EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La patronal de la construcción (CNC) alerta de que la guerra en Irán afecta ya al 90% de las empresas del sector en España por el encarecimiento de materiales y la incertidumbre geopolítica.
- ¿Quién está detrás? La Confederación Nacional de la Construcción (CNC), la principal patronal de las constructoras españolas, respaldada por las asociaciones provinciales.
- ¿Qué impacto tiene? Retrasos en las entregas de viviendas, sobrecostes en los materiales (acero, aluminio, cobre, hidrocarburos) y alza en los presupuestos de las promociones, lo que podría traducirse en un encarecimiento de la vivienda nueva en los próximos meses.
La guerra en Irán ha colocado al sector de la construcción español en una situación de alerta máxima. Según ha denunciado este lunes la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), el 90% de las empresas constructoras del país ya sufren las consecuencias directas del conflicto, con sobrecostes en materiales, roturas de stock y una incertidumbre geopolítica que hunde las planificaciones de obra.
La patronal, que agrupa a más de 65.000 compañías en toda España, asegura que el impacto se está produciendo tanto en proyectos de obra pública como en vivienda residencial. “No se trata solo de un problema de abastecimiento; es una tormenta perfecta de subida de precios y retrasos que ya están afectando a las promociones en curso”, señalan fuentes de la CNC.
La cadena de suministro global que estrangula las obras en España
Las constructoras están notando una presión en los precios de los materiales esenciales para la edificación. El acero corrugado, el aluminio, y el cobre se han visto disparados desde el estallido del conflicto, con subidas que, según fuentes del sector, oscilan entre el 15% y el 30% en apenas seis semanas. Esto se debe, en buena medida, a las tensiones en el estrecho de Ormuz, punto de paso clave para el tráfico marítimo de materias primas hacia Europa.
Pero no es solo una cuestión de precio. La disponibilidad también se ha visto comprometida. Varios puertos europeos con tránsito hacia España están experimentando retrasos y algunos proveedores ya han comunicado plazos de entrega el doble de lo habitual. “Es imposible planificar una obra cuando no sabes si el material va a llegar en dos semanas o en dos meses”, explica un constructor mediano consultado por esta redacción.
La guerra ha alcanzado un momento crítico y las constructoras temen que la situación se cronifique. De hecho, el propio Banco de España, en su último boletín económico, alertó del riesgo geopolítico sobre el crecimiento del sector servicios y la construcción. Ahora, además, se suma la incertidumbre sobre la evolución del crudo, que podría disparar aún más los costes de transporte y los derivados para impermeabilizantes, pinturas y aislamientos.
El conflicto geopolítico ha conseguido en apenas semanas lo que la logística postpandemia no pudo: unificar a todo el sector de la construcción español en una denuncia de costes insostenibles.
El efecto dominó en las entregas de vivienda y los presupuestos finales
Esta tormenta de precios impacta directamente en el mercado de la vivienda nueva. Las promotoras se ven obligadas a renegociar contratos con las constructoras y a revisar al alza los presupuestos de las promociones que aún no han iniciado su comercialización. Según cálculos del sector, en el plazo de tres meses, el precio del metro cuadrado de vivienda nueva podría subir entre un 3% y un 5% para absorber esos sobrecostes. Un incremento que llega justo cuando el precio medio en España ya supera los 2.000 euros por metro cuadrado, según el INE.
Las demoras en la entrega también son un quebradero de cabeza para los compradores que han firmado contratos con fecha cerrada. La CNC advierte de que los retrasos ya se están materializando en muchas promociones y que, si la situación no mejora, podríamos asistir a un efecto dominó en el que los calendarios de entrega de cientos de promociones en toda España se deslicen varios meses.
La Ficha del Inversor
El dato duro que traslada la CNC a las autoridades es que el 90% de las constructoras españolas se consideran ya impactadas por la guerra, una cifra que refleja la enorme dependencia del sector a cadenas de suministro globales. Para el pequeño inversor o el comprador de vivienda, este sobrecoste se traduce en un alza inminente de los precios de la obra nueva y en una menor oferta a corto plazo.
La tendencia para los próximos seis meses es claramente alcista en costes y bajista en plazos. El Euríbor, que ha mostrado una cierta estabilización en niveles del 2,5%, podría ser un factor positivo, pero si el conflicto se alarga, el acceso a una hipoteca asequible puede verse contrarrestado por el encarecimiento del inmueble. El perfil más expuesto es el del comprador de primera vivienda que apuesta por una promoción sobre plano.
Vemos una fricción clara entre constructoras y promotoras. Aunque las constructoras intentan repercutir los sobrecostes, las promotoras resisten para no espantar la demanda. Sin embargo, como hemos observado en crisis anteriores —desde la burbuja inmobiliaria de 2008 hasta la crisis de suministros post-COVID—, el que paga al final siempre es el comprador. La Ficha del Inversor nos dice que, en este entorno, mantener liquidez y evitar sobreendeudarse en proyectos a largo plazo es la estrategia más sensata. La próxima prueba de fuego será la reunión trimestral de la patronal con el Ministerio de Vivienda, prevista para el mes de junio.




