Samsung alcanza valoración de billón de dólares por chips IA

La coreana se convierte en la segunda empresa asiática en superar la cota del billón de dólares, impulsada por la demanda de chips para inteligencia artificial. El hito subraya la brecha de Europa y la dependencia global de los semiconductores asiáticos.

El mercado ha hablado con una cifra que hasta hace poco parecía ciencia ficción: Samsung Electronics ha rebasado el billón de dólares de capitalización bursátil, espoleada por la demanda imparable de semiconductores para inteligencia artificial. A cierre de la sesión en Seúl, sus acciones se dispararon lo suficiente para convertirla en la segunda empresa asiática en alcanzar ese hito, tras TSMC. Y el mérito no es menor: la coreana ha tenido que remar contra un ciclo bajista de memorias y contra los vaivenes geopolíticos de su mercado doméstico. Sin embargo, el dinero, siempre pragmático, ha preferido mirar el futuro de los centros de datos.

Claves de la operación

  • Samsung se une al club del billón de dólares La demanda de chips para IA ha llevado su valoración hasta máximos históricos, secundando a TSMC como única firma asiática por encima de esa cota.
  • La batalla con TSMC por los contratos de fabricación Ambas compañías compiten por ser el socio preferente de NVIDIA, AMD y los gigantes del cloud, en un duelo que se recrudece con cada nueva generación de aceleradores.
  • España y Europa, fuera del tablero del billón Ninguna empresa europea alcanza hoy una valoración similar, lo que subraya la dependencia del Viejo Continente respecto a los chips asiáticos.

Observamos un movimiento que trasciende lo anecdótico. Hace apenas dos años, Samsung atravesaba una crisis de confianza con sus inversores por el estancamiento en memorias y los problemas de rendimiento de sus fundiciones. Hoy, el apetito insaciable por los procesadores de IA ha dado la vuelta a su cotización, con una subida acumulada que roza el 70% desde enero de 2025, según los datos de la Bolsa de Seúl. La pregunta que nos hacemos en esta redacción es si ese impulso tiene suelo firme o si, una vez más, la euforia tecnológica está inflando una burbuja de expectativas.

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El pulso por el dominio de la IA se libra en las fábricas

La valoración de Samsung no es un mero número. Refleja el convencimiento de que la inteligencia artificial generativa necesitará, durante años, un suministro masivo de chips de alto rendimiento. Y ahí aparecen dos nombres: NVIDIA, que diseña, y TSMC, que fabrica la mayoría. Samsung ha conseguido arañar parte de ese pastel con sus procesos avanzados de 3 nanómetros y, sobre todo, con sus memorias HBM (High Bandwidth Memory), imprescindibles para entrenar los modelos. Los analistas de Citigroup proyectan que el mercado de memorias para IA se multiplicará por cinco hasta 2028, y Samsung es líder indiscutible en ese segmento.

De hecho, la compañía ha sabido aprovechar el cuello de botella que sufre TSMC en sus plantas de Taiwán. Aunque la taiwanesa mantiene la delantera tecnológica, su cartera de pedidos está tan saturada que muchos clientes han empezado a diversificar. Samsung, con fábricas en Corea y Texas, se ha convertido en el plan B preferido, una posición incómoda para quienes sueñan con destronar al número uno.

No obstante, los números no bastan para dormir tranquilo. La guerra comercial entre Estados Unidos y China añade una capa de incertidumbre, con sanciones que amenazan con romper las cadenas de suministro a ambos lados del Pacífico. Y ahí está el matiz.

¿Puede Europa aspirar a tener un gigante del chip?

Mientras la capitalización de Samsung engorda, Europa observa con cierta envidia y no poca inquietud. El Viejo Continente no cuenta con ningún fabricante integrado de semiconductores que se acerque a esa escala. ASML, la joya holandesa, es vital porque sus máquinas de litografía fabrican los chips de todos los demás, pero su valor ronda los 300.000 millones de euros, muy lejos del billón. La dependencia de la tecnología asiática, señalada año tras año por Bruselas, vuelve a quedar en evidencia con este nuevo hito.

En España, el PERTE Chip movilizó más de 12.000 millones de euros con el objetivo de atraer inversiones y crear un ecosistema de microelectrónica. Hasta ahora, los frutos son discretos. Indra, la empresa más cercana al sector en el IBEX 35, apenas capitaliza 3.200 millones de euros, una cifra que cabría 312 veces en Samsung. La distancia entre la ambición comunitaria y la realidad de los mercados es abismal, y el billón coreano solo sirve para recordarlo.

Samsung IA chips

Lo que enseñan las crisis pasadas y lo que espera el mercado

Samsung no es ajena a los ciclos de auge y caída de los semiconductores. Quienes llevamos años siguiendo al sector recordamos bien la crisis de 2018-2019, cuando sus beneficios se desplomaron un 60% por un exceso de oferta de memorias. Entonces, como ahora, la narrativa era la misma: la demanda de datos es infinita, los centros de datos no paran de crecer, la IA lo transforma todo. La historia no se repite, pero rima, y conviene leer la letra pequeña del balance.

La deuda neta de Samsung, aunque controlada, ha aumentado en los últimos trimestres por las inversiones necesarias para ampliar capacidad. Además, la guerra de precios con TSMC y la reciente entrada de Intel en el negocio de fundición amenazan con erosionar márgenes. Los inversores parecen dispuestos a ignorar esas señales mientras los pedidos de NVIDIA sigan llegando. Pero la pregunta es inevitable: ¿cuánto de este rally descuenta ya un futuro perfecto y cuánto margen queda para la decepción?

Nuestra lectura es que Samsung ha recuperado el timón en el momento justo, pero la sostenibilidad de su valoración depende de que se cumplan dos condiciones: que la IA no se convierta en otra burbuja inversora y que la geopolítica no estrangule el comercio de chips. Si falla alguna, el billón podría durar menos de lo que tardó en llegar. Y eso sería un golpe no solo para los inversores coreanos sino para toda la cadena de suministro tecnológico global, incluida la europea.

Seguiremos de cerca la próxima conferencia de resultados de Samsung, prevista para el 28 de julio de 2026. En ella, la compañía deberá detallar las previsiones de ingresos de su división de semiconductores. Esa cita será, sin duda, la prueba de fuego para ver si el billón es solo un espejismo o el inicio de una nueva era.


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