Apple gana 111.200M$ con el iPhone pero avisa: faltarán Mac

La compañía bate previsiones con un alza del 17% en ingresos, pero reconoce desabastecimiento de Mac mini y presión sobre el margen por el encarecimiento de la memoria. La salida de Tim Cook se produce en plena tensión con la cadena de suministro.

Apple cierra su segundo trimestre fiscal con ingresos récord de 111.200 millones de dólares y un alza del 17%, pero la salida de Tim Cook y la escasez de chips de memoria enturbian la fotografía.

Claves de la operación

  • Récord trimestral con sabor agridulce. La cifra bate consenso de analistas, pero llega coincidiendo con el relevo en la cúpula y la advertencia explícita sobre tensiones en el suministro de memoria.
  • Mac mini, en desabastecimiento durante meses. Cupertino reconoce que no podrá cubrir la demanda del sobremesa más vendido de su gama por la presión de los hyperscalers sobre la oferta de DRAM y NAND.
  • Margen bajo presión en el próximo trimestre. El encarecimiento de la memoria amenaza la rentabilidad operativa justo cuando Apple negocia con Foxconn y TSMC el calendario del iPhone 18.

El iPhone vuelve a tirar del carro mientras la cadena de suministro cruje

El detalle de la cuenta confirma que el iPhone sigue siendo la columna vertebral del grupo: la familia 17, lanzada el pasado otoño, ha empujado las ventas en China e India por encima de lo que esperaba el consenso. Apple no desglosa unidades desde 2018, pero las cifras de ingresos por categoría sugieren un crecimiento de doble dígito en el negocio del teléfono.

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El problema no está en la demanda. Está en la oferta.

Cook advirtió en la conference call de un encarecimiento sostenido de los chips de memoria, en línea con lo que llevan meses anticipando Samsung Electronics y SK Hynix. La fiebre por los centros de datos de IA ha drenado la capacidad disponible de DRAM de alta gama, y los fabricantes de electrónica de consumo se han quedado al final de la cola. Apple, que históricamente negocia desde una posición de fuerza por volumen, esta vez no ha conseguido blindar todo su suministro.

La consecuencia más visible: el Mac mini sufrirá desabastecimiento durante varios meses, según reconoció la propia compañía. Es un mensaje inhabitual en una empresa que rara vez admite en público los baches operativos.

¿Qué se juega Apple con el relevo de Tim Cook?

La salida de Cook tras casi quince años al frente abre el capítulo más delicado en Cupertino desde la muerte de Steve Jobs. La transición se produce con la acción cerca de máximos históricos, pero también con frentes abiertos: el pulso regulatorio con Bruselas por la App Store, la batalla por posicionar Apple Intelligence frente a Google y OpenAI, y ahora la presión sobre los márgenes por el coste de los componentes.

El mercado lo ha leído con cautela. La cotización subió en el after hours tras conocerse las cifras, pero los analistas más conservadores apuntan que la guía implícita para el tercer trimestre fiscal apunta a una contracción del margen bruto de entre 80 y 120 puntos básicos. Nadie lo vio venir hace tres meses.

El contraste con el ciclo de 2022 es revelador. Entonces, Apple navegó la crisis de suministro post-pandemia con un ajuste casi quirúrgico de inventarios y mantuvo el margen por encima del 43%. Esta vez, la presión no viene de los puertos ni del ensamblaje, sino de un competidor estructural por la materia prima: los hyperscalers, que pagan lo que haga falta por memoria de alta densidad.

Cupertino entra en la era post-Cook con la mejor cuenta de resultados de su historia y, simultáneamente, el primer aviso serio de que la inteligencia artificial le está encareciendo el negocio del hardware.

Lecturas para el inversor europeo y la lente del IBEX 35

Para el inversor español, el episodio tiene dos lecturas. La primera, sectorial: si Apple, con su poder de compra, no consigue blindar el suministro de memoria, el resto del ecosistema de electrónica de consumo y de fabricantes de servidores europeos lo va a notar con más dureza. La segunda, comparativa: Amadeus, la única tecnológica con peso real en el IBEX 35, se mueve en una dimensión completamente distinta, centrada en software de distribución turística y sin exposición directa a la cadena de memoria. La distancia estructural entre lo que cotiza en Madrid y lo que cotiza en Wall Street vuelve a evidenciarse cada trimestre que Apple publica resultados.

Observamos, además, una contradicción interesante en el relato corporativo. Durante meses, Apple ha vendido la integración de IA en sus dispositivos como un motor de actualización del parque instalado de iPhone y Mac. Ahora resulta que esa misma ola de IA, en su versión de centros de datos, le está restando capacidad productiva en la línea Mac. La compañía está pagando, por la vía del coste de componentes, parte del éxito narrativo del sector al que dice pertenecer.

El próximo hito a vigilar es la junta de accionistas convocada para el otoño de 2026, donde el nuevo consejero delegado tendrá que detallar cómo piensa proteger el margen sin renunciar al ritmo de lanzamientos. Hasta entonces, los inversores tendrán que conformarse con una certeza incómoda: Apple ya no controla totalmente su propia cadena de suministro de memoria, y eso, en una compañía que ha hecho de la integración vertical su seña de identidad, no es un detalle menor. Pero los números no mienten: 111.200 millones en un trimestre siguen siendo un colchón considerable para gestionar la transición.


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