo la energía ha escalado posiciones hasta situarse por delante de otras necesidades consideradas tradicionalmente básicas. Actualmente, el 61% de los hogares considera que disponer de un sistema energético independiente es lo que más tranquilidad les aportaría ante un escenario de crisis, muy por encima de quienes priorizan el almacenamiento de alimentos, opción elegida por el 30%, o de quienes sitúan como principal necesidad el dinero en efectivo, con un 29%. Incluso el agua, históricamente vinculada a los planes de emergencia domésticos, queda relegada a un segundo plano con un 23% de las respuestas.

Este cambio de mentalidad se explica, en gran medida, por el impacto que dejó el gran apagón registrado en la primavera de 2025. Aquel episodio marcó un punto de inflexión para miles de familias españolas y disparó el interés por soluciones de autoconsumo. Tras el incidente, la demanda de placas solares y baterías aumentó un 450%, evidenciando hasta qué punto la población comenzó a percibir la independencia energética como una herramienta de protección frente a futuras crisis.
La búsqueda de autosuficiencia también se refleja en el creciente interés por los sistemas de almacenamiento. El 94% de los encuestados asegura que su interés por las baterías y soluciones de respaldo energético ha aumentado significativamente en los últimos años. Ya no se trata únicamente de producir electricidad propia, sino de garantizar el suministro incluso en escenarios de cortes o fluctuaciones extremas del mercado eléctrico.
El estudio muestra además una evolución clara hacia modelos energéticos integrales dentro de los hogares españoles. Según los datos recogidos en el “InformeSolar 2025”, dos de cada tres usuarios que ya cuentan con placas solares planean incorporar sistemas de aerotermia para avanzar hacia una autosuficiencia prácticamente total. Esta tecnología permite cubrir calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria utilizando la energía generada por las propias instalaciones fotovoltaicas, reduciendo así de forma considerable la dependencia de la red eléctrica convencional.
La transformación también alcanza al modelo de financiación del sector, ya que mientras en 2024 hasta el 73% de los propietarios reconocía desconocer la existencia de ayudas para instalaciones solares y mostraba reticencias ante la inversión inicial, el escenario actual es muy diferente. Entre el 60% y el 70% de los hogares apuesta ya por fórmulas de pago flexible para acometer este tipo de proyectos, un porcentaje que alcanza el 80% en instalaciones superiores a los 10.000 euros o en aquellas que incluyen baterías.
Todo ello dibuja el perfil de un consumidor mucho más consciente de su vulnerabilidad energética y decidido a tomar el control de su consumo.El ahorro continúa siendo un factor importante, pero ya no es el único motor de decisión, ya que la estabilidad, la resiliencia y la capacidad de garantizar confort y suministro ante posibles crisis energéticas se consolidan como las nuevas prioridades de los hogares españoles




