Los ‘amenities’ de hotel desaparecen… y el cambio va mucho más allá

- El fin de los ‘amenities’ marca un cambio silencioso que transformará la experiencia en hoteles en toda Europa.

Hotel que cambia pequeños detalles… acaba transformándolo todo. Hay cambios que entran en tu vida casi sin hacer ruido. Y otros que, de repente, te das cuenta de que ya están aquí. Esto que está pasando en el turismo europeo tiene un poco de ambas cosas. Porque sí, hablamos de botes de champú y pastillas de jabón… pero en el fondo, la historia es bastante más grande.

Cuando lo pequeño deja de ser tan pequeño

Piénsalo un segundo. ¿Cuántas veces has entrado en una habitación de hotel y lo primero que has hecho ha sido abrir uno de esos mini botes? Es casi un gesto automático, ¿verdad? Pues bien, todo eso empieza a desaparecer.

Publicidad

La industria turística europea está metida de lleno en un cambio importante, de los que obligan a replantearlo todo desde dentro. Los famosos ‘amenities’ de un solo uso —gel, champú, cremas— tienen fecha de caducidad. Y no es casualidad, viene marcado por el Reglamento de Envases y Residuos de Envases (UE 2025/40), que entró en vigor en febrero de 2025.

La cuenta atrás ya está en marcha. En agosto de 2026 comenzará la retirada progresiva y, para el 1 de enero de 2030, se acabó. Fin.

No es solo quitar… es cambiar la forma de pensar

hotel
Los pequeños botes que desaparecen de los hoteles europeos. Fuente: IA

Aquí está la clave. No va solo de eliminar esos envases pequeños. Va de replantear todo el sistema.

La normativa pone el foco en esos botecitos de menos de 100 ml y en las pastillas de jabón envueltas en plástico. Para la Unión Europea son residuos innecesarios, difíciles de reciclar y, siendo sinceros, bastante evitables.

Pero lo interesante viene después. A partir de 2030, cualquier producto que siga en una habitación tendrá que ser reciclable de verdad, incluir plástico reciclado y llevar indicaciones claras para que sepamos dónde tirarlo.

Hoteles que se han adelantado

3Los ‘amenities de hotel Merca2.es
La sostenibilidad redefine la experiencia del huésped. Fuente: IA

Lo más llamativo es que muchos hoteles no han esperado a que les obliguen. Sobre todo los de gama alta o los más pequeños y cuidados han ido por delante.

Han cambiado los botecitos por dispensadores rellenables, más grandes, más prácticos. Y lo cierto es que funciona. No solo reduce residuos, también da una sensación distinta, más coherente con lo que hoy muchos viajeros buscan.

En España, por ejemplo, desde el Gran Hotel Claridge Granada hablan de esto como una oportunidad más que como un problema. Apostar por productos naturales, proveedores locales… no es solo “ser sostenible”, es contar una historia diferente al cliente.

Y ojo, porque hay sitios como Baleares que ya llevaban ventaja desde hace años. Allí las restricciones al plástico en el turismo no son nuevas. Lo que ahora llega a toda Europa, allí ya era casi rutina.

Una industria que también se reinventa

Claro, todo esto no se queda en los hoteles. Detrás hay una industria enorme que también está teniendo que adaptarse.

Las marcas de cosmética están dejando atrás el “usar y tirar” y apostando por formatos rellenables, biodegradables o incluso compostables.

Desde la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) ya se veía venir este cambio. Y no solo por sostenibilidad, también por algo más interesante: la personalización. Productos pensados para cada cliente, experiencias más cuidadas… menos estándar, más humano.

Y aquí España tiene algo que decir. Su industria cosmética es potente, muy potente. De hecho, exporta más que sectores tan nuestros como el vino o el aceite. No es poca cosa.

Y al final… la pregunta inevitable

4Los ‘amenities de hotel Merca2.es
Europa marca el camino hacia un turismo sin plásticos. Fuente: IA

Europa, en todo esto, va un paso más allá que otros lugares. No solo elimina productos, también exige cómo deben ser los nuevos. Más claros, más reciclables, más responsables.

Pero más allá de la normativa, hay una pregunta que flota en el aire: ¿vamos a echar de menos esos pequeños botes?

Puede que al principio sí. A todos nos cuesta cambiar costumbres. Pero también te digo una cosa: dentro de unos años, probablemente ni nos acordemos.

Publicidad

O peor —o mejor—, nos parecerá raro haberlos usado.

Y entonces entenderemos que no era solo un detalle del hotel. Era una señal de que algo más grande estaba cambiando… y que nosotros también estábamos dentro de ese cambio.


Publicidad