José Vicente de los Mozos no renovará como CEO de Indra tras presión de Moncloa y Criteria

El presidente Ángel Simón sella el relevo con Moncloa y CriteriaCaixa para allanar la integración del grupo armamentístico Escribano. La decisión, que se hará efectiva en las próximas semanas, cierra dos años de tensiones sobre el futuro de la compañía.

José Vicente de los Mozos no continuará como consejero delegado de Indra. El consejo de administración, reunido este lunes 18 de mayo, ha decidido no renovar su mandato, según han confirmado a esta redacción fuentes próximas a la compañía. La salida del ejecutivo, que pilotaba la empresa desde mayo de 2023, responde a un pacto entre el presidente, Ángel Simón, el Gobierno y CriteriaCaixa que allana el camino para la absorción del fabricante de armamento Escribano.

Un relevo cocinado en Moncloa

Las presiones llegaron de varios frentes. Por un lado, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que controla un 28 % del capital de Indra, trasladó hace semanas la incomodidad del Ejecutivo con la gestión de De los Mozos. Aunque el directivo logró enderezar las cuentas tras el bache de 2022, su oposición a la integración exprés de Escribano –diseñada por el ministro de Industria– le restó apoyos en el Palacio de la Moncloa.

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El golpe definitivo llegó de la mano de CriteriaCaixa, el holding inversor de la Fundación La Caixa, que con un 9,4 % se ha convertido en el socio de referencia para los equilibrios del consejo. Criteria respaldó el planteamiento de Simón: renovar el comité ejecutivo con un perfil más alineado con la consolidación del ecosistema industrial de defensa.

De los Mozos no asistió a la reunión del consejo de hoy. El comunicado público se espera en las próximas horas, pero la decisión está tomada. Su contrato como primer ejecutivo no será renovado.

Escribano, la llave de la fusión

El movimiento despeja la principal incógnita del mercado en el sector de la defensa español. La familia Escribano, propietaria del grupo homónimo, llevaba meses negociando con Indra la integración de sus líneas de negocio –municiones guiadas, torretas remotas y sistemas de armas– dentro del perímetro de la multinacional que preside Simón. De los Mozos, reticente a pagar la prima que exigían los Escribano, había frenado la operación en varias ocasiones.

Con su marcha, la operación podría cerrarse antes del verano. Fuentes financieras sitúan la valoración del grupo Escribano en torno a los 1.200 millones de euros, una cifra que Indra podría asumir combinando caja y una ampliación de capital con derechos de suscripción preferente. La operación convertiría a Indra en el tercer contratista de defensa de Europa continental, solo por detrás de Airbus y Leonardo.

¿Quién gana y quién pierde en la nueva Indra?

La salida de De los Mozos tiene un ganador inmediato: Ángel Simón. El presidente ejecutivo acumula ahora todo el poder operativo. Aunque Simón ha asegurado en privado que no asumirá las funciones de CEO, el nuevo consejero delegado –cuyo nombre aún no ha trascendido– será un perfil técnico de su máxima confianza, posiblemente extraído de la propia Escribano o de la filial de transporte.

El Gobierno, a través de la SEPI, logra lo que buscaba desde 2025: un campeón nacional de la defensa con la escala suficiente para optar a los grandes contratos del programa europeo de rearme. La OTAN estima que el gasto en defensa europeo crecerá un 18 % en los próximos dos años, y Moncloa quiere una empresa capaz de defender su cuota.

En el otro plato de la balanza, los minoritarios de Indra ven con recelo la operación. Las acciones han cedido un 3 % en la sesión de hoy, hasta los 22,8 euros. La dilución por la ampliación y la prima que absorberá Escribano castigan la valoración a corto plazo.

La concentración de poder en torno a Simón también despierta recelos entre los analistas de gobernanza. Un solo ejecutivo controlando la presidencia y la dirección operativa sin contrapesos visibles puede derivar en una toma de decisiones menos colegiada.

El mercado teme que la nueva Indra nazca lastrada por la deuda. Pero, como ha demostrado el ciclo armamentístico global, las ventas bajo contrato público ofrecen flujos predecibles. La duda es si la política industrial resistirá el próximo ciclo electoral.

De los Mozos se va sin hacer ruido. Un final discreto para un CEO que llegó con la promesa de profesionalizar la compañía y se topó con la realidad de que, en sectores estratégicos, la última palabra sigue estando en los despachos del poder político.


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