Aunque desde Aena se haya querido quitar importancia a la situación, las relaciones con Ryanair siguen siendo delicadas. La empresa irlandesa sigue recortando sus vuelos y frecuencias en los aeropuertos que considera «menos competitivos», empujada por las tarifas que cobra la empresa pública para operar. En este panorama, la empresa ya avanza en que seguirá reduciendo su presencia en el aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro.
La empresa ya ha eliminado los vuelos que conectan el aeropuerto con Valencia y Sevilla. El motivo es el de siempre: consideran que lo que deben pagar a la empresa aeroportuaria por pasajero para seguir operando es demasiado alto. El problema es que la medida no solo afecta económicamente al aeropuerto, sino que es un castigo para los residentes de estas ciudades.
En particular, la conexión con Valencia es la única entre la ciudad y Galicia, y se elimina justo cuando está por iniciar la temporada estival. Esto obliga a los viajeros, ya sea por motivos de turismo, familia o trabajo, a buscar otras soluciones, sobre todo en un año en el que el sistema de alta velocidad no está funcionando como es debido, afectado todavía por las consecuencias del accidente en Adamuz.

En cualquier caso, el recorte de vuelos y frecuencias de Ryanair inició el otoño pasado y la empresa ya ha informado de que la posición no ha cambiado y que seguirán adelante con la idea de dejar de lado los aeropuertos y las rutas menos atractivos para su negocio en España. El problema es que, en muchas ocasiones, esto termina dejando algunas de las ciudades afectadas en un preocupante estado de desconexión por la vía aérea, si bien Aena sigue buscando otras aerolíneas que ocupen estos espacios, con Vueling o Volotea consiguiendo algunas opciones, aunque de momento no tengan grandes soluciones en el caso de Santiago.
AENA QUIERE QUITAR HIERRO AL CONFLICTO
Lo cierto es que Aena no ha querido dar demasiado peso a la decisión de Ryanair. La empresa española sabe que la irlandesa es una de las más importantes dentro del país; de hecho, es la más popular de las que operan en los aeropuertos de la plataforma. En este panorama, quieren mantener una relación tan cordial como lo permita la directiva de la low-cost.
De hecho, el presidente de Aena, Maurici Lucena, aprovechó su paso por el Gran Encuentro Expansión en Catalunya para hablar de la relación con la empresa que dirige Michael O’Leary. Según el directivo, «la pipa de la paz» con la aerolínea «está operativamente firmada», teniendo en cuenta que la compañía irlandesa «es la línea aérea con mayor tráfico de España».
Según Lucena, Ryanair «es un modelo de éxito, operativamente es fantástico, pero tiene una disonancia muy fuerte con la mala educación de su política institucional». Por ello, el presidente de Aena considera que «no hay nada que cambiar» en el funcionamiento de sus relaciones.
RYANAIR AVISA QUE LA SITUACIÓN PUEDE EMPEORAR SI AUMENTAN LAS TARIFAS DE AENA
En cualquier caso, desde Ryanair ya se deja claro que, si la aeroportuaria española cumple con el aumento de las tarifas que han recomendado para el Tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III), pueden ser más radicales aún con su posición. Ya adelantan que esta solicitud puede subir el precio de los billetes, una posición que repiten desde la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) y desde IATA, pero además no descartan abandonar más aeropuertos que consideren poco competitivos.

Este mismo año ya han empezado a recortar algunas rutas. En el mes de febrero, en el aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández, han eliminado cuatro rutas que mantenían hasta el año pasado. Puntualmente, han eliminado dos rutas internacionales: Maastricht, en Países Bajos, y Klagenfurt, en Austria; además de otras dos nacionales, una de ellas la de Tenerife Norte, que quedará en manos de Vueling cuando llegue la temporada alta, y la conexión con Barcelona, que tenía cuatro frecuencias semanales los martes, jueves, sábados y domingos la pasada campaña estival.





