
Cada año, miles de autónomos presentan su declaración de la renta cometiendo el mismo error: no aprovechar todas las deducciones a las que tienen derecho. La campaña de renta tiene sus propias reglas para quienes trabajan por cuenta propia y conocerlas puede marcar una diferencia económica real. Guillermo Maravé, asesor fiscal, laboral y contable, explica paso a paso cómo hacerlo bien.
Para un autónomo la declaración no funciona igual que para un trabajador por cuenta ajena. Hay casillas específicas, gastos deducibles que muchos desconocen y una reducción por inicio de actividad que pasa desapercibida con demasiada frecuencia. Saber dónde mirar dentro del borrador puede ahorrar una cantidad considerable de dinero al final del ejercicio.
Ingresos y gastos: el orden correcto para no dejar nada fuera
El primer paso es acceder al borrador de la renta desde la sede electrónica de la Agencia Tributaria. Una vez dentro, el autónomo debe dirigirse al apartado de rendimientos de actividades económicas en estimación directa, que es el régimen en el que trabaja la mayoría de los trabajadores por cuenta propia en España. Quien esté en módulos o estimación objetiva seguirá un proceso diferente, pero el principio es el mismo: declarar primero los ingresos y luego restar los gastos.
En el bloque de ingresos hay que consignar siempre las bases imponibles de las facturas, es decir, los importes sin IVA. Este es uno de los errores más frecuentes. Incluir el IVA en las casillas de ingresos supone rellenar mal la declaración y puede generar problemas ante una posible inspección. Si durante el año se recibió alguna subvención, como el kit digital, también debe informarse en el apartado correspondiente aunque ya se haya declarado en el modelo 130 de pagos a cuenta.
Una vez registrados los ingresos, comienza la parte más favorable para el autónomo: la deducción de gastos. El borrador permite segregarlos por categorías como compras de existencias, sueldos y salarios, arrendamientos, suministros, servicios profesionales independientes o primas de seguros. La cuota de autónomos también tiene su casilla propia y es importante no confundirla con la seguridad social de los trabajadores contratados, que va en un campo distinto.
Maravé insiste en un punto que muchos pasan por alto: lo más importante no es acertar la casilla exacta sino poder justificar cada gasto con su factura correspondiente. Un pequeño error de clasificación entre suministros y otros servicios exteriores no suele generar consecuencias siempre que la documentación esté en regla.
La casilla que los autónomos nuevos casi nunca marcan y que puede cambiar su declaración

Existe una reducción especialmente relevante para quienes acaban de comenzar su actividad y que, según Maravé, pasa desapercibida con una frecuencia llamativa. Se trata de la reducción por inicio de actividad económica, una casilla pequeña y discreta que aparece en el borrador sin ningún aviso especial ni indicación destacada.
Todo autónomo que se encuentre dentro de los dos primeros años en los que ha obtenido beneficio puede marcar esa casilla y tributar sobre un 20% menos de su rendimiento neto, hasta un límite de 100.000 euros. En términos prácticos, si el beneficio neto del año es de 23.300 euros, aplicar esta reducción permite tributar solo sobre 18.640 euros. El ahorro resultante es más que significativo.
El problema es que el programa no avisa. No hay ningún banner, ningún mensaje emergente ni ninguna llamada de atención que recuerde al autónomo que puede beneficiarse de esta ventaja. Si no se conoce su existencia o no se revisa el borrador con detenimiento, simplemente se pierde.
Este detalle resume bien la situación general de muchos trabajadores por cuenta propia frente a la declaración de la renta: la información está disponible pero no se presenta de forma visible. Contar con un asesor fiscal facilita enormemente el proceso ya que proporciona una ficha de actividad con todas las casillas ya organizadas. Para quienes la preparan de forma independiente, la clave es revisar cada apartado con calma y no dar por bueno el borrador sin haberlo examinado a fondo.
La renta de un autónomo no es especialmente compleja una vez se conocen sus particularidades. La dificultad real está en saber qué buscar y dónde encontrarlo.





