Los bancos de inversión que asaltan la filial verde
La noticia, adelantada por Expansión, confirma que el grupo presidido por José Manuel Entrecanales ha dado el paso más serio hasta la fecha para explorar una desinversión total de su joya renovable. Citi y Goldman Sachs, dos de los gigantes mundiales de las fusiones y adquisiciones, han recibido el encargo de analizar los términos de una posible oferta pública de adquisición sobre Acciona Energía. Y no es un movimiento cualquiera. La filial cotiza desde julio de 2021 y representa, a día de hoy, el activo más valioso del grupo. Con una capacidad instalada de más de 13 GW —el 80% ya renovable— y una cartera de proyectos que supera los 20 GW, ponerle precio es todo un reto. Los bancos tendrán que cuadrar valoraciones, identificar compradores potenciales y diseñar una estructura que convenza al mercado. Las fuentes financieras consultadas por esta redacción señalan que los sondeos preliminares ya han despertado el interés de grandes fondos soberanos, los fondos de pensiones y las utilities europeas. Cualquiera de ellos necesitará un músculo financiero de miles de millones.
¿Por qué ahora? El apetito voraz por los activos renovables
El contexto no puede ser más favorable. En los últimos doce meses, la demanda por activos verdes ha alcanzado niveles récord, impulsada por la transición energética y la necesidad de asegurar independencia energética en Europa. Las primas que se pagan por proyectos renovables operativos han subido un 15% en el último año, según los múltiplos recogidos en la plataforma de transacciones de LevelTen Energy. Para una empresa como Acciona Energía, con exposición al mercado ibérico, a Estados Unidos y a Latinoamérica, ese interés se traduce en una valoración que podría superar los 9.000 millones de euros incluyendo deuda. Demasiado jugosa para dejarla pasar.
La estrategia del grupo matriz siempre ha sido mantener el control. Pero los números cantan. Acciona, que cerró 2025 con una deuda neta de casi 7.000 millones, necesita desapalancarse y financiar nuevas concesiones de infraestructuras. La venta de la filial verde liberaría recursos suficientes para reducir el pasivo a menos de la mitad. Entretanto, los potenciales compradores ven en Acciona Energía una plataforma llave en mano con la que entrar de lleno en el mercado español, el más activo de Europa en PPAs corporativos. Los fondos de pensiones canadienses como CDPQ o el danés PFA ya han mostrado un apetito insaciable por este tipo de activos en la Península.
Análisis: el puzzle de una operación que reconfiguraría el sector
Yo he cubierto bastantes operaciones corporativas en renovables, y esta me recuerda a la venta de Abertis en 2017 más que a una simple desinversión. No se trata solo de poner en el mercado un paquete de activos: es la mayor compañía renovable cotizada en el Mercado Continuo español con una capitalización que ronda los 6.500 millones de euros. Una OPA sobre Acciona Energía obligaría al comprador a superar el control de la familia Entrecanales, que hoy roza el 60% del capital. Sin su visto bueno, la operación se quedaría en la categoría de rumor. Pero si el precio es adecuado, la tentación de monetizar décadas de inversión puede ser irresistible.
Los números que manejan los analistas de Barclays, recogidos en una nota reciente, apuntan a que un múltiplo de entre 9 y 10 veces el EBITDA estimado para 2027 situaría el valor de la empresa en el entorno de los 9.500 millones de euros. Citi y Goldman tendrán que afinar ese rango y, sobre todo, encontrar la estructura societaria que minimice el impacto fiscal. La posibilidad de un comprador industrial, como una gran petrolera europea en plena reconversión, añade otra capa de complejidad. El perímetro de la compañía incluye activos regulados en algunos países, concesiones hidroeléctricas en Brasil y contratos de venta de energía a largo plazo que no todos los inversores digieren igual.
El riesgo para el sector renovable español es evidente: una concentración excesiva de la capacidad en manos de unos pocos inversores financieros podría ralentizar la construcción de nuevos proyectos. No obstante, también podría acelerar la rotación de carteras y atraer capital fresco hacia tecnologías aún poco maduras en España, como el almacenamiento de baterías. De momento, el encargo a los bancos es solo el primer paso de un baile que se anticipa largo. La próxima junta de accionistas de Acciona, prevista para dentro de tres semanas, quizás no despeje todas las dudas, pero sí puede dar pistas sobre la hoja de ruta que Entrecanales tiene en la cabeza.





