TSMC rechaza la máquina estrella de ASML: espera hasta 2029

El gigante taiwanés considera que los equipos High-NA EUV, a más de 380 millones de euros por unidad, no son rentables hasta los nodos de 1,4 nanómetros. La decisión enfría las previsiones de ingresos de ASML y reabre el debate sobre el calendario real del Chips Act europeo.

La decisión de TSMC de posponer hasta 2029 la compra de la litografía más avanzada de ASML golpea de lleno la hoja de ruta comercial de la holandesa y tensiona el calendario del próximo salto en semiconductores. El fabricante taiwanés considera que el precio de la nueva generación de equipos High-NA EUV no compensa las mejoras de rendimiento que ofrece hoy, según adelanta Bloomberg.

Claves de la operación

  • Retraso de tres años en el despliegue comercial. TSMC aplaza hasta 2029 el uso en producción de los equipos High-NA EUV de ASML, frente al horizonte de 2026-2027 que el mercado daba por hecho.
  • ASML pierde tracción en su principal cliente asiático. El fabricante taiwanés representa una porción sustancial de la cartera de pedidos de la holandesa y su retraso enfría la previsión de ingresos de la división EUV.
  • Lectura directa para Europa e Indra-Equipo español. El parón reabre el debate sobre la autonomía europea en chips avanzados y el ritmo real de ejecución del Chips Act.

El pulso por la rentabilidad frustra el gran salto de ASML

Según recoge Bloomberg en su información del 22 de abril, directivos de TSMC han trasladado que los nuevos sistemas High-NA EUV resultan demasiado caros para el retorno que ofrecen en los nodos que la compañía prevé fabricar en los próximos años. Cada unidad supera los 380 millones de euros, prácticamente el doble que la generación EUV estándar.

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La cifra asusta. Conviene mirarla despacio. TSMC no renuncia a la tecnología: aplaza su entrada en producción a gran escala hasta 2029, cuando los nodos de 1,4 nanómetros y por debajo justifiquen la inversión. Mientras tanto, la compañía seguirá apoyándose en múltiples pasadas con los equipos EUV convencionales, una alternativa más compleja pero notablemente más barata por oblea.

Observamos que la decisión no es técnica, es financiera. TSMC tiene margen para esperar porque la ventaja competitiva que le separa de Samsung Foundry e Intel Foundry sigue siendo amplia, y ningún rival puede permitirse adelantarle a base de comprar equipos deficitarios. El cliente dominante impone el ritmo al proveedor dominante, algo poco habitual en la industria de bienes de equipo.

ASML encaja el golpe con una cartera muy concentrada

La holandesa, única fabricante mundial de litografía ultravioleta extrema, había situado la familia High-NA como motor de crecimiento para la segunda mitad de la década. Los primeros sistemas ya operan en entornos de I+D en Intel y en laboratorios conjuntos con imec, pero el despliegue comercial masivo dependía de TSMC.

El mercado no se lo ha creído del todo. Las acciones de ASML acumulan una caída notable en las sesiones posteriores a la publicación de sus últimos resultados trimestrales, en un entorno ya debilitado por las restricciones de exportación a China y la ralentización del gasto en capacidad por parte de Samsung. Cada equipo High-NA no vendido en 2026 o 2027 resta varios cientos de millones a la facturación prevista, y la compañía ha venido defendiendo ante sus inversores que la transición sería rápida.

Ahora el relato cambia. La dirección de ASML tendrá que explicar en su próxima presentación de resultados cómo recalibra las previsiones de entregas y si ajusta a la baja el objetivo de ingresos para 2027. Los analistas que cubren el valor ya anticipan revisiones.

Cuando el único cliente capaz de comprar tu producto más caro decide que todavía no le sale rentable, el problema no es del cliente: es del precio.

Hay otro ángulo incómodo. La narrativa de ASML como compañía estructuralmente aislada del ciclo de semiconductores pierde fuerza. La holandesa depende de un puñado de clientes —TSMC, Samsung, Intel, SK hynix, Micron— y de las decisiones de inversión de cada uno. Si TSMC modera el ritmo, el resto tiende a seguirla.

Lo que se juega Europa mientras Taiwán marca los tiempos

Analizamos esta decisión como un aviso para la política industrial europea. El Chips Act comunitario, aprobado con el objetivo de duplicar la cuota europea en semiconductores hasta el 20% en 2030, descansa en buena medida sobre dos supuestos: que ASML mantendrá el liderazgo en litografía de vanguardia y que ese liderazgo arrastrará al continente a participar en los nodos más avanzados. El primer supuesto sigue en pie. El segundo se tambalea, porque la tecnología estará disponible pero los fabricantes decidirán adoptarla más tarde.

Cabe recordar el precedente. Cuando ASML introdujo la primera generación EUV en 2019, TSMC fue el cliente que validó la tecnología y la llevó a producción masiva. Aquella sincronía disparó la cotización de la holandesa hasta convertirla en la mayor empresa cotizada de los Países Bajos y en uno de los valores europeos más seguidos por los fondos globales. El escenario actual es distinto: la holandesa entrega un producto técnicamente impresionante que su principal cliente considera financieramente prematuro.

En el mercado español la lectura es indirecta pero tangible. Compañías como Indra, con su apuesta por microelectrónica de defensa y el acuerdo reciente con Escribano, y el propio posicionamiento de Telefónica Tech en computación avanzada, dependen de que el ecosistema europeo de chips avance a un ritmo razonable. Un retraso en los nodos punta no afecta a la defensa ni a las telecos de forma inmediata —esos sectores utilizan nodos maduros—, pero sí enfría la expectativa de que Europa pueda disputar el terreno de la IA a Estados Unidos y a Asia. El antecedente más parecido en el IBEX sería el de Cellnex frente a American Tower: liderazgo tecnológico europeo sí, pero dictado competitivo desde fuera.

La fecha a vigilar es la próxima presentación de resultados trimestrales de ASML, prevista para julio, donde la compañía deberá pronunciarse sobre el calendario revisado y la composición de su cartera de pedidos. Y, en paralelo, la comparecencia de Peter Wennink ante analistas marcará si la holandesa ajusta también sus objetivos de márgenes. Hasta entonces, el valor queda bajo observación.


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