JPMorgan señala las 3 acciones clave contra inflación: materias primas, infraestructuras e inmobiliarias

El banco privado estadounidense apunta a las materias primas, las infraestructuras globales y los activos inmobiliarios como los mejores refugios frente al repunte de los precios. La recomendación se produce con los mercados en zona de máximos y las tensiones geopolíticas sin res

La banca privada de JPMorgan ha puesto sobre la mesa tres acciones concretas contra la inflación en un momento en que los precios vuelven a acelerarse. Materias primas, infraestructuras globales e inmobiliarias forman, según su último informe, la tríada defensiva más convincente para preservar el poder adquisitivo en 2026. Así lo recoge Expansión, que ha tenido acceso a la recomendación interna del banco.

No es una sugerencia genérica. El banco estadounidense, a través de su división de banca privada, identifica tres pilares con un denominador común: activos reales que tienden a revalorizarse cuando el dinero pierde valor. La inflación subyacente en la eurozona, según los últimos datos de Eurostat, ronda el 3%, muy por encima del objetivo del 2% del Banco Central Europeo. Ese desfase justifica, a juicio de la entidad, la necesidad de alejarse de la renta fija nominal y buscar coberturas tangibles.

Publicidad

Materias primas, infraestructuras e inmobiliarias: la tríada contra la inflación

JPMorgan Private Bank sitúa a las materias primas en primer lugar. El banco argumenta que los ciclos de precios de la energía, los metales industriales y los alimentos se benefician directamente de la inflación de costes y de las tensiones geopolíticas. Sin ir más lejos, el precio del petróleo Brent ha subido un 18% en lo que va de año, impulsado por los recortes de producción y la incertidumbre en Oriente Medio.

Las infraestructuras globales constituyen el segundo vértice. Autopistas de peaje, aeropuertos, redes de telecomunicaciones y plantas de energía renovable ofrecen flujos de caja vinculados a la inflación, ya que muchos contratos incluyen cláusulas de revisión de tarifas. Es, en esencia, una forma de proteger el rendimiento real de una cartera ante un entorno de precios persistentemente altos.

El tercer activo son los inmobiliarios. La banca privada de JPMorgan prefiere los segmentos residenciales y logísticos, donde la demanda estructural sigue siendo sólida. Aunque la subida de los tipos de interés ha encarecido la financiación, la escasez de oferta en las grandes ciudades y el auge del comercio electrónico sostienen los alquileres. El banco insiste en que la inflación eleva los costes de construcción, lo que a su vez restringe la nueva oferta y apuntala los valores existentes.

Por qué el banco privado insiste en activos reales

La lógica subyacente es sencilla. En un contexto de inflación elevada, la renta fija tradicional apenas cubre la pérdida de poder adquisitivo. Los bonos soberanos a diez años en Europa aún rentan en torno al 3%, lo que deja un rendimiento real plano o negativo una vez descontada la inflación. JPMorgan cree que las carteras diversificadas con un sesgo hacia activos reales ofrecen una protección más robusta que las coberturas sintéticas.

A mi juicio, la insistencia del banco en estos tres sectores revela una convicción que va más allá del ruido coyuntural. No hablamos de una simple rotación táctica, sino de una asignación estratégica que anticipa un cambio de régimen inflacionario. Los activos reales no se limitan a capear el temporal; se benefician de él.

El reto de una inflación que no termina de ceder

El gran riesgo de esta tesis es que un deterioro económico más rápido de lo previsto frene en seco la demanda de materias primas y enfríe el mercado inmobiliario. De hecho, los indicadores adelantados de actividad manufacturera en la eurozona llevan dos meses en contracción. Si la inflación se convierte en estanflación, ni siquiera los activos reales saldrían indemnes.

No obstante, el informe de JPMorgan subraya que la combinación de gasto público en infraestructuras —impulsado por los fondos europeos—, la transición energética y la fragmentación geopolítica mantendrá altos los precios de muchas materias primas y servicios durante años. Esa inercia inflacionista es, precisamente, la que convierte a estos tres sectores en opciones duraderas más allá del corto plazo.

La próxima reunión del Banco Central Europeo, prevista para el 4 de junio, aclarará si Fráncfort mantiene el dedo sobre el gatillo de los tipos. Si los precios no ceden, la recomendación de JPMorgan cobrará aún más sentido. Mientras tanto, la pregunta para el inversor es si está preparado para una inflación que, lejos de ser transitoria, podría volverse estructural.


Publicidad