El token nativo de Ripple, XRP, está registrando un momento único en su historia. No tanto por el precio, que sigue un 20% por debajo de donde arrancó el año, sino por dos señales de acumulación que jamás se habían visto juntas.
Por un lado, el número de wallets con más de 10.000 XRP ha alcanzado un nuevo récord de 332.230, según los datos de Santiment, la plataforma de análisis on-chain. Por otro, los flujos netos acumulados en los ETF al contado de XRP han superado los 1.360 millones de dólares, una cifra que confirma el apetito institucional por el activo. Una confluencia de acumulación que, en otros momentos del mercado cripto, ha precedido a cambios de ciclo.
No es una predicción, sino un dato: la oferta circulante de XRP se está estrechando mientras la demanda, tanto minorista como institucional, sigue creciendo.
Un récord en carteras de alta convicción
Las wallets que atesoran más de 10.000 XRP representan un segmento especial del mercado. No son ni ballenas con millones de dólares ni pequeños especuladores: suelen ser inversores informados y fondos de tamaño medio con una convicción firme. Por eso, su comportamiento es un buen termómetro de hacia dónde sopla el viento.
La firma Santiment rastrea esta métrica y confirma que la cifra de estas carteras nunca había sido tan alta: 332.230. Además, la tendencia alcista es sostenida, casi intacta desde junio de 2024. Lo más revelador es que ese crecimiento ha continuado incluso durante los meses más flojos del precio de XRP en 2026. En otras palabras, muchos de estos inversores han comprado en las caídas, no en las subidas.
Hubo un pequeño tropiezo en febrero, cuando tras la sacudida general del mercado se perdieron unas 4.500 de estas carteras. Pero fue un bache breve. La trayectoria volvió a subir, sin un catalizador específico ligado al ecosistema de Ripple. Es una acumulación paciente y silenciosa.
Los ETF spot de XRP superan los 1.360 millones de dólares en flujos
El otro pilar de este récord viene del dinero institucional. Los fondos cotizados al contado (ETF spot), que replican el precio del activo subyacente comprando XRP real, han recibido entradas masivas. Según los datos semanales de la gestora de activos digitales CoinShares, la semana que cerró el 8 de mayo los productos de XRP sumaron 40 millones de dólares en flujos netos.
En lo que va de 2026, esos vehículos acumulan 191 millones de dólares en entradas, elevando los activos bajo gestión (AUM) hasta los 2.500 millones. James Butterfill, responsable de investigación de CoinShares, calificó la aceleración como «notable» y la vinculó directamente con los avances legislativos en Estados Unidos, en especial la propuesta de compromiso sobre rendimientos de stablecoins publicada el 1 de mayo dentro del CLARITY Act.
La racha de compras no se ha detenido. El lunes entraron más de 25 millones de dólares, encadenando cinco días consecutivos de flujos positivos, la mejor secuencia registrada desde principios de enero. El acumulado total de flujos netos desde la creación de estos ETF roza los 1.360 millones de dólares, otro máximo histórico absoluto. Sin grandes titulares el dinero inteligente sigue posicionándose.

¿Qué significa esta doble acumulación para el inversor?
La combinación de creciente retención en grandes carteras y entrada institucional sostenida altera la dinámica de oferta y demanda del token. Cuantos más XRP queden en manos que no venden con facilidad, menor es el float disponible en los intercambios. Si a eso le sumamos una demanda nueva a través de los ETF, la ecuación se tensa. Es un patrón que, en activos como Bitcoin, ha sido antesala de movimientos alcistas importantes.
Ahora bien, conviene no lanzar las campanas al vuelo. XRP cotiza en torno a 1,45 dólares, con un descenso del 20,7% en lo que va de año, aunque ha rebotado un 7,7% desde el pico de tensión entre Estados Unidos e Irán. La acumulación es fuerte, pero el precio aún no refleja esa presión compradora. Podría hacerlo, pero también podría diluirse si el sentimiento macro empeora o si los flujos de ETF se revierten por algún sobresalto regulatorio.
Me parece significativo que este doble récord haya llegado sin euforia. Las grandes compras no se están produciendo en plena fiebre alcista, sino en un mercado cauto. Eso, a menudo, es más sólido que una subida vertical sin base.
Y luego está el factor regulatorio. El CLARITY Act, que busca dar un marco a las stablecoins, puede beneficiar indirectamente a XRP si Ripple logra integrar su tecnología en los nuevos sistemas de pago. Pero todavía es un borrador y su aprobación definitiva no está garantizada. Cualquier retraso o cambio sustancial podría frenar las entradas institucionales.
La última vez que vimos una acumulación silenciosa de esta magnitud en un activo digital fue con Ethereum antes del auge de las finanzas descentralizadas (DeFi) en 2020. Entonces, los inversores que aguantaron la fase de miedo fueron los que más se beneficiaron después. No digo que XRP vaya a repetir ese guion, pero la estructura de mercado actual se le parece.
Así que, más que fijarnos en el precio de mañana, tiene sentido observar estas métricas: número de carteras grandes y flujos de ETF. Si siguen subiendo, la presión sobre la oferta será cada vez más intensa. Si se estancan, quizá el mercado necesite otro catalizador. Los datos mandan.




