Hay días en los que el mercado decide mirar hacia otro lado. Ignora el petróleo, ignora la geopolítica, y se aferra a un solo motor: la inteligencia artificial. Este 6 de mayo de 2026 es uno de esos días. Mientras el estrecho de Ormuz sigue paralizado y la diplomacia entre Washington y Teherán da otro giro inesperado, las bolsas asiáticas rompen récords y los bonos corporativos viven una euforia de emisiones nunca vista.
En su programa ‘Insight’, Bloomberg Television lo dejó claro esta mañana: los inversores apuestan estructuralmente por la IA y respaldan esa convicción con cifras. La presentadora Haslinda Amin subrayó que la ralentización del conflicto con Irán apenas sirvió de contexto; el verdadero catalizador del rally fue la tecnología. Alphabet, la matriz de Google, se ha llevado todos los titulares al colocar su mayor emisión de deuda en euros y sus primeros bonos en dólares canadienses, captando cerca de 17.000 millones de dólares.
Una emisión histórica lejos del dólar
Según los datos que maneja Bloomberg Television, Alphabet puso en el mercado 9.000 millones de euros en bonos y otros 8.500 millones de dólares canadienses. Ambas operaciones resultaron más baratas que si hubiera optado por emitir en dólares estadounidenses, gracias a la caída de los swaps de divisas cruzadas. Salman Niaz, responsable regional de renta fija global en Goldman Sachs Asset Management, explicó durante la entrevista que esta decisión responde a una lógica empresarial: los programas de inversión de los hiperscaladores son globales y necesitan calzar financiación en las mismas monedas en las que gastan.
Niaz detalló que en lo que va de año, los grandes nombres del sector —Meta, Microsoft, Amazon y la propia Alphabet— han emitido ya más de 150.000 millones de dólares en deuda. De esa cifra, aproximadamente un tercio se ha colocado fuera del dólar. El directivo de Goldman Sachs cree que esta tendencia se acelerará a medida que las mesas de sindicación detecten oportunidades de financiación más barata en plazas como el euro, el dólar canadiense e, incluso, el yen japonés.
¿Demasiada deuda? El mercado responde
Con los cinco hiperscaladores planeando invertir hasta 725.000 millones de dólares en centros de datos y equipamiento para IA solo este año, la pregunta resulta inevitable: ¿puede el mercado absorber semejante aluvión de papel? La respuesta que dio Niaz a Bloomberg Television fue contundente: ‘Cuando el mercado está abierto, el mercado tiene una opinión y quiere ese papel’.
‘Cuando el mercado está abierto, el mercado tiene una opinión y quiere ese papel.’
— Salman Niaz, Goldman Sachs Asset Management
Goldman Sachs ha analizado los últimos 25 años de emisión neta en el mercado de grado de inversión y la conclusión es que no existe correlación negativa con los retornos posteriores. De hecho, los años de mayor oferta neta de bonos también registraron excesos de rentabilidad positivos. Para Niaz, esto significa que las emisiones actuales —que ascienden a unos 250.000 millones de dólares sumando alto rendimiento y grado de inversión— se están digiriendo sin problemas.
Un factor clave que alimenta este apetito es el nivel de los rendimientos. Con las tires del grado de inversión rondando el 5,25%, muy por encima del 4% que históricamente ha marcado un punto de inflexión para los asignadores de activos, la renta fija corporativa vuelve a ser atractiva. El gestor de Goldman Sachs recordó que, en los últimos 25 años, solo en un ejercicio se obtuvo una rentabilidad negativa a 12 meses cuando los rendimientos de partida superaban ese umbral. ‘Los inversores miran eso y se inclinan claramente por la clase de activo’, explicó.
El retorno de la inversión, la gran incógnita
Aunque desde el punto de vista crediticio la absorción de deuda no inquieta, el auténtico debate está en el retorno que generará toda esta inversión. La propia Haslinda Amin recordó que las guías de capex de los hiperscaladores no dejan de aumentar: hace un año, los 725.000 millones actuales habrían parecido una exageración. Niaz admitió que todavía hay mucha incertidumbre sobre cómo se materializará el ROI, pero destacó que empiezan a aparecer señales iniciales en la información que publican las compañías. ‘Incluso sin crecimiento, si descartamos cualquier retorno de este capex, la estructura de capital de estas empresas de grado de inversión sigue siendo sólida’, afirmó.
Esa visión prudente desde la renta fija contrasta con la euforia de los inversores en renta variable, que celebran cada nuevo hito de valoración. Samsung superó hoy la barrera del billón de dólares de capitalización, convirtiéndose en una compañía más valiosa que Berkshire Hathaway. Taiwán, según el análisis del programa, ya había rebasado a Reino Unido y Canadá en términos de capitalización bursátil agregada. ‘El mensaje de los inversores es alto y claro: apuestan por una tecnología que cambiará el mundo’, resumió Avril Hong desde la mesa de mercados de Bloomberg.
Lectura editorial: ¿Y ahora qué hace el inversor español?
Para el lector de este medio, esta dinámica tiene implicaciones prácticas. La primera es que la diversificación geográfica de la deuda corporativa de máxima calidad se convierte en un vector de rentabilidad adicional. Las emisiones en euros de Alphabet ofrecen una oportunidad de acceder a un papel de primer nivel con un diferencial favorable frente a sus equivalentes en dólares, sin asumir riesgo divisa para carteras denominadas en la moneda única. La segunda lectura es que el ciclo de emisiones no parece cerca del agotamiento. Si el mercado sigue queriendo papel, las próximas ventanas de financiación —quizá en yenes o dólares australianos— serán igualmente absorbidas, y conviene estar atentos a esos momentos de sobreoferta, porque históricamente no han penalizado la rentabilidad.
Al mismo tiempo, la ausencia de embotellamientos en la colocación de deuda sugiere que la calidad crediticia de los hiperscaladores sigue intacta. Eso permite a los inversores conservadores dormir tranquilos, mientras los más agresivos se preguntan si este tsunami de capex terminará generando los ingresos que justifiquen las valoraciones actuales. La historia enseña que los ciclos tecnológicos que empiezan con euforia casi siempre acaban con una selección natural de ganadores. Pero, por ahora, la fiesta en los bonos sigue.
La desconexión entre la tensión geopolítica en Oriente Medio y la alegría de los mercados es, cuando menos, llamativa. Con más de 1.500 buques mercantes y 22.000 marineros atrapados en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado al tráfico comercial, los precios de la energía deberían presionar las primas de riesgo. Sin embargo, la inteligencia artificial se ha convertido en ese escudo narrativo que todo lo puede. Queda por ver si la realidad acaba imponiéndose o si, como sostiene Goldman Sachs, hay apetito para seguir comprando.
Puedes ver el debate completo con Salman Niaz y el análisis del equipo de Bloomberg Television aquí:




