La inteligencia artificial ya no destruye solo empleos repetitivos: los despidos masivos alcanzan ahora a programadores, consultores y expertos en ciberseguridad, profesiones que hasta hace dos años parecían blindadas frente a la automatización. El fenómeno deja de ser proyección de futuro para instalarse como realidad contable en los informes trimestrales de las grandes tecnológicas.
Claves de la operación
- Software y consultoría lideran los recortes. Las compañías que más han invertido en IA generativa son las primeras en reducir plantillas técnicas, con ajustes que superan el 10% en algunos departamentos de desarrollo.
- La ciberseguridad pierde su condición de refugio. Firmas del sector reconocen que herramientas de automatización de respuesta a incidentes permiten operar con equipos más reducidos, lo que acelera reestructuraciones antes impensables.
- El mercado laboral tecnológico español nota el golpe. Consultoras con presencia en Madrid y Barcelona han comunicado EREs vinculados a proyectos de eficiencia basados en IA, según fuentes sectoriales.
Por qué el sector tech ya no es refugio de empleo
Durante más de una década, trabajar en software, consultoría tecnológica o ciberseguridad equivalía a estabilidad laboral casi garantizada. La demanda superaba con creces la oferta de talento. Eso ha cambiado. Las grandes consultoras globales —Accenture, Capgemini, Deloitte, entre otras— han comunicado ajustes de plantilla en sus divisiones digitales durante el último año, citando explícitamente la adopción de herramientas de IA que reducen la necesidad de horas-persona en tareas de desarrollo, análisis y documentación.
El patrón se repite en las firmas de software puro. Empresas como Salesforce, SAP o ServiceNow han reducido equipos de soporte y desarrollo básico, desplazando funciones hacia asistentes de código y agentes conversacionales. La cifra acumulada de despidos tecnológicos a nivel global supera ya los 260.000 puestos desde enero de 2024, según el rastreador Layoffs.fyi. Más de un tercio de esos recortes se atribuyen directamente a proyectos de automatización o a la reestructuración de equipos tras implementar IA generativa.
No se trata de sustituir a un programador por un robot. La realidad es más sutil. Un equipo de ocho desarrolladores puede entregar el mismo volumen de código que antes producían doce si dispone de un copiloto de IA bien integrado. La matemática es implacable: cuatro puestos menos por equipo, multiplicados por decenas de proyectos, suman miles de despidos.
El giro inesperado de la ciberseguridad
La ciberseguridad parecía la excepción. La escalada de ciberataques y la presión regulatoria —especialmente en Europa, con la Directiva NIS2 en vigor desde octubre de 2024— auguraban años de contrataciones. Pero la propia industria ha generado las herramientas que ahora reducen su necesidad de personal.
Los sistemas de detección y respuesta automatizada (XDR, SOAR) permiten a los centros de operaciones de seguridad (SOC) gestionar volúmenes de alertas que antes requerían equipos de analistas de nivel 1 trabajando en turnos de 24 horas. Varias firmas especializadas han ajustado plantillas en los últimos meses, incluyendo compañías cotizadas en NASDAQ que reportaron márgenes operativos mejorados precisamente gracias a esa automatización.
La IA no solo sustituye tareas: comprime equipos enteros al elevar la productividad individual hasta niveles que hacen insostenible mantener las plantillas de 2022.
El fenómeno plantea una paradoja: cuanto más invierte una empresa en ciberseguridad basada en IA, menos personal necesita para operarla. Y el mercado premia la eficiencia con cotizaciones al alza, lo que incentiva nuevos recortes.
Qué significa esto para el empleo tecnológico en España
El mercado español no es inmune. Consultoras con grandes centros de servicios en Madrid, Barcelona y Málaga han comunicado expedientes de regulación de empleo (ERE) durante 2025 y principios de 2026, vinculados a la reconfiguración de proyectos tras adoptar plataformas de IA. El perfil más afectado es el de técnico de nivel medio: desarrolladores junior, analistas funcionales y especialistas en testing, cuyas tareas son las primeras que absorben los asistentes de código.
Indra, la tecnológica española de referencia en el IBEX 35, ha mantenido su plantilla estable, pero su estrategia pasa por redirigir equipos hacia proyectos de defensa y administración pública, donde la automatización avanza más despacio por razones de seguridad nacional y cumplimiento normativo. La compañía evita así los recortes directos, aunque reconoce internamente que la productividad por empleado en sus divisiones de consultoría comercial ha crecido un 15% gracias a herramientas internas de IA, según fuentes cercanas a la dirección.
El contraste con otras cotizadas europeas es revelador. Capgemini, con fuerte presencia en España, anunció un plan de eficiencia que incluye reducción de costes laborales equivalentes al 3% de su plantilla global. Atos, en plena reestructuración financiera, ha vinculado parte de sus recortes a la obsolescencia de líneas de servicio que la IA ha dejado sin mercado.
Observamos que el empleo tecnológico en España se sostiene ahora sobre dos pilares frágiles: los proyectos de administración pública con licitaciones plurianuales y las divisiones de defensa, donde la presión por automatizar es menor. El resto del tejido —consultoría comercial, desarrollo de software para grandes cuentas, servicios gestionados de ciberseguridad— afronta la misma tensión que ya ha provocado despidos en Estados Unidos y el norte de Europa.
El próximo hito relevante será la publicación de resultados del primer semestre de 2026 en julio. Si las grandes consultoras europeas confirman mejoras de margen ligadas a reducción de plantilla, el mercado laboral tecnológico español puede enfrentar una segunda oleada de ajustes antes de final de año. La IA no espera.





