Cómo invertir siendo principiante: guía para empezar con buen pie

Invertir siendo principiante puede parecer un mundo al comienzo, aunque la realidad es que cualquiera puede aprender los conceptos básicos y aplicarlos. Eso sí, esto no significa que vayamos a hacernos ricos de un día para otro, pero aprender a invertir nos ayudará a que nuestro dinero crezca de forma progresiva.

Existen muchas guías financieras, pero todas coinciden en lo mismo: invertir es una herramienta para construir patrimonio a largo plazo. Por tanto, no se trata de suerte, sino de saber cómo actuar en cada momento.

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Por eso, a continuación, veremos una guía práctica para quienes desean empezar a invertir desde cero sin arriesgarse.

¿Qué es invertir?

Invertir es destinar una parte de nuestros ahorros a productos que nos puedan generar rentabilidad con el tiempo, como por ejemplo acciones, bonos o fondos. Sin embargo, es importante entender que todas las inversiones implican riesgos, que aumentan al invertir siendo principiante.

En este sentido, suele existir una relación directa entre el riesgo y la rentabilidad, o lo que es lo mismo: cuanto más podamos ganar, mayor suele ser la incertidumbre. Por ello, hay que asumir que invertir no nos garantiza beneficios.

Para invertir siendo principiante, debes tener una base financiera sólida

Tener una base financiera sólida es imprescindible para quienes deseen empezar a invertir. De esta manera, nos aseguraremos de contar con los siguientes requisitos.

Contar con un fondo de emergencia y reducir deudas

Invertir siendo principiante (y aunque no lo seamos) puede salir muy bien o puede salir muy mal. En el caso de este segundo supuesto, para evitar problemas, lo mejor es tener ahorros que cubran entre tres y seis meses de gastos básicos.

Asimismo, debemos gestionar bien nuestro dinero reduciendo deudas, o lo que es lo mismo, pagar las que ya tenemos antes de plantearnos invertir.

Definición de objetivos y perfiles de riesgo

Invertir siendo principiante conlleva reflexionar sobre nuestros objetivos y nuestro perfil de riesgo. Es decir, tenemos que pensar para qué queremos invertir (por ejemplo, tener ingresos extra), el tiempo en el que lo queremos lograr (corto, medio o largo plazo) y lo que podemos arriesgarnos (nuestra capacidad emocional y financiera para aceptar pérdidas).

Conocer las principales opciones de inversión

Existen varias opciones de inversión que, si vas a invertir siendo principiante, debes conocer.

Renta variable (acciones)

Comprar participaciones de empresas, es decir, invertir en bolsa. Puede ser muy rentable, sí, pero también es muy volátil.

Renta fija (bonos)

Se trata de prestar dinero a empresas o gobiernos a cambio de intereses. Una inversión menos rentable, pero más estable.

Fondos de inversión y ETFs

Son los que más se recomienda si vas a invertir siendo principiante. Puedes invertir en muchos activos a la vez y, con ello, reducir el riesgo. Muchos expertos, además, sugieren empezar con fondos indexados porque cuestan menos y son más sencillos de entender.

No obstante, siempre puedes informarte sobre la protección del inversor en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

No poner todos los huevos en una cesta

Uno de los principios fundamentales, si vas a invertir siendo principiante, es que no debes poner todo el dinero en un solo activo. En este sentido, lo recomendable es invertir en diferentes aspectos para equilibrar el riesgo. Así, si una inversión baja, por ejemplo, quizá otras puedan compensarlo.

Empezar con cantidades pequeñas y pensar a largo plazo

Para empezar a invertir no se necesitan grandes sumas de dinero. Es más, no se recomienda comenzar poniendo grandes cantidades. Lo mejor es invertir cantidades pequeñas y ser constante.

No hay que caer en el error de intentar ganar mucho dinero rápidamente. Es necesario pensar a largo plazo para obtener mejores resultados, con lo cual, se aconseja no decidir de manera impulsiva.

No dejar de formarse

Tanto para quien está familiarizado con las inversiones, pero mucho más para quien quiere invertir siendo principiante, se requiere una buena educación financiera. Entender cómo funciona y cuáles son los riesgos de un activo es clave para no dar pasos en falso, por lo que hay que formarse continuamente.

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De esta manera, también se evitan errores comunes como: invertir por impulso, no planificar o cambiar de estrategia cada cierto tiempo.

Invertir siendo principiante, en definitiva, no exige tener grandes conocimientos, pero sí hay que asegurarse de saber cómo actuar en cada momento y, ante todo, tener en cuenta los riesgos que supone.


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