Standard Chartered: la tokenización atraerá billones a DeFi

El banco Standard Chartered pronostica que la tokenización de activos reales podría canalizar billones de dólares hacia el ecosistema DeFi. El informe apunta a que los grandes fondos institucionales darán el paso a medida que la tecnología ofrezca más garantías.

El gigante bancario británico Standard Chartered acaba de publicar un informe que suena a parteaguas para las criptofinanzas: la tokenización de activos del mundo real, lo que el sector conoce como RWA (del inglés Real World Assets), podría canalizar billones de dólares hacia el ecosistema de finanzas descentralizadas (DeFi) en los próximos años.

La cifra, adelantada por CoinDesk, resume un cambio de guion que deja a las criptomonedas como mera especulación para pasar a una fase de utilidad financiera tangible.

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No hablamos de unos pocos miles de millones. Billones —en español, con ‘b’— es una magnitud que triplicaría el valor total depositado hoy en protocolos DeFi, que ronda los 200.000 millones de dólares.

Un pronóstico que triplica el tamaño actual de las finanzas descentralizadas

Standard Chartered, uno de los bancos globales con más presencia en mercados emergentes, sostiene que la combinación de una regulación más clara y la madurez técnica de las cadenas de bloques está creando el entorno perfecto para que los grandes inversores institucionales se lancen a tokenizar bonos, inmuebles o materias primas y operarlos en plataformas DeFi.

Según el informe al que ha tenido acceso este medio —y que no detalla un horizonte temporal concreto—, estamos ante la antesala de un movimiento que puede arrastrar flujos de capital comparables a los que manejan los mercados de deuda global. Para hacernos una idea: el mercado mundial de bonos ronda los 140 billones de dólares, según el Banco de Pagos Internacionales.

De los activos reales a las finanzas programables: así funciona la tokenización

Para entender la apuesta de Standard Chartered, conviene detenerse en qué significa tokenizar un activo real. Se trata de emitir una representación digital —un token— que acredita la propiedad de ese activo y que reside en una cadena de bloques pública como Ethereum o Solana. Ese token puede dividirse en fracciones, transferirse en segundos y, lo más relevante, utilizarse como garantía en protocolos DeFi para obtener préstamos, generar rendimientos o integrarse en estrategias automatizadas.

Es el equivalente digital de coger una escritura de propiedad y depositarla en un sistema global que funciona 24/7 sin necesidad de bancos intermediarios. De repente, un inversor en Singapur puede participar en un fondo inmobiliario tokenizado en Miami con solo conectar su monedero digital.

Esta tecnología lleva años en fase experimental, pero 2026 está siendo el año en que los grandes nombres de Wall Street pasan del piloto al producto real. El mes pasado, BlackRock lanzó su fondo BUIDL tokenizado en Ethereum, que ya acumula más de 600 millones de dólares en activos gestionados. Y no es el único: JPMorgan, Goldman Sachs y Franklin Templeton tienen iniciativas similares.

tokenización rwa

El ‘momento MifiD’ de las criptofinanzas

Desde esta redacción, creemos que el informe de Standard Chartered, sin aportar plazos concretos, tiene un valor simbólico enorme. No es la opinión de un exchange criptonativo ni de un fondo de venture capital; es el análisis de un banco con 170 años de historia que opera en 59 mercados.

La tesis encaja con lo que vivimos en el último ciclo: la aprobación de los ETF de bitcoin al contado en Estados Unidos abrió una compuerta de más de 30.000 millones de dólares en entradas netas en 2024, y ahora los ETF de ether y los fondos tokenizados están construyendo el siguiente escalón. La tokenización RWA es el puente natural entre ese capital institucional y el rendimiento que ofrecen los protocolos DeFi.

Eso sí, quedan alambradas que saltar. La principal es la regulación: hoy no existe un marco global que defina cómo tratar legalmente un token que representa un inmueble en Texas o un bono corporativo en Frankfurt. La Comisión Europea avanza con MiCA, y en Estados Unidos el borrador de la Ley de Claridad para Activos Digitales sigue dando vueltas en el Congreso, pero falta homologación internacional.

Además, la promesa de los billones de dólares se topa con la capacidad real de las cadenas de bloques. La infraestructura DeFi actual maneja volúmenes modestos comparados, con los mercados tradicionales, y un fallo de seguridad en un protocolo grande —como el hackeo de Curve Finance en 2023, que evaporó 70 millones de dólares— recuerda que la tecnología aún debe madurar.

Con todo, el movimiento de Standard Chartered es un síntoma. La tokenización no es una moda cripto; es la digitalización de activos que siempre han estado en papel o en bases de datos cerradas. La pregunta ya no es si ocurrirá, sino quién se llevará la mayor tajada: si los bancos tradicionales que tokenizan sus propios productos o los protocolos DeFi que capten ese valor directamente.


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