Ford ha despejado la principal incertidumbre industrial de la Comunidad Valenciana: el nuevo Bronco híbrido se fabricará en Almussafes a partir de 2028. La confirmación, que la propia dirección de la compañía ha trasladado al comité de empresa, supone un giro de 180 grados para una planta que llevaba meses bajo sospecha.
La noticia ha sido recibida con un alivio palpable entre los trabajadores y con optimismo contenido por parte de la patronal de la automoción valenciana. AVIA, el clúster que agrupa a fabricantes de componentes y proveedores, ha sido la primera entidad en valorar públicamente el movimiento, calificándolo como una “excelente oportunidad” para el sector. La asociación destaca el efecto arrastre que un modelo de alto volumen puede tener sobre una cadena de suministro que emplea a decenas de miles de personas en la región.
El Bronco multienergía: cómo es el SUV que aterrizará en 2028
El modelo que Ford ha designado para Almussafes es un todocamino de tamaño medio-grande con motorización híbrida que alcanzará hasta 300 CV de potencia. Aunque la compañía no ha desvelado todos los detalles técnicos, los datos que circulan en el sector apuntan a una plataforma compartida con la nueva generación del Bronco que ya se comercializa en América del Norte, tal y como recoge la entrada de Wikipedia sobre el modelo.
Se trata de un vehículo “multienergía”, un término que Ford utiliza para designar a aquellos modelos capaces de combinar motores de combustión con sistemas eléctricos de distinto grado de hibridación, sin llegar a ser un eléctrico puro. Esta decisión estratégica sitúa al Bronco en un segmento —el de los SUV híbridos— que no ha dejado de crecer en Europa, incluso mientras las ventas de coches 100% eléctricos muestran signos de fatiga en algunos mercados.
Alivio laboral tras meses de máxima tensión en la factoría
La planta de Almussafes ha sido durante años la joya de la corona de Ford en el sur de Europa. Sin embargo, desde el fin de la producción del Mondeo y el recorte de turnos, la incertidumbre sobre su futuro era la comidilla del sector. El anuncio del Bronco despeja buena parte de esas nubes, aunque no todas. La asignación garantiza carga de trabajo sostenida durante la próxima década, lo que aleja el fantasma de un nuevo Expediente de Regulación de Empleo y permite a los sindicatos negociar con más cintura las condiciones de los dos años que restan hasta el inicio de la producción.
“El Bronco no es solo un modelo, es la confirmación de que Almussafes sigue siendo competitiva para los grandes lanzamientos”, resumía esta mañana un veterano de la cadena de montaje, que prefiere mantener el anonimato. Y es que, además del empleo directo, la decisión de Ford asegura la viabilidad de un ecosistema de pymes que depende casi en exclusiva de los grandes fabricantes.
El rompecabezas de Ford en Europa y por qué la hibridación es la vía sensata
Ford Motor Company se encuentra inmersa en un proceso de reestructuración global que, en el Viejo Continente, le ha llevado a reducir su cartera de modelos y a centrarse en vehículos comerciales y crossovers. En ese contexto, la elección de un SUV híbrido para Almussafes —en lugar de un eléctrico puro— es coherente con la realidad del mercado. Los datos de ventas del primer trimestre de 2026 muestran que los híbridos convencionales y los híbridos enchufables están ganando cuota frente a los eléctricos puros, que se enfrentan a frenos como la escasez de infraestructura de carga y los precios elevados.
Me parece una decisión pragmática. He seguido de cerca la evolución de la planta desde que en 2022 se anunciara la adjudicación de una plataforma eléctrica que nunca llegó, y creo que, esta vez, Ford ha pisado tierra firme: un producto con demanda contrastada, una inversión más contenida y un calendario creíble. Eso sí, el principal riesgo sigue siendo el “mientras tanto”. Entre 2026 y 2028, la fábrica valenciana tendrá que sostenerse con los modelos actuales (Kuga y Transit Connect) cuyas ventas, aunque estables, no dan para llenar la capacidad productiva instalada. Deberían cerrarse acuerdos interinos para no perder músculo industrial.
La pelota está ahora en el tejado de la Administración. El gobierno valenciano y el central deberán velar por que las ayudas a la inversión y los planes de reindustrialización sigan engrasando una cadena que, si todo sale según lo previsto, volverá a rugir con fuerza en 2028.




