A pesar de que a algunas personas lucen bastante bien con un rapado sano y una barba de complemento, se trata de uno de los problemas estéticos con mayor incidencia entre los hombres del mundo -y algunas mujeres-. A muchos no les sirve de consuelo que les pongan como ejemplo a Guardiola, Jason Stathan o Bruce Willis.
Y es que, la ciencia sigue avanzando en este sentido, pero sigue existiendo cierta sensación de pesadumbre entre la población, que no ve una solución clara y sencilla, y sobre todo barata para hacer frente a este problema estético que puede destrozar el amor propio y la confianza de cualquier persona en el mundo.
Si eres de los que ves que tu pelo comienza a ralear, de los que ya ha perdido todo su cabello o que simplemente te sientes preocupado por tu salud capilar, esta lista puede interesarte, con las 10 cosas que tal vez no conozcas acerca de la alopecia.
5 Tratamientos milagrosos
No es de extrañar que los buitres -entendidos como gente sin escrúpulos que busca hacer dinero fácil con negocios de dudosa moralidad y ética- sobrevuelen sobre las zonas muertas de las cabezas de los afectados, ante un problema de este tipo. Y es que, son muchos los que sufren serios problemas psicológicos y de confianza ante la caída de cabello.
Pero no es una situación nueva, ni siquiera un fenómeno desarrollado hace un par de siglos; sino que, por el contrario, ya se producían productos milagrosos en la época clásica, especialmente en la antigua Roma donde algunos emperadores desarrollaron complejo con su salud capilar.
Uno de ellos fue Julio César, con un laurel estratégicamente colocado sobre su cabeza a modo de corona. Otro de los antiguos emperadores romanos que no sentía demasiado aprecio por su escaso cabello fue Domiciano, quien obligaba a los artistas a retratarlo con una espesa y poderosa melena.
En este medio uno de los dermatólogos -especializado en este tipo de problemas- más prestigioso de nuestro país, Sergio Vañó, venía a declarar lo siguiente sobre este tipo de tratamientos: «“Son engaños absolutos para gente desesperada por su problema. No valen para nada y, de hecho, algunos de ellos suelen producir traer algunas complicaciones a sus usuarios. Recuerdo que varios pacientes han venido a mi consulta con dermatitis causadas por este tipo de productos».

