Motivación para hacer deporte: así es cómo se mantiene en el tiempo

Todos conocemos los beneficios de hacer deporte con regularidad. Aun así, son muchos los que no se animan a practicarlo o no lo hacen con frecuencia, y el motivo suele ser la falta de motivación. De hecho, para algunas personas es muy complicado mantener la motivación para hacer deporte, por lo que se recomienda no depender de ella y mejor crear el hábito.

Encontrar la motivación para hacer deporte, por tanto, empieza primero por entender su importancia y, después, tomar medidas que nos ayuden a seguir entrenando, aunque esta nos abandone en algún momento.

Publicidad

La motivación para hacer deporte comienza en un objetivo definido

Empezar a hacer deporte porque es lo que recomiendan los organismos oficiales o porque se desea estar más sano son razones vagas que, a la larga, no nos generarán la motivación suficiente como para seguir entrenando.

En cambio, tener un objetivo claro sobre por qué queremos empezar a hacer deporte determinará, por un lado, nuestra motivación y, por otro, nos ayudará a comprometernos con el hábito hasta conseguirlo.

Cómo establecer un objetivo claro

A la hora de fijarnos un objetivo determinado para mantener la motivación para hacer deporte, es necesario que tengamos en cuenta algunas consideraciones.

1. Evitar metas poco realistas

Como ya hemos señalado, pensar en metas poco claras o en ideas vagas no nos ayudará a adquirir el compromiso necesario para mantener una actividad durante un tiempo. Por tal razón, debemos dejar a un lado la idea de conseguir resultados rápido y establecer objetivos más pequeños que podamos ir alcanzando a fuerza de perseverar.

2. Celebrar cada logro, por pequeño que sea

Todo avance cuenta, así que otra manera de mantener la motivación para hacer deporte es celebrar cada logro, por muy pequeño que este sea. Por ejemplo, haber entrenado tres días a la semana, mejorar el rendimiento, haber perdido un poco de peso… incluso, hasta sentirnos mejor. Si relacionamos el deporte con experiencias positivas, nos será más fácil continuar practicándolo.

3. Buscar una actividad que nos guste

Dejar a un lado los ejercicios que están de moda y centrarnos en encontrar una actividad que realmente nos guste es la fórmula del éxito. Así, no es necesario acudir a un gimnasio, podemos ejercitarnos en casa. Y tampoco tenemos que realizar las actividades que se han popularizado, más bien, tenemos que practicar las que nos resulten más cómodas.

La idea es hacer ejercicio y mantenerse en forma, y para ello se puede nadar, caminar y hasta bailar. Con el tiempo, y una vez adquirido el hábito, podemos probar a incorporar otro tipo de ejercicios si buscamos otros resultados.

Ejercicio en nuestras rutinas diarias

Hacer ejercicio mientras desarrollamos nuestras actividades cotidianas es posible y, de hecho, es una gran idea para tener motivación para hacer deporte. Es más, integrar el ejercicio en nuestro día a día es posible con algunos consejos.

Cambios pequeños que darán resultado

Caminar más, ir en bici, subir escaleras, dar paseos más largos a nuestro perro… son cambios pequeños que nos darán resultado a medio y largo plazo.

Crear hábitos que se sostengan en el tiempo

Repetir las mismas actividades a las mismas horas o convertirlas en rutina crearán hábitos que se sostengan en el tiempo. Así, entrenar no solo dependerá de la motivación para hacer deporte que tengamos en cada momento.

Rodearnos de gente que nos apoye

Si conseguimos rodearnos de gente que nos apoye, nuestra motivación no decaerá con tanta facilidad. Ya sea la familia, los amigos o porque te hayas apuntado a un grupo con tus mismos intereses; encontrar gente afín es clave para seguir en el camino.

No confundir motivación con disciplina

Mientras que la motivación es cambiante, la disciplina es el resultado de la constancia. Por tanto, si consigues ser disciplinado, no dependerás de la primera y no te supondrá tanto esfuerzo continuar con tu rutina deportiva.

Aceptar los altibajos para mantener la motivación para hacer deporte

Por último, no hay que olvidar que todo el mundo tiene altibajos, incluso las personas más disciplinadas. No entrenar un día porque surja algún imprevisto o por sentirnos demasiado cansados no significa fracasar. Lo importante es que esto no se vuelva excusa y se pierda la motivación para hacer deporte.


Publicidad