La energía nuclear podría ser el gran amortiguador a la crisis de Oriente Próximo

Su estabilidad de costes y su baja exposición a los conflictos internacionales son sus principales ventajas. En caso de que se cierren las nucleares en España la luz aumentaría 47 €/MWh.

La energía nuclear, pese a los vaivenes de la política nacional española, se ha consolidado a nivel internacional en un auténtico revival. Los países entienden el valor estratégico de las energías nucleares, no solo prorrogando la vida de las ya existentes, sino creando más; debido a su aporte en la estabilidad del sistema energético especialmente en tiempos de incertidumbre. Por ello el último informe de PwC analiza cómo la energía nuclear podría ser un colchón económico frente a la volatilidad del gas que estamos viviendo en Europa por el conflicto de Irán.

La energía nuclear ofrece resiliencia y confianza

La guerra de Irán ha impactico económicamente en Europa, en particular, en el precio del gas natural con un incremento muy significativo, llegando incluso a duplicarse en algunos momentos. Dado que en muchos países europeos, incluida España, el precio de la electricidad está estrechamente vinculado al coste de las tecnologías marginales, como los ciclos combinados de gas. Por lo que esta subida se ha trasladado directamente al mercado eléctrico, encareciendo la factura para consumidores domésticos, pymes e industria.

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En este contexto, el informe destaca una diferencia estructural clave entre el gas y la energía nuclear. Mientras que en las centrales de ciclo combinado el combustible representa aproximadamente el 50% o más del coste total de generación, en las centrales nucleares el coste del combustible (uranio) es inferior al 10%. Además, el precio del uranio ha mostrado históricamente una mayor estabilidad, incluso en escenarios de tensión geopolítica. Esto implica que la generación nuclear es mucho menos sensible a las fluctuaciones de los mercados internacionales de materias primas, actuando como un elemento estabilizador dentro del mix energético.

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Para ilustrar este efecto, el informe plantea un escenario hipotético centrado en España: el cierre de la central nuclear de Almaraz en un contexto de precios elevados del gas. Según los cálculos de PwC, si esta instalación no hubiera estado operativa en 2025, el precio medio del mercado eléctrico habría aumentado en unos 47 €/MWh, lo que representa un incremento cercano al 68% respecto al escenario real. Este encarecimiento se explicaría principalmente por la necesidad de sustituir la generación nuclear, que es constante y libre de emisiones, por generación mediante ciclos combinados, mucho más dependientes del precio del gas.

Las consecuencias no serían únicamente económicas, sino también medioambientales. El mayor uso de centrales de gas implicaría un aumento estimado de hasta 4,9 millones de toneladas de CO2, lo que conllevaría además un coste adicional asociado a los derechos de emisión. Este doble impacto (mayores precios y mayores emisiones) refuerza la idea de que la energía nuclear no solo contribuye a la estabilidad económica, sino también a los objetivos de descarbonización.

Central nuclear. Fuente: Agencias
Central nuclear. Fuente: Agencias

En términos de impacto directo sobre los consumidores, el informe estima que, en ese mismo escenario, la factura eléctrica habría aumentado en torno a un 24% para hogares y pymes, y hasta un 35% para el sector industrial. Traducido a cifras concretas, esto supondría un incremento aproximado de 144 euros anuales por hogar, así como un impacto agregado cercano a los 8.800 millones de euros al año en el conjunto de la economía española.

A futuro, el documento advierte que la vulnerabilidad del sistema podría incrementarse si se reduce la capacidad nuclear sin que existan alternativas plenamente gestionables. Aunque las energías renovables continuarán ganando peso, su carácter intermitente hace necesario el desarrollo de soluciones de almacenamiento a gran escala para garantizar la seguridad del suministro. En ausencia de estas, el sistema seguiría dependiendo en gran medida del gas para cubrir la demanda en momentos críticos, manteniendo la exposición a crisis geopolíticas como la actual.

En definitiva, el informe de PwC concluye que la energía nuclear desempeña un papel clave como amortiguador frente a la volatilidad de los mercados energéticos internacionales. Su estabilidad de costes, su baja exposición a conflictos geopolíticos y su contribución a la reducción de emisiones la posicionan como un elemento estratégico dentro del sistema energético, especialmente en el momento tan delicado que se está experimentando en Irán.


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