Visa salta a 9 blockchains tras liquidar 7.000M en stablecoins

La compañía suma Arc, Base, Canton, Polygon y Tempo a su motor de liquidación, que ya operaba con Ethereum, Solana y Avalanche. El gigante de los pagos consolida así su apuesta por las monedas digitales estables tras procesar miles de millones en operaciones.

Visa ha decidido pisar el acelerador en su apuesta por los pagos con monedas digitales estables. La compañía ha sumado cinco nuevas redes blockchain a su sistema de liquidación con stablecoins (criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, normalmente vinculado al dólar), elevando a nueve el total de redes compatibles. El movimiento llega después de que el gigante de los pagos haya procesado 7.000 millones de dólares en liquidaciones con este tipo de activos.

La decisión, anunciada por la propia compañía, refuerza una tendencia que lleva meses cobrando fuerza: los grandes operadores financieros tradicionales están integrando la infraestructura cripto sin hacer demasiado ruido, y a un ritmo que sorprende incluso a quienes siguen el sector a diario.

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Qué ha hecho Visa exactamente

La red de pagos ha incorporado cinco blockchains nuevas a su motor de liquidación: Arc, Base, Canton, Polygon y Tempo. Se suman a las tres con las que ya operaba (Ethereum, Solana y Avalanche), de modo que Visa puede ahora mover stablecoins a través de nueve redes distintas. La idea es que un comercio o un banco pueda recibir el cobro de una operación en USDC u otra moneda estable sobre la red que mejor le convenga, en lugar de depender de un único carril.

Para entender la magnitud del cambio, conviene recordar qué es cada cosa. Polygon y Base son redes de segunda capa, lo que el sector llama layer 2: funcionan encima de Ethereum y permiten transferencias mucho más baratas y rápidas. Canton está orientada a instituciones financieras y tiene un enfoque de privacidad que encaja con la banca tradicional. Arc y Tempo son apuestas más recientes, diseñadas pensando en pagos a gran escala. Cada red tiene un perfil distinto, y al integrarlas todas Visa se cubre las espaldas: si una se congestiona o sube comisiones, hay alternativas.

El dato de los 7.000 millones de dólares en liquidaciones acumuladas, según cifras facilitadas por la compañía, no es trivial. Equivale a algo más de 6.300 millones de euros al cambio actual y refleja que esto ya no es un piloto: hay volumen real circulando.

Por qué importa este movimiento para el usuario y el sector

La pregunta lógica del lector que no sigue el detalle del sector es: ¿y esto en qué me afecta a mí? La respuesta corta es que, de momento, no en el día a día. Visa no está cambiando cómo pagas el café con tu tarjeta. Lo que cambia es lo que ocurre por detrás cuando un comercio cobra y cuando un banco liquida la operación con la red Visa.

Hasta ahora, ese proceso podía tardar uno o varios días, pasaba por bancos corresponsales y acumulaba comisiones por el camino. Liquidar con stablecoins sobre una blockchain pública lo reduce a minutos y, en muchos casos, a céntimos. Para una pyme que vende a clientes en tres continentes, eso sí es un cambio tangible, aunque el consumidor final no lo perciba en el ticket.

El movimiento también dice algo del momento del sector. Cabe recordar que las stablecoins fueron uno de los puntos calientes del debate regulatorio durante años, especialmente tras el colapso de Terra/Luna en mayo de 2022, cuando una stablecoin algorítmica perdió su paridad con el dólar y arrastró pérdidas multimillonarias. Aquel episodio dejó marcado al sector y empujó a reguladores europeos y estadounidenses a poner reglas claras. Hoy, con el marco MiCA supervisado por ESMA ya plenamente operativo en la Unión Europea, las stablecoins respaldadas uno a uno por reservas (como USDC, emitida por Circle) operan con un grado de seguridad jurídica que antes no existía.

pagos USDC Visa

Lo que este paso revela sobre la integración cripto-banca

El movimiento de Visa encaja en un patrón que esta redacción lleva tiempo observando: los puentes entre la infraestructura financiera tradicional y la cripto se están construyendo desde la trastienda, no desde el escaparate. Mastercard ha avanzado en la misma dirección con sus propios pilotos, PayPal lanzó hace tiempo su propia stablecoin (PYUSD) y bancos como BBVA o Société Générale han ido tanteando el terreno con productos en euros. La conversación ya no es si las redes blockchain entran en el sistema financiero, sino qué redes y bajo qué condiciones.

Hay matices que merece la pena no perder de vista. Primero, que liquidar 7.000 millones suena mucho, pero es una fracción mínima del volumen total que mueve Visa, que procesa varios billones de dólares al año. La adopción real, dentro de la propia compañía, sigue siendo modesta. Segundo, que la elección de las redes no es neutra: integrar Polygon o Base implica apoyarse en el ecosistema Ethereum, mientras que Solana representa una apuesta distinta. Visa parece preferir no casarse con ninguna y diversificar.

Y queda el frente regulatorio. La administración estadounidense ha avanzado en su propia ley de stablecoins durante los últimos meses, y el modo en que se cierre ese marco condicionará cuánto puede crecer el negocio. Si las reglas terminan siendo restrictivas para emisores no bancarios, Visa tendrá que ajustar con qué stablecoins trabaja en cada jurisdicción.

Por ahora, el mensaje es claro: una de las dos mayores redes de pagos del mundo entiende que el futuro de la liquidación pasa, al menos en parte, por las blockchains públicas. La pregunta abierta es a qué velocidad se mueve el resto del tablero, y si los bancos centrales decidirán acelerar sus propias monedas digitales para no quedarse atrás. La respuesta llegará en los próximos trimestres.


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