El Brent dispara el precio a 100 dolares tras el ataque en Ormuz

La captura de dos buques por la Guardia Revolucionaria devuelve al mercado una prima geopolítica que llevaba dos años ausente. El repunte amenaza con sumar hasta 0,9 puntos al IPC español si se sostiene durante un trimestre.

El precio del Brent superó los 100 dólares por barril tras la captura iraní de dos portacontenedores en el estrecho de Ormuz, un nivel que no se veía desde 2023. El movimiento llegó en cuestión de horas, con el mercado descontando un escenario que llevaba meses sobrevolando las mesas de operaciones sin materializarse. Ahora sí se ha materializado.

La reacción de los futuros fue inmediata. Según recogieron Financial Times y las principales agencias, el crudo de referencia europeo subió más de un 9% en la sesión, su mayor salto diario desde el inicio de la guerra en Ucrania, mientras el West Texas escalaba en paralelo por encima de los 96 dólares. Hay nervios. Y hay razones.

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Qué ha pasado en Ormuz y cómo ha reaccionado el crudo

Los hechos, tal y como los ha reconstruido Financial Times, son los siguientes: la Guardia Revolucionaria iraní interceptó dos portacontenedores en aguas próximas al estrecho de Ormuz, un cuello de botella por el que transita cerca del 20% del petróleo mundial y una proporción aún mayor del gas natural licuado procedente de Qatar. Las tripulaciones fueron retenidas, los buques escoltados a puertos iraníes y Teherán justificó la acción alegando irregularidades en la documentación marítima, versión que ni Washington ni Londres consideran creíble.

El impacto en el Brent fue fulminante. El barril pasó de cotizar en torno a los 91 dólares la víspera a superar la barrera psicológica de los 100 en la apertura europea, con un incremento acumulado cercano al 10% en menos de 24 horas. De acuerdo con los datos recogidos por los servicios de información energética citados por el FT, la prima de riesgo geopolítico incorporada al precio se sitúa ya entre 12 y 15 dólares por barril, la más alta desde la invasión de Kuwait en 1990 si se ajusta por inflación.

En paralelo, el TTF holandés —referencia europea del gas— repuntó un 14%, arrastrado por el temor a una interrupción en los envíos de GNL qatarí. Qatar exporta en torno a 77 millones de toneladas anuales de gas licuado, prácticamente todas ellas a través del estrecho.

Impacto inmediato en España: factura energética e inflación

¿Puede España absorber este shock sin consecuencias? La respuesta corta es no. La economía española importa cerca del 70% de la energía que consume, y aunque la dependencia del crudo iraní es nula desde hace años, el precio del Brent es el precio de referencia para todas las importaciones.

Los cálculos que manejan en el sector son elocuentes. Un Brent sostenido por encima de los 100 dólares durante un trimestre añadiría entre 0,6 y 0,9 puntos al IPC general, según las estimaciones que circulan entre analistas del sector energético, sin confirmación oficial del Banco de España. La gasolina y el gasóleo, que venían moderándose desde finales del pasado invierno, volverían a tensionar los precios al consumidor justo cuando el Gobierno se preparaba para declarar controlada la inflación subyacente.

El golpe para la industria electrointensiva sería mayor. Empresas como ArcelorMittal, Acerinox o los grandes productores de cerámica castellonense llevan meses operando con márgenes ajustados, y un repunte sostenido del gas les devuelve al escenario de 2022. Aquel año no lo recuerda nadie con cariño.

petroleo 100 dolares

Lectura de fondo: el regreso de la prima geopolítica

Durante casi dos años, el mercado del petróleo había operado bajo la premisa de que la demanda china débil y el exceso de capacidad de la OPEP+ mantendrían los precios contenidos, pase lo que pase en Oriente Medio. Esa premisa se acaba de romper. Y conviene entender por qué.

Los ataques iraníes previos sobre infraestructuras saudíes en 2019, o las tensiones del verano de 2024 en el mar Rojo, tuvieron impacto limitado y transitorio porque el mercado asumía que Estados Unidos, como primer productor mundial, podía compensar cualquier interrupción con su propia oferta. Ese colchón se ha estrechado. La administración Trump ha revertido parte de las licencias de fracking en terrenos federales, el crecimiento de la producción en Permian se ha ralentizado y los inventarios estratégicos estadounidenses siguen por debajo de los niveles pre-pandemia.

A eso se suma un elemento nuevo: Irán ya no actúa por delegación a través de Houthis o milicias iraquíes, sino directamente y en aguas internacionales. Es un salto cualitativo que los analistas de Goldman Sachs citados por Financial Times llevaban advirtiendo desde hace meses, aunque pocos clientes lo tomaban en serio. Mi lectura, tras años siguiendo estos ciclos, es que el mercado ha subestimado sistemáticamente la voluntad iraní de escalar cuando siente que la presión de sanciones le cierra el horizonte económico.

Hay un riesgo de sobrerreacción, eso sí. Si los portacontenedores son liberados en los próximos días y no hay víctimas, parte de la prima actual se desinflará. Pero el precedente queda. La próxima cita clave será la reunión de la OPEP+ del 4 de junio de 2026, donde Arabia Saudí tendrá que decidir si abre el grifo para contener los precios o aprovecha el momento para recomponer sus ingresos fiscales. Esa decisión, más que lo que haga Irán en las próximas 72 horas, determinará si el Brent se instala durablemente en los tres dígitos, o vuelve al rango previo.


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