El crecimiento de los pedidos de Talgo abre la posibilidad de un nuevo embudo

El problema es la capacidad de la empresa para entregar los trenes y vagones solicitados a tiempo.

La situación de Talgo sigue siendo interesante. La empresa se acerca a una presentación de resultados la semana que viene en la que podrán presumir de un crecimiento de sus ingresos que se deriva de los nuevos pedidos que han asumido desde la llegada del nuevo grupo accionarial, encabezado por José Antonio Jainaga. Desde el nombramiento de la nueva directiva, han cerrado tres acuerdos clave fuera de España, con pedidos en Uzbekistán, Arabia Saudí y Suecia.

El problema es la capacidad de la empresa para entregar los trenes y vagones solicitados a tiempo. Es un riesgo que aumenta a medida que siguen sumando pedidos a su lista de pendientes, y que en el pasado ya ha tenido consecuencias, como la deuda de más de 100 millones de euros con Renfe por la sanción derivada de los retrasos en la entrega de los trenes Avril, que operan tanto sus servicios low cost como la ruta de alta velocidad del norte de España, que conecta con Galicia.

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Para los analistas de Renta 4, esto presenta una situación de contrastes para la próxima presentación de resultados. Por un lado, esperan que sus ingresos y beneficios sigan creciendo, y no descartan algún nuevo pedido antes de la presentación que se espera se realice el próximo jueves 14 de mayo. De hecho, el banco de inversión asume que la empresa debe presentar un nuevo plan estratégico ese día para asegurar a los posibles clientes que tienen la capacidad de entregar sus pedidos a tiempo, y que se hable del estado de la negociación de la deuda con Renfe.

Cartel de la sede de Talgo. Fuente: Agencias
Cartel de la sede de Talgo. Fuente: Agencias

El problema para Talgo es que, si esta situación se alarga, pueden volver a tener el problema que los obligó a buscar un nuevo comprador. De momento, todo apunta a que el plan es reforzar las fábricas que ya tiene la empresa para que sus pedidos se puedan entregar en el tiempo solicitado por las operadoras, y evitar situaciones como las de la empresa pública española y el caso de Deutsche Bahn, en el que tuvieron que renegociar el pedido para reducir la cantidad de trenes por entregar.

TALGO PUEDE MORIR DE ÉXITO

Lo cierto es que Talgo se encuentra en una situación delicada. La realidad es que la empresa debe seguir buscando pedidos para tener buenos números, pero también debe ser capaz de entregarlos a tiempo si quieren evitar que sus problemas se sigan repitiendo. Lo cierto es que perder la confianza de algunos de sus clientes habituales puede ser un problema a largo plazo, y ya hay señales de que esto empieza a ocurrir, al menos en España.

El caso del nuevo pedido de Renfe para conseguir sus trenes de «muy alta velocidad», en el que han marcado desde la licitación que la entrega puntual de los trenes es clave para conseguir el contrato, ha sido un buen ejemplo de los problemas que puede tener la empresa. De momento, tanto la operadora pública como el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, que dirige Óscar Puente, han señalado que hay interés en revisar opciones tanto de CAF como de fabricantes fuera de España, en Asia y el resto de Europa.

En este panorama, seguir acumulando pedidos sin una solución clara puede solo empeorar el problema. Si siguen sin entregar los trenes a tiempo, puede traducirse en perder clientes a futuro y nuevas sanciones, y ya hay preocupación también entre los empleados de que esto se traduzca en un riesgo para sus puestos de trabajo, una situación de la que ya avisaban antes de la compra por parte de Sidenor de las acciones que controlaba Trilantic.

LAS VENTAJAS DE LOS MODELOS DE TALGO SIGUEN PRESENTES

En cualquier caso, Talgo sigue teniendo una importante ventaja competitiva frente a sus rivales en el sector. El fabricante sigue teniendo el único modelo de trenes de alta velocidad que puede operar en vías de ancho variable, un dato clave sobre todo para el desarrollo del sistema local, pero que también los hace deseables para países que se encuentran desarrollando sus propios sistemas de alta velocidad y que pueden ver la opción de los Avril como una que también les da algo de libertad a la hora de diseñar sus vías de tren.

Tren de Talgo en su sede. Fuente: Agencias
Tren de Talgo en su sede. Fuente: Agencias

En cualquier caso, el problema es que la acumulación de pedidos hace que incluso las dos operadoras de alta velocidad privadas en España, Ouigo e Iryo, vean con suspicacia la posibilidad de encargar nuevos trenes al fabricante. Si bien ambas están interesadas en sumarse a la segunda etapa de la liberalización de las vías una vez que Adif presente todos los detalles, la posibilidad de que los trenes no estén a tiempo ha generado dudas a la hora de realizar la inversión necesaria.


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