Récord en Latinoamérica: las stablecoins superan a Bitcoin en compras por primera vez, según Bitso

En Argentina, el 71% de las compras de criptomonedas ya son stablecoins, que se usan para proteger ahorros de la devaluación. El informe de Bitso confirma un cambio estructural: las monedas estables superan a Bitcoin por primera vez.

Las stablecoins han alcanzado un hito histórico en América Latina. En 2025 representaron el 40% de todas las compras de criptoactivos en la región, superando por primera vez a Bitcoin, según el informe “Panorama Crypto en América Latina” de Bitso. El dato refleja un giro profundo en el uso de las criptomonedas: ya no se compran solo para especular, sino para resolver necesidades cotidianas como preservar ahorros o enviar dinero al extranjero.

Argentina, epicentro del vuelco hacia las stablecoins

En Argentina, donde la inflación y la devaluación del peso son una constante, el fenómeno es abrumador. El 71% de las compras de criptomonedas corresponden a stablecoins como USDC y USDT —tokens digitales que valen exactamente un dólar—, muy por encima del 40% regional. El uso no es especulativo: los argentinos convierten sus pesos en estas monedas digitales para protegerse de la pérdida de poder adquisitivo, en una suerte de dolarización informal pero instantánea.

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Cabe recordar que una stablecoin es una criptomoneda diseñada para mantener un valor estable, vinculada a una moneda tradicional como el dólar. Su principal ventaja es que evita la volatilidad de activos como Bitcoin, lo que la convierte en una herramienta útil para transacciones diarias y ahorro a corto plazo. En Argentina, el atractivo es obvio: mientras el peso se deprecia, mantener dólares digitales permite conservar el valor del dinero sin necesidad de acceder al mercado cambiario oficial o al blue.

El uso cotidiano: de estudiantes brasileños a remesas familiares

El informe de Bitso revela otro dato revelador: el par entre el peso argentino y el real brasileño (ARS/BRL) se ha convertido en uno de los más negociados en Brasil. Detrás de este volumen están miles de estudiantes brasileños que residen en Argentina. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, más de 90,000 brasileños viven en el país, de los cuales unos 23,000 son universitarios y más de 20,000 estudian Medicina. Sus transferencias promedio oscilan entre 200 y 300 dólares mensuales, destinadas a alquiler, alimentación y matrícula.

Las stablecoins permiten que estos estudiantes reciban dinero de sus familias en Brasil y lo conviertan a pesos sin pasar por costosas transferencias bancarias internacionales. Así, protegen su poder adquisitivo frente a las fluctuaciones cambiarias. Un detalle que humaniza el dato: el 52% de las transferencias realizadas de Argentina a Brasil son hechas por mujeres, señal de que las criptomonedas están penetrando en capas de la población que antes no se asociaban al perfil típico del inversor cripto.

USDC

Más que especulación: un cambio estructural en la región

El crecimiento del 63% en la adopción de criptomonedas en Latinoamérica durante 2025, según Chainalysis, muestra que la región se ha convertido en uno de los mercados más dinámicos del mundo. Sin embargo, lo verdaderamente significativo no es el volumen, sino el perfil de uso. Como señaló Nicolás Alonso, country manager de Bitso en Brasil: “Estamos observando un cambio estructural. Lo que antes era una inversión principalmente especulativa ahora se consolida como una solución financiera práctica”.

Este viraje tiene precedentes. Tras el auge especulativo de 2021 y la posterior caída en 2022, muchos inversores se alejaron, pero en economías con alta inflación las criptomonedas encontraron un nuevo nicho: ser un refugio de valor accesible. En países como Venezuela o Nigeria ya se veía cómo las stablecoins servían para sortear controles de capital, pero el caso argentino lo lleva a una escala masiva. Lo que antes era un recurso de una minoría tecnológica ahora llega a estudiantes, trabajadores y familias.

Eso sí, la dependencia de las stablecoins no está exenta de riesgos. Su valor depende de que las empresas emisoras (como Circle para USDC o Tether para USDT) mantengan reservas adecuadas. Aunque las auditorías han mejorado la confianza, la posibilidad de un descalce en momentos de tensión financiera es un riesgo latente. Además, la regulación aún está en pañales en la región. Un marco legal más claro podría impulsar aún más su uso, pero también imponer trabas que limitaran su atractivo. Por ahora, los usuarios votan con las manos: cada vez más latinoamericanos ven en las monedas estables una herramienta más útil que Bitcoin para su día a día.

La pregunta que flota en el ambiente: ¿qué pasará cuando los gobiernos locales decidan poner orden en este ecosistema? De momento, las stablecoins han ganado la batalla de la utilidad.


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