Alphabet bate a Wall Street: Google Cloud e IA disparan ingresos

La división de nube acelera y reduce distancia con AWS y Azure, mientras las suscripciones de pago alcanzan los 350 millones. La acción sube en el after-hours y refuerza el argumento de Bruselas para endurecer la DMA.

Los resultados de Alphabet sorprenden a Wall Street con un crecimiento acelerado en Google Cloud y un salto en suscripciones. La matriz de Google batió las estimaciones del consenso en el primer trimestre de 2026, con un empujón claro de la división de nube y de los servicios de pago apalancados en inteligencia artificial. La acción reaccionó al alza en el after-hours tras la publicación.

Claves de la operación

  • Google Cloud acelera y reduce distancia con AWS y Azure. El segmento mantiene tasas de crecimiento de doble dígito alto y mejora márgenes, según los datos remitidos a la SEC. La narrativa de Sundar Pichai sobre el retorno de la inversión en IA empieza a verificarse en la cuenta de explotación.
  • 25 millones de nuevas suscripciones en un solo trimestre. Alphabet alcanza 350 millones de suscripciones de pago entre YouTube Premium, YouTube Music, Google One y los planes con acceso a Gemini. Es el motor que diversifica los ingresos publicitarios.
  • Lectura para Europa y para el regulador. Bruselas mantiene abiertos varios frentes contra Google bajo la DMA, y unos resultados tan sólidos refuerzan el argumento de quienes piden remedios estructurales y no solo multas.

Por qué la nube de Google preocupa ahora a Amazon y Microsoft

El número que el mercado vigilaba era el de Google Cloud. La división lleva trimestres en una carrera por demostrar que la inversión multimillonaria en centros de datos y chips propios (los TPU) genera retornos superiores a los de competidores. Los datos publicados este 29 de abril apuntan en esa dirección: la nube de Google crece por encima del mercado y mejora margen operativo de forma consistente.

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Amazon Web Services sigue siendo el líder por ingresos absolutos y Microsoft Azure se beneficia del acuerdo con OpenAI. Pero el patrón competitivo está cambiando. Los clientes corporativos que entran ahora en contratos de IA generativa están repartiendo cargas entre los tres hyperscalers, y Google ha logrado colocarse como segunda o tercera opción en operaciones donde antes ni se le invitaba.

El mercado no se lo había creído del todo. Hasta hoy.

La compañía ha detallado en la página de relaciones con inversores que parte del crecimiento procede de contratos plurianuales con clientes que combinan infraestructura, modelos Gemini y herramientas de productividad. Es exactamente el tipo de venta cruzada que Microsoft lleva años explotando con Azure y Office 365.

YouTube y Google One sostienen una historia que no es solo publicidad

Los 25 millones de nuevas suscripciones netas captadas en el trimestre llevan a Alphabet a la cifra redonda de 350 millones. El dato lo adelantó TechCrunch y aparece confirmado en la presentación a analistas. YouTube Premium, YouTube Music y Google One con acceso ampliado a Gemini son los tres motores.

Importa por dos razones. Primera, porque el negocio de suscripciones tiene márgenes recurrentes y predecibles que el mercado valora a múltiplos más altos que la publicidad cíclica. Segunda, porque rebaja la dependencia estructural de un negocio publicitario sometido a presión regulatoria en Europa y a la competencia de TikTok y Meta por el tiempo de atención.

Google Cloud

Cabe recordar que Alphabet ingresó cerca del 77% de su facturación de 2025 vía publicidad. Reducir ese porcentaje aunque sea dos o tres puntos por trimestre es, en términos bursátiles, un cambio de perfil de la compañía.

Cuando Google Cloud crece a doble dígito, mejora margen y suma 25 millones de suscriptores en un trimestre, deja de ser la división eterna del futuro para convertirse en motor presente.

Qué se juega Alphabet en Europa y por qué importa al inversor español

Aquí entra la lectura que en esta redacción consideramos más relevante para el lector español. Alphabet vuelve a Wall Street en un momento delicado para su relación con Bruselas, con expedientes abiertos bajo la Ley de Mercados Digitales y procedimientos en curso ante la Comisión Europea. Unos resultados tan robustos no facilitan el argumentario de la compañía: cuanto más beneficio declara, más munición tienen quienes en el Parlamento Europeo defienden remedios estructurales, incluida la separación de unidades de negocio.

El antecedente importa. La Comisión ya impuso a Google sanciones por valor de más de 8.000 millones de euros entre 2017 y 2019 por abuso de posición dominante en Shopping, Android y AdSense. Ninguna de aquellas multas alteró la posición competitiva real de la empresa en el mercado europeo. La pregunta que se hacen ahora los reguladores es si la DMA, con su capacidad para imponer remedios continuos y no sanciones únicas, será suficiente.

Para el inversor español la conexión es indirecta pero relevante. Telefónica, Cellnex e Indra mantienen acuerdos comerciales con Google Cloud que han ganado profundidad en los últimos dieciocho meses. Si la nube de Google consolida cuota en Europa, el ecosistema de partners locales se beneficia en facturación; si Bruselas fuerza una desinversión o limita ofertas combinadas, esos contratos se revisan. Cellnex en particular, con su exposición a infraestructura de torres y edge computing, observa de cerca cómo se reparten los flujos de inversión entre los tres grandes hyperscalers en el sur de Europa.

El próximo hito a vigilar es la conferencia anual de desarrolladores Google I/O, prevista para mayo, y la siguiente publicación de resultados, donde el mercado querrá comprobar si el ritmo de Google Cloud y el de las suscripciones es sostenible o ha sido un trimestre puntual. La cifra asusta. Conviene mirarla despacio.


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