Bored Ape NFTs protagonizan un comeback: los traders cripto vuelven al riesgo

Las colecciones de arte digital como Bored Ape Yacht Club vuelven a captar la atención de los inversores más arriesgados, disparando el volumen de operaciones. Este repunte llega tras meses de caídas y podría marcar un punto de inflexión para el sector NFT en 2026.

Los Bored Ape Yacht Club están de vuelta. La colección de NFTs (tokens no fungibles, activos digitales únicos que representan la propiedad de una ilustración o pieza de arte) más famosa del mundo ha protagonizado un repunte de precios y volumen que sorprende tras meses de letargo. Según datos de OpenSea, el precio mínimo de un Bored Ape, que en enero de 2026 rondaba los 18 ethers, ha escalado hasta los 35 ethers en los últimos días. Una subida del 94% que devuelve el optimismo a los inversores más arriesgados del ecosistema cripto.

El volumen de operaciones también da pistas. En la última semana se han negociado 120 Bored Apes, frente a los 40 de media semanal del trimestre anterior. El mercado de los NFTs, que muchos daban por muerto, vuelve a latir.

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¿Qué está pasando con los Bored Ape?

El Bored Ape Yacht Club es una colección de 10.000 monos digitales creada por la empresa Yuga Labs. Cada imagen funciona como llave de entrada a una comunidad exclusiva, con eventos, productos y un estatus social dentro y fuera de internet. En 2021, uno de estos monos llegó a venderse por 2,9 millones de dólares. Desde entonces, el suelo se hundió junto con la caída general del mercado cripto. Ahora, sin embargo, la la recuperación apunta a un cambio de tendencia.

No es solo el precio. La actividad en redes sociales y las menciones de los Bored Ape en foros de trading han crecido un 40% en el último mes. Los inversores que habían huido del riesgo están regresando poco a poco. Eso sí, conviene recordar que estos activos son extremadamente volátiles.

¿Por qué vuelve el apetito por el riesgo?

El repunte de los NFTs no ocurre en el vacío. Bitcoin ha recuperado los 95.000 dólares y las principales criptomonedas llevan varias semanas en verde. Cuando los mercados suben, parte del capital se desplaza hacia activos especulativos como los NFTs. “Es como cuando en bolsa el inversor se cansa de las blue chips y busca oportunidades en las empresas pequeñas”, explica un analista de la firma Messari. La mayoría de los NFTs de este tipo tiene un alto riesgo, pero también la posibilidad de ganancias rápidas.

Además, Yuga Labs ha anunciado nuevos usos para los Bored Ape dentro de su metaverso, lo que ha devuelto parte de la atención mediática. Los poseedores de estos monos podrán utilizarlos en juegos, conciertos virtuales e incluso en préstamos colateralizados. La narrativa del “mono digital” evoluciona hacia algo más práctico. O al menos eso intenta.

Análisis: ¿es este repunte sostenible?

La última vez que vimos un entusiasmo similar fue en 2021, durante la burbuja de los NFTs. Pero el contexto actual es distinto. Entonces todo subía sin freno; ahora hay más cautela y los inversores saben que una colección de arte digital puede valer cero de la noche a la mañana. El riesgo regulatorio también acecha: la SEC estadounidense sigue sin aclarar si estos tokens son valores negociables.

No obstante, la resiliencia de los Bored Ape llama la atención. Durante la crisis de 2022–2023, el proyecto aguantó mejor que otros gracias a una comunidad leal y a la marca construida por Yuga Labs. Ahora que el mercado cripto despierta, es lógico que los Bored Ape lideren la recuperación. Pero ¿marca esto un nuevo ciclo alcista para los NFTs? Es pronto para decirlo. Los fundamentos mejoran, pero la volatilidad extrema sigue siendo la norma.

El verdadero termómetro será ver si los compradores actuales mantienen los activos a largo plazo o si solo buscan una venta rápida. Un comportamiento especulativo excesivo podría agotar el repunte tan rápido como empezó. Por eso, más que una señal de euforia, este momento parece un tímido regreso del apetito por el riesgo. Habrá que observar si el interés se consolida en las próximas semanas o si se trata de un espejismo de primavera.


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