El patrimonio conjunto de las cien mayores fortunas de España ha alcanzado un récord histórico de 373.450 millones de euros tras crecer un 14,3% en el último año. El tirón bursátil y la consolidación de sectores tecnológicos y renovables han elevado el número de milmillonarios hasta los 76, casi el doble que hace una década.
Claves de la operación
- El Ibex 35 actúa como gran multiplicador de riqueza. La subida del 50% en un solo año ha disparado el valor de las participaciones de los empresarios con compañías cotizadas.
- La tecnología y las renovables impulsan ascensos inéditos. Fortunas como la de los hermanos Escribano (+370%), Florentino Pérez (+156%) o David Ruiz de Andrés (+214%) reflejan el cambio de patrón en la élite económica española.
- 76 familias ya son milmillonarias, pero el listón de entrada sube. El patrimonio mínimo para entrar en la lista ha pasado de 420 a 765 millones de euros en diez años, concentrando aún más la riqueza en los tramos altos.
La Bolsa como multiplicador: cuando el Ibex 35 se convierte en la gran fábrica de riqueza
En 2026, el principal indicador bursátil español se revalorizó un 50%, un movimiento que ha servido de ascensor patrimonial a los empresarios con participaciones cotizadas. El caso más destacado es el de Amancio Ortega, cuya fortuna creció un 4,9%, hasta consolidar una posición que sigue siendo inalcanzable para el resto.
Observamos que el fundador de Inditex no ha necesitado grandes sobresaltos para mantenerse en lo más alto. Su cartera inmobiliaria, reordenada en Luxemburgo, le ha permitido diversificar el riesgo más allá del retail textil. De hecho, la mitad de sus activos en Europa, Estados Unidos y Canadá ya pasan por el Gran Ducado, una estructura que comparte con otras grandes sagas como los Del Pino o los Daurella.
La subida más llamativa, sin embargo, no está en la cima, sino en los escalones intermedios. Ahí reside la gran transformación de este ranking.
El asalto de las tecnológicas y las renovables al podio de los milmillonarios
La familia Escribano Ruiz, que controla un 14,3% de Indra, ha multiplicado por casi cinco su patrimonio en doce meses. El pasado año su fortuna ascendía a 250 millones de euros; ahora supera los 1.175 millones, un incremento del 370%. La entrada en el accionariado de la tecnológica estatal y la consiguiente lucha por el poder en el consejo de administración han catapultado su valoración de forma extraordinaria.
En paralelo, ACS ha vivido un pico bursátil que ha beneficiado directamente a Florentino Pérez. El presidente del Real Madrid ha visto cómo su patrimonio se disparaba un 156% gracias al bum de la construcción de centros de datos. En apenas cuatro años, Pérez ha multiplicado por cuatro su fortuna personal, acercándose al top 10 del listado.
David Ruiz de Andrés, fundador de Grenergy, protagoniza otro salto espectacular. Su empresa, que lidera la construcción de una gigabatería de 11.000 MW en Atacama, impulsó su patrimonio un 214%, hasta los 1.825 millones.
La nueva riqueza española no se construye sobre acero y ladrillo, sino sobre cables de fibra, aerogeneradores y centros de datos.
Más milmillonarios, pero también más concentración: ¿un síntoma de la nueva economía española?
Analizamos el fenómeno con una perspectiva histórica. En 2012, España contaba con solo una treintena de milmillonarios y la mayoría procedían del ladrillo o de la distribución. Hoy, las cien mayores fortunas suman el equivalente al 28% del PIB español. El peso de las empresas familiares no cotizadas, como Mercadona o Mango, también ha contribuido a este auge, pero el patrón dominante es otro.
Escribano simboliza el giro hacia la economía de la defensa y la tecnología de seguridad, un sector que depende en gran medida de la contratación pública. Esa dependencia introduce un riesgo de concentración que no existía en los imperios tradicionales del retail, mucho más diversificados geográfica y sectorialmente.
De hecho, la comparativa con Indra —competidor de referencia en el IBEX 35— es reveladora. La compañía presidida por Marc Murtra ha visto cómo el valor de sus acciones se beneficiaba del mismo ciclo de inversión en ciberseguridad y digitalización de las administraciones. Sin embargo, el músculo financiero de los hermanos Escribano es ya comparable al de muchos directivos del selectivo, lo que plantea interrogantes sobre el equilibrio de poder en el sector.
Nos preguntamos si este auge es sostenible. El crecimiento de las energías renovables y los centros de datos podría moderarse si los tipos de interés se mantienen elevados. Mientras, el listón de entrada al club de los más ricos no deja de encarecerse: hace diez años bastaban 420 millones para ser uno de los 100 mayores patrimonios; hoy se necesitan 765. La puerta se estrecha para las nuevas fortunas digitales que aspiren a escalar posiciones en un ecosistema donde la inercia bursátil es un arma de doble filo.
La gran cita para evaluar la resistencia de estos patrimonios será la próxima presentación de resultados semestrales de las cotizadas, prevista para julio de 2026. Ahí comprobaremos si la velocidad de crucero se mantiene o si, por el contrario, la corrección borra parte de estas plusvalías récord.




