EEUU hunde petrolero iraní y dispara el rearme militar Europa

Lorenzo Ramírez analiza en Negocios TV cómo el bloqueo de Ormuz acelera la ruptura del cártel petrolero y obliga a Alemania a recortar 40.000 millones en gasto social para financiar el rearme militar de Europa.

El bloqueo del estrecho de Ormuz tras el ataque estadounidense a Irán ha precipitado una fractura inédita en el cártel petrolero y ha disparado las costuras del Estado de bienestar europeo. Eso es lo que sostiene Lorenzo Ramírez, periodista económico, en su última intervención en Negocios TV, donde traza una línea directa entre la geopolítica del crudo, el rescate financiero a Emiratos y los recortes sociales que se avecinan en Alemania y, por extensión, en el resto del continente.

La fractura silenciosa dentro de la OPEP

Según explica Ramírez, las tensiones entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos no son nuevas: vienen gestándose desde la propia creación de los Emiratos, con disputas fronterizas y dos plazas internas con intereses distintos, la financiera de Dubái y la petrolera de Abu Dabi. Lo que ha cambiado, sostiene, es que mientras el petróleo fluía sin restricciones esas grietas se limaban, pero el bloqueo de Ormuz las ha hecho saltar por los aires.

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El periodista recuerda que Indonesia salió del cártel en 2016, Qatar en 2019, Ecuador en 2020 y Angola en 2023. Para él, Venezuela podría ser la siguiente, y la OPEP tal y como la conocemos tendría los días contados. La tesis de Ramírez es que Washington lleva años desmontando la organización, ahora que Estados Unidos es exportador neto de hidrocarburos.

Un rescate financiero como palanca geopolítica

El punto que, según Ramírez, casi nadie está señalando es la solicitud de rescate financiero presentada por Emiratos a la Reserva Federal. En su análisis, son el Pentágono y la Casa Blanca quienes articulan esa ayuda con una contrapartida clara: terminar de romper la OPEP desde dentro. Esa lectura conecta el movimiento de Abu Dabi, que en su comunicado oficial prometía actuar de forma responsable e incorporar producción gradual, con un rediseño completo del orden energético global.

Ramírez advierte que, cuando termine el conflicto, veremos «una OPEP A y una OPEP B», con países del Golfo divididos entre quienes se acerquen a China y los BRICS y quienes permanezcan bajo el paraguas estadounidense. Y subraya un detalle financiero capital: el sistema del petrodólar, uno de los pilares del estatus del dólar como divisa de referencia, queda tocado.

Irán resiste más de lo que Trump anunció

Sobre el terreno, el periodista desmonta el augurio de Donald Trump del 26 de abril, cuando aseguró que los pozos iraníes explotarían en tres días por saturación. Cita un informe reciente de la Universidad de Columbia y datos de la consultora Kepler que estiman entre 12 y 22 días el plazo hasta que se llenen los tanques iraníes, muy por encima de lo prometido desde la Casa Blanca.

Ramírez aporta cifras concretas: antes de la guerra, Irán bombeaba unos tres millones de barriles diarios más 700.000 de condensado; con una demanda interna cercana a 1,9 millones, el excedente exportable rondaba los dos millones. Con el bloqueo, la República Islámica activa lo que ya practicó durante las sanciones, quemar gas y crudo en campos visibles, recurrir a viejos petroleros como almacenes flotantes y reducir producción a la mitad hacia mediados de mayo.

Estados Unidos quiere acabar con el cártel petrolero justo cuando es exportador neto de hidrocarburos: lo que viene es una OPEP A y una OPEP B, y el petrodólar se tambalea.

— Lorenzo Ramírez, en Negocios TV

Alemania, el laboratorio del recorte social

La segunda gran línea del análisis se traslada a Berlín. Ramírez señala que el supuesto choque entre el canciller alemán y la Casa Blanca por la posible reducción de tropas estadounidenses es, en su opinión, «un enfrentamiento artificial» que sirve para justificar ante la opinión pública un rearme que, sostiene, viene ordenado desde Estados Unidos. Recuerda además que el responsable del Ejército alemán acaba de afirmar que no cederá datos a Palantir, pese a que la compañía es socio prioritario del Pentágono y, por tanto, de toda la OTAN.

El dato que pone sobre la mesa es contundente: un documento filtrado con 66 reformas que se traducen en un recorte de 40.000 millones de euros en seguridad social, una cifra sospechosamente similar a los 35.000 millones del plan de defensa espacial alemán anunciado a finales del año pasado.

Cañones o mantequilla, la vieja metáfora regresa

Ramírez recurre a la imagen clásica popularizada por Paul Samuelson —cañones frente a mantequilla— para describir el coste de oportunidad que afronta Europa. Recuerda, con cierta ironía, que esa dicotomía la usó antes Hermann Göring, cuando proclamaba que los cañones harían fuertes a los alemanes y la mantequilla solo los engordaría.

El periodista enlaza esta deriva con las polémicas declaraciones de Josep Borrell sobre la necesidad de aceptar recortes en sanidad, educación y pensiones para sostener el esfuerzo bélico en Ucrania. Su tesis es que Alemania es solo el primer espejo: detrás vendrán el resto de socios europeos, España incluida.

Una nueva plutocracia tecno-militar

Para Ramírez, lo que se está consolidando es una alianza entre el complejo militar-industrial, las grandes tecnológicas y el sector energético, con Estados Unidos marcando la pauta al ligar inteligencia artificial y suministro eléctrico. Esa nueva plutocracia tendría prioridad, advierte, a la hora de asignar gasto público, decidir racionamientos energéticos o redactar regulaciones que afecten a haciendas y ecosistemas.

El argumento que cierra su intervención es difícil de rebatir desde la pura aritmética: se puede discutir la sostenibilidad del Estado de bienestar europeo, su carga burocrática o sus errores energéticos, pero lo que, a su juicio, no resiste justificación es recortar en seguridad social mientras se alimenta a la industria armamentística.

Lectura editorial: Europa, atrapada entre Ormuz y Berlín

Más allá del tono crítico de Ramírez, la conexión que dibuja entre el bloqueo del estrecho y los presupuestos europeos merece atención. Si el petróleo se mantiene en máximos, la inflación tensionará de nuevo a los bancos centrales y obligará a gobiernos ya endeudados a emitir más deuda justo cuando deben financiar un rearme histórico. La ecuación, que Alemania empieza a resolver con la tijera sobre el gasto social, llegará tarde o temprano al debate en España, donde la presión sobre las pensiones y la sanidad pública tiene ya un componente estructural.

La pregunta que deja flotando el análisis de Negocios TV es incómoda y, quizá por eso, pertinente: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a aceptar que cada euro extra para defensa salga directamente del bolsillo del Estado de bienestar?

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV en YouTube.


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