En plena crisis del menú del día, Mercadona ha capturado 700 millones de euros con sus platos preparados y ha puesto en pie de guerra a la hostelería española. La facturación de su sección ‘Listo para comer’ en 2025, equivalente a un tercio de los ingresos de McDonald’s en España, encendió ayer a la patronal del sector, que durante su Asamblea General denunció una competencia que consideran desleal. El modelo de negocio que difumina la frontera entre supermercado y restaurante —los llamados ‘mercaurantes’— ya mueve 3.000 millones si sumamos toda la oferta de precocinados y el negocio en Portugal.
Claves de la operación
- Mercadona acapara más de la mitad de un segmento en ebullición. La venta de platos preparados en supermercados creció un 7,6% en volumen durante 2025, el doble que el conjunto de la distribución, y la cadena valenciana retiene el 51,2% de la cuota, según Algori.
- La hostelería exige las mismas reglas del juego. El presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida, reclamó ante el ministro Jordi Hereu que cualquier espacio donde se consuma comida en un súper tenga licencia de restauración y las mismas cargas que un bar.
- El consumidor abandona el menú tradicional. En el último año, 1,3 millones de personas comieron en el interior de un supermercado, el doble que en el ejercicio anterior, según Worldpanel by Numerator.
La hostelería eleva el tono: ‘O se es un súper o se tiene un restaurante’
La cita era la Asamblea General de Hostelería de España, pero la intervención de Álvarez Almeida derivó en un aviso directo a Mercadona, Carrefour, Bon Preu o Alcampo. Sin mencionarlas por su nombre, el presidente de la patronal cargó contra los supermercados que permiten comprar y consumir alimentos en la misma tienda: “Eso es competencia desleal”, subrayó. Su exigencia es clara: si un local instala mesas y microondas para que el cliente se coma allí mismo la bandeja de fabada, debe operar con los mismos requisitos que un restaurante.
La queja no es nueva. En diciembre, el secretario general de la patronal, Emilio Gallego, ya avanzaba en la SER que “o se es un súper o se tiene un espacio para restaurante” y advertía de que la falta de licencia de actividad de restauración distorsiona la competencia. Ahora, con el ministro de Turismo delante, la patronal da un paso más y pone sobre la mesa la posibilidad de recurrir a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) si no se igualan las condiciones.
La presión llega en un momento delicado para los bares de menú del día, que llevan décadas siendo la opción mayoritaria de los trabajadores. El aumento de costes y la inflación han estrechado sus márgenes hasta niveles insostenibles, mientras los supermercados ofrecen platos calientes por seis o siete euros sin ataduras horarias.
El imparable ascenso del ‘Listo para comer’: de cero a 3.000 millones en ocho años
En 2018 Mercadona lanzó su sección ‘Listo para comer’. En 2025, esa línea ya está presente en más de 1.400 tiendas y genera 700 millones en España. El volumen total de negocio de precocinados, incluyendo Portugal, roza los 3.000 millones, una cifra que supera las ventas anuales de McDonald’s (2.000 millones) o Burger King (1.500 millones) en nuestro país.
La consultora Algori acaba de publicar que los platos preparados fueron la categoría que más creció en volumen el año pasado, con un 7,6%, muy por encima de carnes (6,1%) o pescados (4,9%). Mercadona se lleva más de la mitad del pastel; sus competidores más cercanos son Carrefour (9,9%) y Lidl (8,1%), según las mismas fuentes. Una distancia sideral que refuerza el dominio del gigante de Juan Roig y que convierte la sección de comida recién cocinada en el eje de su nuevo concepto de tienda T9.
Los testimonios recogidos en el entorno del súper dibujan el giro del consumidor. En un reportaje reciente, un cliente madrileño explicaba: “Como por seis euros y no gasto 45 minutos. No como de menú desde verano”. Esa ventaja de tiempo y precio es la que está desviando clientes de los bares familiares al lineal del hipermercado.
La facturación por platos preparados de Mercadona iguala ya el 35% de lo que ingresa toda la hostelería española en menús del día.
Mercadona y el nuevo ‘mercaurante’: ¿una guerra de precios o de regulación?
Más allá del enfado de los hosteleros, la cuestión de fondo es si Mercadona está capturando demanda que antes era del bar o si está creando un consumo nuevo. Juan Roig sostiene lo segundo: en su visión, la competencia no es la hostelería sino la cocina doméstica. “A mitad del siglo XXI no habrá cocinas”, ha reiterado. Los datos de Worldpanel le dan parte de razón: la mayoría de los consumidores que comen en el súper proceden de hogares que cocinaban menos o que optaban por el tupper en la oficina.
Sin embargo, el menú del día sí está siendo víctima colateral. El concepto nació en 1964, cuando el ministro Manuel Fraga lo oficializó para asegurar una comida económica a los trabajadores, y durante seis décadas fue el refugio gastronómico más democrático. Ahora, la mayoría de los consumidores prefiere la flexibilidad del súper porque no ata a un horario ni a dos platos fijos. Ese desgaste del formato clásico explica por qué la hostelería insiste en que la batalla es regulatoria, no comercial.
El propio Álvarez Almeida lo resumió en la asamblea: “Todos tenemos que jugar en igualdad de condiciones”. La CNMC todavía no se ha pronunciado sobre la naturaleza de los ‘mercaurantes’, y el ministerio escuchó las quejas sin compromisos concretos. Lo que se juega trasciende los 700 millones de Mercadona: en juego está quién marca los precios y los márgenes de la comida de mediodía en España.
Mientras el regulador decide si interviene, los supermercados seguirán horneando albóndigas y los bares apurando la hora del cierre. La gran duda, y la que determinará el desenlace, es si la mesa del súper acabará pagando la misma tasa que la de la esquina.




