El taxi de Madrid está siguiendo atentamente lo que ocurre con los vehículos autónomos. Así lo ha dejado saber Julio Sanz, presidente actual de la Federación Profesional del Taxi de Madrid, quien ha conversado con Merca2 sobre el anuncio de las tres grandes plataformas de la llamada «nueva movilidad» (Uber, Cabify y Bolt), apuntando a la llegada de los vehículos autónomos para este mismo año en la Comunidad de Madrid.
«El vehículo autónomo como tal no tiene que ser un robotaxi. El vehículo autónomo está ya muy avanzado y es algo, en algunos sitios ya una realidad a la que no podemos negarnos, y lo de robotaxis ya no me gusta ni las connotaciones que tiene. A ver si el nombre ya avisa de lo que se pretende y es un ‘robo al taxi’, entonces ya el nombre no me gusta», ha sentenciado Sanz ante la posibilidad de la llegada de esta tecnología de la mano de las plataformas a la capital española.
«El colectivo del taxi no puede permanecer ajeno al futuro, a las innovaciones, a todos los avances que lleguen de alguna manera, pues tenemos que, si se nos permite nuestra posibilidad, participar de ellos, claro que sí, pero con determinadas premisas. Esto sí que es muy importante: se puede hacer de forma ordenada, regulada y coordinada con las administraciones y los colectivos o bien, como se ha hecho en otras ocasiones, pues entrando por la puerta de atrás y pidiendo perdón en lugar de pedir permiso, que es algo a lo que de ninguna de las formas podemos acostumbrarnos. Realmente nos preocupa la información y la normativa», sentencia el dirigente.

Es cierto que, a pesar de las promesas, sobre todo de Uber, ninguna de las tres plataformas ha puesto un solo vehículo autónomo a operar en Madrid. Al mismo tiempo, las pruebas ya están cerca, con el primer vehículo automatizado de la empresa norteamericana funcionando en Zagreb. La empresa ha ido escalando su inversión y sus pruebas de esta tecnología en el Viejo Continente, y sus competidores han acelerado para alcanzar algo que consideran el futuro.
Pero desde el taxi preocupa cómo se plantea esta tecnología. Ya desde Élite Taxi en Barcelona se ha señalado que el objetivo es que los conductores desaparezcan y, aunque no es tan radical, Sanz también muestra preocupación. «Si detrás de todo esto lo que se esconde es una eliminación de determinados colectivos o determinados puestos de trabajo fijos y estables, como es la industria del taxi, pues nosotros luego vamos a tener un serio problema y vamos a estar enfrente de esas cuestiones. Si lo que hay es la incorporación del vehículo autónomo con respecto a normativas y a colectivos, pues por qué no, el taxi también puede formar parte de ese futuro», asegura.
LA NECESIDAD DE UNA REGULACIÓN ANTE LA APUESTA DE UBER, CABIFY Y BOLT
En cualquier caso, la petición del dirigente del taxi es que se prepare la regulación necesaria para que la llegada de estos vehículos no acabe con puestos de trabajo. Es un punto que han pedido desde los colectivos del sector, y en el que también han insistido los sindicatos de plataformas como Uber, Cabify y Bolt. Además, Sanz pone en duda que con la regulación actual los robotaxis puedan llegar a España.
«Yo tengo serias dudas porque depende de los estamentos que deben participar en la puesta en marcha de esta actividad
«Yo tengo serias dudas porque depende de los estamentos que deben participar en la puesta en marcha de esta actividad, y me refiero al Ministerio de Transportes, en cuanto a autorización de vehículos, y a la Dirección General de Tráfico en cuanto a normativas sobre homologación y autorización de estos vehículos, seguros para la cobertura de incidencias… por lo que no parece que vaya a ser inminente. Sí que es cierto que se pueden reducir los plazos cuando haya normativas que amparen estas coberturas, pero ese anuncio que se hace tan inminente me da la impresión de que no sé si vamos a estar a tiempo a nivel normativo de tener todo ese arco de permisos, homologaciones, autorizaciones y regulaciones».
PROTEGER LOS PUESTOS DE TRABAJO Y LA CALIDAD DEL SERVICIO
Para Sanz, el otro punto que es necesario cuidar es la calidad actual del servicio. La apuesta por el vehículo autónomo ciertamente funciona en otros contextos, en particular en las grandes ciudades de Estados Unidos, pero recuerda que la función del taxi es diferente en España, donde es considerado un servicio público.
«Este colectivo es un servicio público, pues cumple unos estándares de calidad de cara al usuario y esos estándares de calidad en cuanto a tarifa, entrada al sector, regulación sobre el vehículo y todos los derechos amplios que tiene el usuario no se tienen que ver perturbados por los beneficios que los habrá, sin duda, en cuanto a la conducción autónoma y a los beneficios, que entiendo que tiene que haber en materia de seguridad, que desde luego tendrán que venir», sentencia.

Esto no quiere decir que esté cerrado a un futuro donde haya taxis autónomos, pero deben cumplirse todas estas condiciones. «En algunos lugares y aquí en España, pues por qué no, podemos también pensar en un futuro donde, si le cambiamos el nombre, porque eso de robotaxi a mí no me gusta nada, a lo mejor en un futuro podamos hablar de taxis autónomos regulados, coordinados y con todos los beneficios de una regulación armónica que respete los puestos de trabajo y la calidad del servicio».
SIN FECHA EXACTA PARA LA LLEGADA DE LOS ROBOTAXIS DE UBER, CABIFY Y BOLT
A pesar de que el sector del taxi se mantiene en alerta, todavía no hay una fecha exacta para que estos vehículos empiecen a operar en España. Incluso si Uber presume de estar más cerca de su llegada, lo cierto es que desde el sector nadie se atreve a marcar un día, o un mes, en el calendario. Los días siguen pasando, y el año 2026 ya está cerca de la mitad.
Pero incluso sin una fecha definitiva, la apuesta sigue presente. Los vehículos autónomos serán, sin duda, una parte del mapa del transporte en España en los próximos años, lo que obliga a las administraciones a tomar decisiones sobre el reglamento que los controlará.




