La CNMV ha puesto en marcha una consulta pública este 22 de mayo para separar los cargos de presidente y consejero delegado en las empresas del Ibex 35, con el objetivo de limitar el poder acumulado por los presidentes ejecutivos. El movimiento, que aún debe superar el plazo de alegaciones, supone un giro copernicano en la gobernanza de las grandes cotizadas españolas.
Una consulta con plazo hasta septiembre y pocas fisuras
El documento de trabajo, disponible en el apartado de consultas públicas de la CNMV, propone que todas las sociedades del selectivo desdoblen obligatoriamente la figura del presidente no ejecutivo y la del primer ejecutivo. Actualmente, el Código de Buen Gobierno de la CNMV recomienda esta separación como buena práctica, pero solo el 30% de las compañías del Ibex la cumple de forma efectiva, según los últimos informes del supervisor.
La consulta estará abierta hasta el 30 de septiembre de 2026, y el regulador prevé que la norma definitiva entre en vigor a lo largo de 2027. La iniciativa cuenta con el respaldo explícito de fondos internacionales y proxy advisors, que llevan años reclamando un mayor contrapeso en la cúpula de las empresas españolas. Un golpe sobre la mesa del supervisor.
Los presidentes ejecutivos bajo la lupa
La futura regulación impactaría de lleno en algunas de las figuras más icónicas del tejido empresarial español. Ana Botín (Santander), Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola) o Florentino Pérez (ACS) son ejemplos de presidentes con amplias facultades ejecutivas. En estos casos, el desdoblamiento de funciones les obligaría a optar entre mantener la presidencia —con carácter no ejecutivo— o asumir el cargo de consejero delegado, cediendo el otro rol. Todo apunta a que la CNMV no contempla excepciones, aunque el periodo de consultas podría suavizar los plazos de adaptación.
No todos los componentes del Ibex 35 se verían igual de afectados. Compañías como Telefónica, Repsol o Inditex ya operan con una presidencia no ejecutiva separada del primer ejecutivo, por lo que la nueva norma apenas alteraría su estructura de gobernanza.
Análisis: la hora de la gobernanza sin atajos
La propuesta de la CNMV no es un rayo en cielo sereno. Desde hace más de una década, los inversores institucionales reclaman mecanismos que impidan la concentración de poder en una sola persona. El caso español, con una tradición arraigada de presidentes omnipresentes, había quedado rezagado frente a mercados como el británico, donde la separación es casi sagrada. La CNMV se apoya en informes del Fondo Monetario Internacional y la OCDE que vinculan la separación de poderes con una mejor rentabilidad a largo plazo.
Creo que la iniciativa va en la dirección correcta, aunque su implementación no será un paseo. Las resistencias serán intensas: no es fácil pedir a fundadores o a presidentes históricos que renuncien a las riendas ejecutivas. El diablo, una vez más, estará en los detalles de la norma final. Ya era hora de que el regulador pasase de las recomendaciones a las obligaciones claras.
El verdadero test llegará cuando se midan las exenciones que las empresas logren introducir en el texto definitivo. La experiencia en mercados como Italia o Alemania demuestra que las transiciones suelen ser tortuosas. Mientras tanto, los accionistas minoritarios y el mercado miran con esperanza un cambio que podría modernizar de una vez por todas la cúpula empresarial española.




