Cohere absorbe Aleph Alpha y nace el gigante europeo de IA

La canadiense Cohere y la alemana Aleph Alpha unen fuerzas con respaldo del grupo Schwarz, dueño de Lidl, para construir el primer competidor europeo con escala frente a OpenAI. Telefónica e Indra quedan fuera del nuevo eje franco-alemán-canadiense.

La fusión entre Cohere y Aleph Alpha sitúa a Europa en el tablero global de la IA con un actor de capital mixto canadiense-alemán y respaldo del gigante Schwarz, dueño de Lidl y Kaufland. La operación, anunciada este 25 de abril, redibuja el mapa de la inteligencia artificial generativa en el Viejo Continente y plantea por primera vez una amenaza con músculo financiero a OpenAI y Anthropic.

Claves de la operación

  • Schwarz entra como ancla industrial y financiera. El grupo alemán, propietario de Lidl, aporta capacidad de cómputo a través de su filial cloud Schwarz Digits y se convierte en cliente de referencia de la nueva entidad. Es la primera vez que un retailer europeo asume un papel central en la IA generativa.
  • Aleph Alpha renuncia a competir en modelos generalistas. La empresa de Heidelberg, que llegó a captar más de 500 millones de euros en su ronda de 2023, reorienta sus activos hacia la integración de Cohere en el mercado europeo. Su valoración como independiente se desplomó tras el giro estratégico anunciado a finales de 2024.
  • Bruselas gana el argumento de la soberanía digital. La operación llega en plena negociación de la segunda fase del AI Act y refuerza el discurso de la Comisión sobre la necesidad de campeones europeos. La dependencia del cómputo estadounidense, sin embargo, sigue intacta.

El pulso por una IA soberana que Europa lleva tres años sin resolver

La promesa de un OpenAI europeo lleva sonando desde 2023. Mistral en Francia, Aleph Alpha en Alemania y un puñado de iniciativas menores recibieron capital y atención política, pero ninguno consiguió escalar al nivel de los laboratorios estadounidenses. La fusión que ahora se anuncia parte del reconocimiento de que el modelo de actor nacional aislado no funciona en una industria donde el coste de entrenamiento de un modelo frontera supera ya los 500 millones de dólares por iteración, según estimaciones de Epoch AI.

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Cohere aporta la tecnología y el equipo, con sede en Toronto y oficinas en Londres y San Francisco. La canadiense se ha especializado en modelos para empresa, lejos del consumo masivo de ChatGPT, y cerró 2025 con ingresos cercanos a los 100 millones de dólares según cobertura sectorial reciente de Reuters. Aleph Alpha pone la huella europea, los contratos con la administración alemana y, sobre todo, la entrada en el accionariado del grupo Schwarz.

El pulso es claro. Quien controle la capa de modelos en Europa decidirá las condiciones de uso de la IA en banca, sanidad, administración pública y retail durante los próximos diez años.

Lidl pasa de supermercado a infraestructura crítica de IA

El movimiento de Schwarz es el dato que más sorprende al mercado. El grupo alemán, con una facturación superior a los 175.000 millones de euros en su último ejercicio, lleva tres años invirtiendo en su división cloud Schwarz Digits, que opera centros de datos en Alemania bajo estándares de soberanía europea. La compañía ya prestaba servicio a SAP y a varias administraciones públicas. Ahora se convierte en el principal proveedor de cómputo de la nueva Cohere-Aleph Alpha en territorio europeo.

Esto coloca a Lidl, indirectamente, en la lista de actores que importan en IA continental. Suena raro al decirlo. Pero los números no mienten: Schwarz Digits ha levantado más de 2.000 millones de euros en inversión en infraestructura desde 2023, una cifra que ningún competidor europeo puro ha igualado.

La pregunta es si esa capacidad basta. Los hyperscalers estadounidenses —AWS, Microsoft Azure y Google Cloud— concentran cerca del 70% del cómputo de IA mundial según los últimos informes de Gartner, y mantienen una ventaja de inversión anual que se mide en decenas de miles de millones. Schwarz puede ofrecer soberanía. No puede ofrecer escala equivalente.

IA soberana Europa

¿Qué se juega España en este nuevo eje franco-alemán-canadiense?

Observamos un patrón que se repite en cada gran movimiento europeo de tecnología: el eje se construye en Berlín y París, y Madrid llega a negociar condiciones cuando la mesa ya está puesta. La fusión Cohere-Aleph Alpha no incluye, de momento, ninguna participación industrial española relevante. Telefónica, que ha intentado posicionarse como actor en IA empresarial a través de su acuerdo con Microsoft y de los desarrollos de Telefónica Tech, no figura en los documentos preliminares de la operación. Indra, con su división Minsait, tampoco.

La fusión confirma que Europa solo tendrá un campeón de IA si renuncia a tener varios; España debe decidir si quiere ser cliente, socio industrial o espectador.

El antecedente reciente es ilustrativo. Cuando Mistral cerró su acuerdo con Microsoft en 2024 y luego con la administración francesa, las empresas españolas quedaron como compradoras de servicio, no como copropietarias del modelo. El riesgo de repetir ese papel secundario es real y económicamente costoso, porque condena al tejido empresarial nacional a pagar licencias en lugar de capturar valor en la cadena.

Hay matices, eso sí. El BSC de Barcelona desarrolla MarIA y ALIA, modelos abiertos en español con apoyo del Gobierno, y el ecosistema de empresas emergentes en torno a IA generativa ha crecido un 40% en el último año según datos de la asociación AMETIC. Son piezas valiosas. No suman, todavía, una posición negociadora frente a un bloque Cohere-Aleph Alpha-Schwarz con cómputo, modelos y clientes integrados.

Quedan abiertas dos incógnitas relevantes para los próximos meses. La primera es regulatoria: la Comisión Europea debe decidir si la operación encaja en el marco del Reglamento de Mercados Digitales o requiere notificación específica bajo el AI Act, cuya segunda fase entra en aplicación a lo largo de 2026. La segunda es financiera: la valoración conjunta de la nueva entidad, que fuentes del sector sitúan entre los 8.000 y los 10.000 millones de euros sin confirmación oficial, deberá validarse en una próxima ronda prevista para el segundo semestre. Ahí se sabrá si los inversores creen de verdad en la tesis europea o si la fusión es, sobre todo, un movimiento defensivo.


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