Ripple destrona a SWIFT: 13.000 bancos y 12,5 billones

La red de la compañía estadounidense ya conecta más entidades que el sistema interbancario tradicional y mueve un volumen equivalente a más de diez veces el PIB de España. La banca empieza a notar la presión sobre las comisiones internacionales.

La red de pagos de Ripple ha cruzado una línea simbólica que el sector llevaba años esperando: ya conecta a más de 13.000 bancos y procesa cerca de 12,5 billones de dólares en transferencias internacionales. Esa cifra, que equivale a más de diez veces el PIB anual de España, sitúa a la compañía estadounidense por delante de SWIFT, el sistema interbancario que durante medio siglo ha sido el estándar mundial para mover dinero entre fronteras.

Para hacerse una idea de lo que significa: cuando alguien manda una transferencia desde su banco español a una cuenta en Estados Unidos, esa orden viaja casi siempre por SWIFT, una red cooperativa fundada en Bélgica en 1973. Ripple ha construido una alternativa basada en blockchain (la tecnología de registro descentralizado que también usa Bitcoin) que, según la propia empresa, liquida pagos en segundos en lugar de los días que aún tarda el sistema tradicional.

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Qué hay detrás de los 12,5 billones de dólares

El dato que circula estos días procede de las propias comunicaciones de la compañía y de informes recogidos por medios especializados del sector. Ripple ofrece dos servicios principales: una red de mensajería para bancos llamada RippleNet y un servicio de liquidez bajo demanda que utiliza el token XRP como puente entre divisas. Dicho de otro modo, en lugar de que un banco español tenga que mantener cuentas en dólares prefinanciadas en Nueva York para pagar a un proveedor estadounidense, puede convertir euros a XRP, enviar el XRP en cuestión de segundos y que en destino se conviertan a dólares.

Ese ahorro de capital inmovilizado es la principal razón por la que cada vez más entidades miran hacia Ripple. SWIFT mueve históricamente unos 150 billones de dólares al año, así que la cifra de 12,5 billones que reporta Ripple no implica que haya superado a SWIFT en volumen total: lo ha hecho en número de bancos conectados y en velocidad de crecimiento. Es una distinción importante. Más información técnica sobre el funcionamiento del protocolo está disponible en la web oficial de Ripple.

Por qué afecta al ahorrador medio (aunque no tenga XRP)

Aunque la noticia parece técnica, tiene consecuencias muy concretas para quien hace una transferencia internacional, recibe una nómina del extranjero o paga una factura a un proveedor fuera de la zona euro. Las comisiones de las transferencias cross-border (entre países con divisas distintas) llevan décadas siendo un negocio muy rentable para la banca, en parte porque la infraestructura es lenta y los bancos cobran por asumir el riesgo de tipo de cambio durante esos días de tránsito.

Si el sistema de Ripple se generaliza, la presión competitiva sobre las comisiones es real. Algunos bancos europeos y latinoamericanos ya ofrecen transferencias casi instantáneas a un coste mucho menor utilizando RippleNet por debajo. El cliente final no ve el nombre de Ripple en ningún sitio, igual que tampoco ve el de SWIFT. Pero la factura es distinta.

XRP bancos

Una victoria con asteriscos: lo que conviene tener presente

Conviene mirar el dato con perspectiva. Ripple llega a este punto después de un recorrido accidentado: la empresa estuvo casi cuatro años enfrentada a la SEC, el regulador bursátil estadounidense, en un litigio que cuestionaba si XRP debía considerarse un valor financiero o un activo digital. La sentencia de 2023 dio parcialmente la razón a Ripple y permitió que XRP volviera a cotizar en los principales exchanges de Estados Unidos, lo que disparó la integración bancaria que ahora vemos materializada.

Eso sí, el éxito comercial de RippleNet no se traduce automáticamente en éxito para el token XRP en bolsa. Muchos bancos usan la red de mensajería sin tocar el token, igual que se puede usar internet sin tener acciones de los proveedores de fibra. Esta es la principal contradicción del relato cripto en torno a Ripple: la empresa crece, los bancos se conectan, pero la correlación entre adopción institucional y precio del activo no es tan directa como sugieren los entusiastas. Hay precedentes que invitan a la prudencia: el DeFi summer de 2020, cuando los protocolos de finanzas descentralizadas multiplicaron usuarios sin que sus tokens replicaran esa subida de forma sostenida, dejó esa misma lección.

Queda por ver cómo reacciona SWIFT, que no se ha quedado quieta. La cooperativa belga lleva tiempo desarrollando su propia capa de mensajería instantánea y ha hecho pruebas con activos tokenizados. La batalla por la cañería del dinero global está, en realidad, empezando. Habrá que mirar con atención los movimientos regulatorios en Europa con el reglamento MiCA ya en vigor, porque el marco legal será determinante para que esta historia se decante hacia un lado o hacia otro en los próximos dos años.


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