IU y Losantos alientan la campaña del errejonista Sergio Gregori contra Pablo Iglesias

La ofensiva mediática contra Pablo Iglesias ha encontrado un nuevo episodio en el estreno de Romper el bloque, que es la serie documental impulsada por el periodista Sergio Gregori y la productora Mu Producións que recoge testimonios de antiguos trabajadores de Canal Red, La Tuerka, La Última Hora y Podemos. El proyecto, presentado esta semana en una premiere organizada por Izquierda Unida Ciudad Lineal en su sede, ha sido inmediatamente amplificado por el ecosistema político y mediático de la derecha, con especial entusiasmo desde Libertad Digital y los altavoces de Federico Jiménez Losantos.

La operación tiene una dimensión política evidente: utilizar las denuncias internas y conflictos laborales surgidos en torno al universo de Iglesias para erosionar la legitimidad moral de quien durante años construyó buena parte de su discurso público alrededor de la defensa de los trabajadores y la denuncia de los abusos empresariales.

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El documental gira alrededor del caso de Sergio Gregori, cofundador de Canal Red y autor de un libro sobre el mismo tema Salirse del tablero, demandó al canal por presunto acoso laboral tras abandonar el proyecto y perdió por dos veces en los tribunales, tal y como recuerda la televisión dirigida por el exvicepresidente del Gobierno.

A partir de ahí, la producción asegura haber recopilado testimonios de más de una decena de extrabajadores que describen situaciones de estrés extremo, jornadas interminables, conflictos internos, presiones y represalias.

El tráiler difundido en redes ha servido como principal munición política para alimentar el relato. En él aparecen frases especialmente duras sobre el clima laboral dentro del entorno mediático impulsado por Iglesias. La más viralizada describe hospitalizaciones por estrés y una acumulación constante de horas extra sin compensar. Sin embargo, el interés político del asunto no reside únicamente en el contenido de esas declaraciones, sino en quiénes están utilizando ahora esas denuncias y con qué objetivo.

La derecha mediática llevaba años buscando grietas en el relato moral construido por Podemos desde 2014. Durante más de una década, Iglesias y su entorno levantaron una identidad política basada en la confrontación con las élites económicas y mediáticas, denunciando la precariedad laboral, las externalizaciones, la explotación empresarial o el deterioro de los derechos de los trabajadores.

La aparición de antiguos colaboradores denunciando dinámicas internas abusivas ofrece a sus adversarios una oportunidad perfecta para acusarles de incoherencia y doble moral. Ahí es donde entra en juego el papel de Libertad Digital y de Federico Jiménez Losantos. El portal conservador está promocionando el documental coprotagonizado por Sergio Gregori incluso antes de su estreno, convirtiéndolo en un arma política contra Iglesias y su espacio. No es casual.

Desde hace años, Losantos mantiene una confrontación permanente con el exlíder de Podemos, convertido para buena parte de la derecha mediática en una figura simbólica a batir incluso después de su salida institucional.

Sergio Gregori recibe promoción desde distintos ámbitos antipablistas

La promoción del documental impulsado por Sergio Gregori responde así a una lógica política clara: reforzar la idea de que quienes hicieron bandera de los derechos laborales reproducían internamente las mismas prácticas que denunciaban en las grandes empresas. Pero el episodio tiene además otra capa política relevante: el protagonismo de antiguos militantes o colaboradores vinculados al espacio errejonista en la construcción de este relato crítico contra Iglesias.

Sergio Gregori
Sergio Gregori.

La ruptura entre pablistas y errejonistas dejó heridas profundas en la izquierda alternativa española. La salida de Íñigo Errejón y la posterior fragmentación del espacio político derivaron en una disputa prolongada no solo por el liderazgo político, sino también por el control del relato histórico de Podemos. Parte de quienes hoy participan en la crítica al entorno de Iglesias proceden precisamente de sectores enfrentados al antiguo secretario general durante aquella guerra interna.

Por eso, desde Podemos interpretan el documental y su difusión como una operación de vendetta política y mediática. La reacción de dirigentes y simpatizantes del partido se ha centrado especialmente en desmontar el principal caso judicial utilizado para promocionar la serie: la demanda de Sergio Gregori contra Canal Red.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid confirmó recientemente la sentencia que desestimó la demanda por acoso laboral. La resolución reconoce la existencia de tensiones y conflictos internos, así como cambios de funciones, apartamiento de determinados espacios de trabajo o una baja médica por motivos psicológicos, pero concluye que no quedó acreditada una estrategia deliberada de hostigamiento laboral en los términos exigidos por la jurisprudencia. Ese elemento es fundamental porque permite a Podemos sostener que existe una utilización política y mediática de conflictos laborales reales, pero jurídicamente no acreditados como acoso.

El partido intenta así desplazar el foco desde las denuncias concretas hacia la campaña política construida alrededor de ellas. Para el entorno de Iglesias, no se trata únicamente de un documental sobre malas condiciones laborales, sino de una ofensiva diseñada para destruir políticamente a una figura incómoda para determinados poderes mediáticos y económicos.

Aunque las sentencias no acrediten jurídicamente persecución sistemática, la acumulación de testimonios sobre estrés, desgaste psicológico o conflictos organizativos erosiona inevitablemente la imagen pública de un espacio que hizo de la ética laboral una bandera política.

Al mismo tiempo, la utilización de esas denuncias por parte de medios históricamente hostiles a Podemos introduce otro debate: hasta qué punto determinadas causas laborales son instrumentalizadas selectivamente según la utilidad política del momento y por medios que arrastran famas similares.

La premiere organizada por IU Ciudad Lineal simboliza además el momento actual de la izquierda alternativa española: un espacio profundamente fragmentado, atravesado por resentimientos internos y donde antiguas alianzas políticas han derivado en guerras abiertas por el relato. El documental no solo habla de condiciones laborales o conflictos internos.

También refleja el ajuste de cuentas permanente en el que se ha convertido el ecosistema surgido alrededor del 15M y Podemos. Y precisamente por eso la derecha mediática, en pinza con IU y los amigos de Íñigo Errejón, ha encontrado en esta historia una oportunidad especialmente rentable: explotar las fracturas de un adversario político que durante años logró condicionar la agenda pública española.


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