Los miembros del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) —que incluye a los seis miembros del Comité Ejecutivo— y sus suplentes respetan el denominado ‘período de silencio’ o black out antes de las reuniones clave.
Esto significa que evitan realizar comentarios que puedan influir en las expectativas sobre las decisiones de política monetaria durante los siete días previos a una reunión programada sobre este tema. En consecuencia, sus interacciones con los medios de comunicación y los participantes en el mercado (por ejemplo, entrevistas o discursos en conferencias) se restringen en los días previos a dichas reuniones.
Pero no es algo exclusivo del BCE.
Hasta 2014, el BCE denominaba a este período de silencio ‘purdah’, pero cambió el nombre debido a sus connotaciones de género obsoletas.
La política de la Reserva Federal limita el alcance de las declaraciones públicas y las entrevistas que pueden realizar los participantes y el personal del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) durante los periodos de silencio de la Reserva Federal, que comienzan el segundo sábado anterior a una reunión del FOMC y finalizan el jueves siguiente a la reunión.

El período de silencio del Banco de Inglaterra (BoE) es un intervalo de comunicación restringida que suele comenzar entre 8 y 9 días antes de la decisión del Comité de Política Monetaria (MPC), con el objetivo de evitar la volatilidad del mercado y la especulación indebida.
Durante este tiempo, los miembros del MPC evitan pronunciar discursos públicos, conceder entrevistas a los medios de comunicación y participar en debates sobre política monetaria.
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Y también lo aplican en Asia: el Comité de Política Monetaria del Banco de Japón observa un periodo de silencio informativo que comienza dos días antes del primer día de la reunión de política monetaria y finaliza al ‘cierre de la jornada’ tras la conclusión de dicha reunión y una vez publicado el Informe de Perspectivas (si procede).
Y en Australia y Canadá.

Detalles clave de un periodo de silencio o black out: BoE
- Duración: Comienza cuando se inician las deliberaciones del Consejo, generalmente 8 o 9 días antes de la publicación oficial de la decisión, y dura hasta dicha publicación.
- Restricciones: Los miembros no deben pronunciar discursos, hablar con los medios de comunicación (ya sea de forma oficial o extraoficial) ni asistir a compromisos externos en los que se pueda debatir sobre política monetaria.
- Ámbito de aplicación: Incluye temas que probablemente aparezcan en el acta de la reunión o en el Informe de Política Monetaria.
- Excepciones: Pueden continuar las reuniones periódicas con otras autoridades de bancos centrales o aquellas relacionadas con funciones ejecutivas, pero los miembros deben actuar con cautela ante las especulaciones públicas.
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¿Por qué un periodo de silencio? ¿Por qué afecta al mercado?
Este periodo garantiza que los participantes en el mercado no se vean influidos por comentarios prematuros o no contrastados, en consonancia con las mejores prácticas de comunicación de los bancos centrales.
Los mercados financieros son extremadamente sensibles a lo que comunica un banco central antes de sus reuniones de política monetaria. Por ello, muchos bancos centrales recurren a algún tipo de período de silencio para ayudar a prevenir una volatilidad excesiva del mercado o especulaciones innecesarias antes de las reuniones programadas que podrían dar lugar a decisiones sobre los tipos de interés u otras decisiones de política monetaria.
No obstante, la transparencia sigue siendo fundamental: los bancos centrales tienen el deber de explicar al público y a los mercados los fundamentos de sus políticas. Y es igualmente importante que los responsables políticos comprendan los mercados financieros, ya que son los canales a través de los cuales actúa la política monetaria y, en última instancia, repercute en las empresas y los hogares.





